miércoles, mayo 05, 2010

Papelillos


Otra vez días torcidos por ese afán estúpido del Hombre que no sabe ser si no pisa o empuja... y digo en casa que todos tranquilos, que no pasa nada porque tengo un seguro de vida sobre cada uno de mis créditos y nadie tendrá que responder de mis desmanes si me da un achipurri o me cae una bomba justo en el entrecejo... que Hacienda sigue siendo una entelequia con sueldos reales para tipos reales que solo sirve para ahogar, que el sistema económico hace agua hasta por la culera, que el gobierno no tiene por dónde pillársela y que la oposición es una cueva de ladrones, truhanes, piratas y golfos... que la banca es un krakatoa en este Ujung Kulong gigante que es hoy el mundo de los hombres... y que no importa, coño, pues peor andan en Haití o en Uganda o en Congo o en el Darfur sudanés... y que no importa, joder, que aún hay tipos que tienen tiempo para leer ‘El Quijote’ o ‘La Celestina’ [siempre mejor que ‘El Marca’, claro] y salir de cañas, para echarle un rato al fútbol por la tele y un polvo rápido a su señora en un pordetrás [que lo tienen bien aprendido de sus trabajos diarios]...
Y que a mí solo me calma dibujar o escribir a contramano cuando me queda un puto minuto libre [cada día me quedan menos], pero que no me salen los dibujos y no me crecen las palabras con sentido...
Lo único bueno que he hecho en los últimos meses ha consistido en autoconvencerme de que todo lo que me sucede no debe afectarme en lo físico ni en lo mental, que debo dormir como un gansete cada noche y que debo reírme de todo y de todos antes de renegar hasta que me vengan los ardores a fastidiar este sistema digestivo mío tan vulnerable.... y escribo con ese automatismo que me toma cuando no estoy para demasiadas historias...

¿Por qué esta hipotermia a media tarde... este no sostenerme mientras odio el teléfono y a la gente que me pregunta estupideces?... y de pronto me desgongorino y juro en arameo... ponerle la zancadilla al bancario de al lado según sale del café o llamar estúpido al viejo que viajó un día en submarino y me lo quiere contar cada tarde... ¿un viejo que viajó?... ¿no soy yo eso?... y el pan con chocolate o el agua del caño viejo, el crápula que dice habérselo follado todo y la chochofino que se escurre con solo mirarla, las arcadas de la plaza cuando llueve y todo este montón de papelotes sobre la mesa: “rifa de una balón de la Copa de África coincidiendo con el sorteo de la ONCE del día...”, “esteleitor 8 euros ver”, “Albertito 65987...”, “área de comunicación, área de promoción, área de atención a la dependencia... hacer urgente”, “30 tarjetas + o menos... Mor”, “Don Benito 4667954 (?)”, “Alassane Diongue s/c Sasif BP 900 Dakar RP urgente ver”, “Zombie Love de Irene llamar Reseco”, “lo de Guillermo ver... poner Juan y Carlos”, “6295266... (?)”, “Toro La Alberca con el autobús & 5 direcciones sopistas@...”, “1 cartel de z. Wifi 1/4”, “3 foto y las históricas en ct. negra”, “ver Ytosiguesu 426-430-26”, “Eduardo Manzano Moreno hostia”, “ver libro Eric Kroll ¿dónde lo tengo”, “llamar Corsino urg”, “Prem. proyectos estoy harto”, “ir banco a 1ª h. tres efectos a descuento y llevar pelas”... es una transcripción del diez por ciento de los papelillos que nadan por mi mesa, escritos por mí de forma apresurada, de los que no entiendo nada... siempre mil cosas que hacer, fundamentalmente cosas que me traen al fresco... pero como la vida es esto, esto y esto porque lo han dicho algunos, pues eso, coño.

martes, mayo 04, 2010

Mientras tomo café en PdT



Sillas, mesas, botellas, taburetes, platitos con viandas, cafés, floreros... en el mundo espiral que es ese arriba donde tomo café con mi pluma, aburrido del mundo y desatado de ganas de hacer algo que no sé lo que es.
El dibujo de línea rápida, el temblor de mi mano, el flash que suponen las cosas que me rodean y esta cosa laudánica de llevar al papel lo que me pide el cuerpo mientras no soy capaz de sacar ni una puñetera palabra digna para empezar un verso.
Ya son más de treinta dibujos en las tres últimas semanas, dibujos inservibles de un tipo que parece puro desperdicio... y pienso que estoy como una puta cabra porque no debe ser lógico que lo estén todos los demás.

domingo, mayo 02, 2010

Una de descartes.

Menina, de la serie "Metáforas del mundo"

Miro en mi cuaderno de apuntes para poemas y descubro de pronto todos los versos descartados en los últimos seis meses [que es el tiempo que hace desde que empecé con el cuadernito]... y me quedo anonadado de mis descartes, de todos esos versos tachados, y decido anotarlos para un posible uso.
También me percato de que casi todos los descartes son endecasílabos, toda una curiosidad... aquí os los dejo:

Hay un tráfico de ojos en las calles.

Soy una cinta virgen esta tarde.

El calendario es fiebre en mi escritorio.

Soy un buzón vacío. Nada espero.

La bombilla es lo triste de mi cuarto.

Quiero pensarte... pero comunicas.

Moscas en el cristal... muere la tarde.

Ya no paga alquiler el cuerpo al cuerpo.

Te miro y mis manos ahora son bolsillos.

Mi cenicero piensa que ya he muerto.

Come hígado, imbécil, come hígado.

Hoy le he pedido un préstamo al futuro.

Un vaso... el mundo... dos vacíos.

Mi niña, mi sazón, mi apocalipsis.

Tu laca y el ozono... ¿cuál me quedo?

Y me hago la fimosis en el dedo.

Me tomaré un yogur por si me amas.

No hay balas para pluma Mont Blanc nueva.

Me has dejado entre el paro y las farolas.

Todo se vende... menos este verso.

Peras de agua y tu pecho.

Macetas con geranios... muere el día.

Una mujer sin filtro vive adentro.

La mañana es lesbiana y hay un muerto.

La textura del semen en tus piernas.

Túmbate en la terraza mientras friego.

Dios es fluorescente y yo imbécil.

Como planchar camisas los domingos.

Para lo que haya de llegar...


De la serie "Metáforas del mundo"

Sería mucho mejor que estuviésemos preparados para lo que haya de llegar, que supiésemos que hay un final y que es predecible, que nos formasen para ello además de meternos en vena esa mierda de que todo se paga a escote en democracia [claro, y en cualquier otro sistema, coño... todo se paga siempre a escote de los que pagamos a escote, y eso se aprende de largo simplemente viviendo]... hoy los vecinos han llamado a la prensa porque el ayuntamiento quiere quedarse con una calle que tenía un letrerito de ‘Calle Privada”... ¡Joder!, ¿calle privada?... ¿pero qué calle puede ser privada, coño?... y eso en qué calma los jodidos ardores que he sentido durante toda la noche por haberme metido entre pecho y espalda un paquete entero de churros calientes con leche... una calle es una calle y está ahí tendida sin poner condiciones... y es que ya me cansa que el mundo sea esto, esto y esto porque lo diga el de al lado o porque lo dicte el ayuntamiento... el tipo del tercero, un tipo siempre amable y con cierto punto divertido, me atacó en la bajada de escaleras como si yo fuera el culpable de que ‘nos quiten la calle’, me siguió durante un par de tramos de bajada haciendo gestos grandilocuentes y elevando la voz, como salido de sí... y me dieron ganas de decirle que a mí la jodida calle me toca los cojones y que me da igual de quien sea mientras esté ahí con su contenedor de basura y sus dos farolas de luz muerta... pero solo sonreí y le dije que lleve el asunto al juzgado o que se ate a una de las putas farolas... y dejó de perseguirme y vociferar... creo que me atacaba con saña porque yo estuve representando en el ayuntamiento hace ya veinte años con el mismo partido que ahora quiere quedarse con ese tramo corto y desastrado que acoge como mucho a cinco coches aparcados en línea... sus últimas palabras fueron: “es que la calle es nuestra”... Luego, por la tarde, subió el vecino del cuarto hasta mi casa para pedirme que asista a la rueda de prensa, que van a hacernos una fotografía, y lo decía como temblando, como si yo le fuese a contestar con algún exabrupto... le dije que sí para quitármelo de encima y le di las gracias... el tipo respiró y bajó los escalones hacia su vivienda como acelerado... y por la noche, subiendo en el ascensor, me atacó el del quinto... “la obligación de entrega de esa calle al ayuntamiento está vencida, Luis Felipe, y están actuando con prepotencia y sin consideración alguna... esa calle es nuestra y todo lo hacen por el propietario de la finca de al lado, que no tiene paso a su finca, ése que nunca ha pagado nada a nuestra comunidad... y eso no lo podemos permitir...”, y yo asentía a todo, porque me molesta discutir de cosas que para mí resultan puro absurdo... solo le dije que hagan lo que les apetezca hacer y que yo estaré de acuerdo con lo que sea, que no pondré problema alguno ni daré mi opinión siquiera... pero el tipo me entretuvo casi un cuarto de hora con un rol de derechos y deberes que parecían ser su meta en la vida [triste meta, coño].
Y yo solo sé que nos debieran haber preparado para lo que tenga que venir y no para discutir sobre la miserable propiedad de una calle escuálida y desastrada.
Amanecí jodido por el ardor de los churros que me metí en vena y me tiré más de media hora sentado en el váter y con el culo marcado por la taza y las piernas llenas de un hormigueo insoportable... seguían mis ardores como nuevos y todo por dentro era puro trasiego y fuego... en un punto decidí meterme en la ducha y dejarme mojar por el agua tibia como si fuera una lluvia reparadora de verano... otra media hora bajo el agua y mirándome el cuerpo desde arriba... y de pronto recordé que el viernes mi hijo pequeño llegó llorando porque sus amigos le había dejado solo después de que él los acompañase durante toda la tarde en un itinerario de casa a casa para cambiarse de ropa... le habían dicho que al final le acompañarían hasta la nuestra para que se cambiase, pero le dejaron solo... el crío estaba muy triste y yo hubiera matado a cada uno de esos chiquillos cabrones que actúan justo sin máscaras, con esa crueldad genética de los hombres... alguien me dijo... “déjalo, que son niños...”... “unos hijos de la gran puta, eso es lo que son y lo que serán siempre...” fue mi respuesta... el agua seguía aminorando mi malestar y en un punto decidí apagar el grifo.
Me sequé con una toalla grandona mirando una carrera de motos en la tele del cuarto y me vi en el espejo largo... un desastre... los hombros caídos y el pelo despeinado, los ojos enrojecidos por la mala noche, el dolor finisecular de riñones y ese tirón constante en la espalda que me viene con todos los amaneceres... y las mil marcas que la vida le ha ido poniendo al cuerpo: la vacuna en el brazo como un tiro de mauser, el índice de la mano derecha medio impedido por un tajo reciente, la cicatriz del brazo donde se me quedó enquistada la cabeza de una garrapata que me tomó como alimento un día de fotos en el río, las múltiples señales marroncitas en las canillas de las heridas que me hacía cuando iba a consolar a mis hijos por las noches y a oscuras a sus habitaciones [si lloraban, salía como un zombie de mi cama y siempre me daba golpes con las esquinas bajas de la librería del pasillo], el rastro blanco de la quemadura que un cigarro me hizo en una noche de blues... pequeñas heridas pasadas que me han ido escribiendo el cuerpo... todo un mapa de ríos y afluentes secos, con sus bosques de vello y esa orografía de geosinclinales, túneles y simas... un desastre.
Me vestí y desayuné un poquito de leche fría, por eso de meterle algo al estómago para ver si entraba en un proceso distinto al de los churros... pero nada...
Y al bajar la escalera para venirme a mi estudio, otra vez el vecino con el absurdo asunto de la calle... le sonreí tan solo y seguí mi bajada echando el humo del último Pall Mall del paquete... y pensé en quizás me viniese bien comprarme un libro de autoayuda para limpiarme el culo con sus páginas mientras le doy vueltas a cómo prepararme mejor para lo que haya de llegar y no andar perdiendo el tiempo con poemas.


De la serie "Metáforas del mundo"

sábado, mayo 01, 2010

Día del Trabajo



Inauguramos hoy nuestro nuevo logo... a ver si nos da suerte


Hoy se celebra el Día del Trabajo y no me queda otra que felicitar a Paco Tejeda, a Juan Martín Tiedra, a Juan Carlos y a Reyes por su empeño en el curro y por mantener el grado de confianza en el proyecto que juntos estamos sacando adelante día a día. Estamos pasando momentos complicados, como casi todas las empresas, y contar con una plantilla fiel y bien argumentada en el tesón y en la mirada de futuro es todo un privilegio para quien la dirige.
Los hombres de verdad se ven en las dificultades.
Gracias por vuestro trabajo, amigos.
Y un abrazo grande para Antonio Garrido, Pablo Bartolomé, Saturnino y Ricardito, que tienen mucho que ver en todo esto.

* Dejo algunas fotos que estaban perdidas entre los descartes de mi archivo:

Ricardito en una sesión fotográfica al bar de un cliente


Juan Carlos en plena labor contable


Una mala noche



Paco gozando y presentando un display municipal


Rotulando un cartelón




En una sesión fotográfica jamonera... yo era el fotógrafo


Carlos y You rotulando en el Real de Bohoyo


Trabajando en mi estudio



Nuestra última becaria... un cielote


Juan Carlos en su puesto de trabajo




Reyes y Paco con la familia de You


El taller


Ricardito en una salidita a Madrid


Otra vez la noche complicada


Trabajando en altura... tengo vértigo


Despedida de soltero de You


Juan y Antonio mirando un chaparrón



Paco, su máquina y su impermeable


Ricardo


José el gasolinero también perteneció al staf de la empresa

Otra vez nuestra última becaria



Imagen de Paco utilizada para felicitar el año 2010 a nuestros clientes


Ricardo con un cliente en Guijuelo


Dirigir una pequeña empresa es como tener una familia, pues se convive con cada trabajador en todas las horas activas de los días laborales, que son muchas al cabo del año, y se los conoce desde los más increíbles puntos de vista, compartiendo alegrías y disgustos, ratos amargos y momentos felicísimos, problemas personales y esos pequeños triunfos que hacen que la vida sea un sendero bellísimo lleno de altibajos... y mi empresa no es distinta a otras muchas de ese calado, aunque sí es especial para mí, porque es fruto de un alto riesgo personal y de una apuesta decidida por crear un espacio productivo en el que haya posibilidades de futuro y, sobre todo, un decurso laboral agradable y apetecible para quienes lo compartimos a la vez que lo creamos.
En mi empresa hay de todo, como en botica, pero nada podría funcionar como funciona si no hubiese ese ‘de todo’... cuento con grandes profesionales de la intuición y, fundamentalmente, con seres humanos capaces de comprender cada situación de valor y volcados en ese difícil y determinado ‘continuar’ que significan nuestras vidas con un proyecto común que sacar adelante.
Paco es la alegría de la huerta, la guindita de cada pastel imprentero, la voluntad constante y el afán de que todo esté en orden y bien acabado... Juan es la seguridad, el control, la mirada profesional y la seriedad... Reyes es el silencio y la calma... y Juan Carlos es el chico para todo y la curiosidad constante... todos imprescindibles en este pequeño motor que desea con todas sus fuerzas hacerse un poquito más grande.
Lo mejor de este grupo humano consiste en que siempre está dispuesto a dar el siguiente paso con gestos amables y sin dejar que las tensiones diarias [las propiciadas por lo externo] rompan el lazo. Su mejor valor es la perseverancia y la sonrisa... y también la fidelidad.
Estoy muy orgulloso de mi gente, de verdad, muy orgulloso.