domingo, junio 06, 2010

Cartelistas para subir el ánimo.



En mi vida, como imagino que en la de todos, hay una serie de estéticas e iconos que son capaces de cambiar mi estado de ánimo. Cuando estoy mal y se me viene el mundo abajo, suelo buscar cierto tipo de música, visualizo libros de mis pintores favoritos, leo poemas de algunos autores que siempre mantienen su capacidad de hacerme volver a una mirada positiva del mundo... de todo ello he ido desgranando, a través de los años de mi diario, nombres, imágenes, títulos de canciones... pero hay un apartado al que creo que nunca le he dedicado una entrada exclusiva, y ese apartado es el del antiguo cartelismo publicitario. Cuando me siento muy mal, suelo pillar un libro gordote que guardo en mi estantería de libros gordotes y que está dedicado a la historia del cartelismo con gran profusión de imágenes... allí disfruto visualizando las obras magníficas de Marcellin Auzolle [tiene un cartel de ‘Maizena’ divertidísimo y otro de cerveza ‘S’Nicolas de Port’ que es una verdadera obra de arte], los carteles del ‘Princesse Elisabeth’ o de ‘American Line’ de Henri Cassiers, los trabajos para ‘Campari’ y ‘Cinzano’ de Leonetto Cappiello, los de Marcello Dudovich para ‘Martini’ o ‘Grado’, los magníficos trasatlánticos de ‘L’Atlantique’ y ‘New York’ de Adolphe Mouron Cassandre [me vuelven loco esos dibujos marítimos que copio a veces con vehemencia], las escenas de Kerne Erickson para ‘Branniff Airways’ o ‘San Francisco’... Leon Dupin, Gino Boccasile, Otto Baumberger, Robert Falcucci... toda una serie de artistas grandes que se quedaron en el cartelismo para dejarnos la magia de un mundo más cercano al Paraíso... probad a mirar la cartelería publicitaria de estos tipos cuando tegáis mal rollito... ya me diréis.
















































La mirada humillada del cerdito de fibra.


Aún me queda la mirada humillada del cerdito de fibra que había frente a mi stand... eso y el porte especial de algunos jamoneros, un porte reconocible que no atino a explicar, pero absolutamente reconocible. En la feria TcCh he respirado el regusto interior de una crisis que es de todos... sobre todo cuando encontré de pronto, allí, a un amiguete con el que hace bastante tiempo que no coincidía y que se dedica a la venta de productos relacionados con el jamón. El colega se había venido a más [a mucho más] hace cosa de cinco años, viendo crecer su empresa de forma geométrica, y también había ganado en porte y apariencia [bastante]. Yo le recordaba de nuestros últimos encuentros como un tipo jovial y lanzado en positivo, gran emprendedor y muy bueno en las relaciones públicas... pero ayer le encontré algo más gordito, bastante desaliñado y con un gesto amargo en la cara. Me abrazó con fuerza nada más reconocerme y me preguntó enseguida por mis cosas... noté que a su voz se le había sumado un asomo de inseguridad que le hacía repetir los principios de algunas palabras... después de ponerle al día de mis cosas, me empujó despacito a una esquinita del stand donde estábamos y bajó el tono de voz... ‘hace seis meses pensé en tirar la toalla, Felipe, no veía ninguna salida a mi empresa, pues de más de setecientos clientes que tengo [muchos con cuentas importantes, con fiabilidad en las compras y con verdadera fidelidad hacia mí], un treinta por ciento me fallaron en un cortísimo plazo de tiempo, dejándome una deuda de la noche a la mañana de más de cuarenta millones... me vine abajo, amigo... me armé de valor y visité uno por uno a mis deudores, muchos de ellos buenos amigos, que estaban en situación de quiebra técnica o en entrada próxima a concurso de acreedores... algunos me decían que estaban pagando sus deudas con jamones, naves enteras llenas de jamones que de un día a otro pasaban a ser propiedad de terceras personas o de entidades bancarias... con mucho tacto y con bastante insistencia logré aminorar la deuda, pero todo en detrimento de mi salud y en la caída en picado de mi moral... ahora me encuentro un poco más tranquilo, pero todos los días me llegan noticias de posibles cierres junto a rumores cabrones sobre algunos de mis clientes... y así no puedo seguir, no puedo trabajar con esta incertidumbre constante que me supone la promesa diaria de mi ruina arrastrado por la ruina de otros... no sé qué hacer, amigo... cuando llega un cliente a hacerme un pedido comienzo a temblar, y si cerrara ahora, tendría para vivir tranquilamente para los restos... y no sé qué hacer, tengo trabajadores que son personas extraordinarias y enviarlos al paro para que yo viva tranquilo me parece una inmoralidad, yo me sentiría un inmoral si lo hago... y seguir así supone un riesgo enorme de terminar sin nada, peor que cuando empecé... no sé qué hacer, Felipe’... y me abrazó de nuevo con fuerza mientras se despedía y me deseaba mucha suerte.
Cuando se fue mi amigo, me di un paseo por los distintos stands y fui charlando con las personas que estaban allí defendiendo sus productos... la respuesta general era de preocupación ante la caída de contratos de compra y, sobre todo, ante la inseguridad de pago de las mercaderías encargadas... alguien me dijo que este momento es fabuloso para ‘Crédito y Caución’, pues todas las empresas aseguran sus ventas con esa aseguradora a pesar de los altos costes que supone, pero el problema fundamental radica en que CyC no da de paso un gran número de operaciones por entenderlas de riesgo... y yo no entendía... ponerte en manos de una aseguradora a la que le pagas una pasta gansa para que no te autorice un alto porcentaje de tus ventas porque no quieren cubrir esos riesgos... ¿qué seguro es ése?... de todas formas, el personal sonreía con franqueza y me quedaba el regusto de que son gente maja y fiable, gente que trabaja su día a día para sacar un proyecto adelante con demasiadas dificultades.
También noté una inquina general contra el gobierno central, contra su falta de decisión a la hora de tomar medidas... y contra la banca en general... todo el mundo se quejaba de la falta de crédito en apoyo de las pequeñas y medianas tesorerías empresariales, de esa falta de confianza de un sector que ha gozado de la mayor ayuda pública de la Historia con un fin específico [hacer fluir el dinero hacia las familias y las empresas] que no han cumplido ni cumplen. Hay un cabreo extraordinario que alumbra algún movimiento cercano, un cabreo que posiblemente termine en un estallido incontrolable en cualquier momento... no sé cómo ni cuándo.
Y ahora me vuelve a los ojos el cerdito de fibra... y, con él, el matrimonio con un crío en busca de globos y caramelos por los diversos stands, los tipos que vinieron a celebrara a la feria una despedida de soltero y traían al novio desnudito y con un pañalón en el culete, los encuentros políticos de pasillo comentando lo difícil de la situación económica y el ‘éxito’ de la feria, el tipo de la ONCE que en dos horas vendió todos los cupones para el fin de semana, los jubilados con gorra y garrota, las azafatas pasando bandejas de jamón en las horas degustativas... toda una procesión preCorpus sin hombres de musgo, pero con un alto sentido gremial... y la música de Ella W. sonando como si fuera un NODO de la gran depresión americana... el cerdito no se movió de su sitio en toda la tarde... y es que era de fibra, coño.

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10:28 horas.
A primera hora me pregunto si sirve de algo mi trabajo e intento contestarme... ¿sirve de algo mi trabajo a los demás?... ¿me sirve a mí de algo mi trabajo?...
Hace un par de años, mi trabajo me servía para comprar comida y ropa, para pagar la luz, el agua y el teléfono, para llenar el depósito de gasolina de mi coche, para ir restándole los cumplidos pellizquitos a mis créditos y para abonar todos y cada uno de los múltiples impuestos a los que estoy obligado como ciudadano... también me servía para invertir poco a poco en nueva maquinaria con la que mejorar la producción de mi empresa y hasta para comprar tabaco... hoy ya solo da para intentar cumplir con los créditos y para ir sujetando los distintos impuestos como pueda... y no es que tenga menos trabajo que antes, que es hasta posible que tenga más... es que la banca ya no cumple su misión de ofrecerme soluciones de ajuste de mi tesorería y me ha dejado sin circulante [¿para qué entonces la banca?... es como si vas a comprar pan a la panadería un día tras otro y los estantes están siempre vacíos, ¿para qué la panadería?... si una de la misiones comerciales de la banca es el préstamo y tú jamás has dejado de devolver uno de esos préstamos en toda tu vida profesional y familiar, y te niegan a machamartillo cualquier solicitud de dinero... ¿para qué la banca?]...
El circulante es una necesidad básica de cualquier empresa, pues es el dinero que hace falta para cubrir los tiempos entre encargos, compras de materias primas y su pagos, producción, entrega de mercaderías y plazos de cobro... me explico más gráficamente:

• X me encarga un trabajo con presupuesto cerrado en 40.000 euros. El tiempo de producción es de 45 días y su realización supone el trabajo de 4 trabajadores en ese tiempo.
• Para realizar el trabajo de X debo adquirir materias primas por valor de 15.000 euros, que debo pagar en 30 días.
• Debo pagar a mis cuatro trabajadores esos 45 días de trabajo y debo hacerlo a mes vencido, lo que me supondrá entregarles 5.000 euros al día uno del mes [cuando lleven 30 días de trabajo, lo que implica que aún no se ha rematado] y otros 2.500 euros al día uno del mes siguiente [el pago de los quince días restantes para rematar el trabajo]... total, 7.500 euros.
• Debo pagar los seguros sociales de mis trabajadores por esos 45 días, que ascenderán a unos 3000 euros [pagados en las mismas fechas que sus nóminas].
• Entrego el trabajo, y mi cliente me paga con un pagaré aceptado a 120 días [es algo normal en estos tiempos], lo que supone que desde que yo he contratado el trabajo con el señor X hasta que lo cobro, han pasado los 45 días de producción más los 120 días del plazo de pago, lo que arroja 165 días en los que debo hacer un desembolso de 15.000 euros de materia prima, 7.500 euros de sueldos y 3.000 euros de Seguridad Social... más el adelanto del IVA [ya que en el justo momento en que emito factura, debo sumarle un 16% al total de la factura, que asciende a 6.400 euros]... es decir que tengo que tener en mi bolsillo 31.900 euros para poder efectuar el trabajo con seguridad y, así, llegar a obtener un beneficio de 8.100 euros [siempre suponiendo que mi cliente sea cumplidor y pague].

Sabiendo que a la vez que se realiza ese trabajo en mi empresa, también se están realizando otros, lo que multiplica el riesgo y la inversión... y conociendo desde hace años a mis clientes, especialmente al señor X, un tipo solvente y cumplidor donde los haya... pues voy al banco en busca de ‘circulante’ el mismo día en que el señor X acepta mi presupuesto y, con el contrato firmado en mano, pido los 31.900 euros que preciso para hacerle el trabajo con el compromiso de pago a los 165 días que tengo que esperar para poder cobrar mis 40.000 euros... el banco me facilita la operación, yo trabajo, entrego la mercancía al señor X y cobro a los 165 días, reponiendo con sus perceptivos intereses el préstamo que se me hizo... ése es el negocio del banco y es también el servicio que yo le demando... pero ese servicio ya no lo da, obligándome a aceptar trabajos con el alto riesgo de no poder soportar económicamente el impás de tiempo que va entre la producción y el pago, llevándome a retrasarme en el pago de las mercaderías, en el pago de nóminas, en el de Seguridad Social o en el de impuestos.
Si en vez de tener un solo trabajo de señor X, tengo la posibilidad de contratar 10 trabajos [algo normal], mi riesgo sin circulante se dispara y puedo colapsarme... pero sería absurdo no atender los pedidos recibidos si ellos aseguran el crecimiento de mi empresa... y es para eso para lo que están los bancos... los panaderos para venderte pan cada vez que lo necesites y los bancos para venderte dinero con interés cada vez que lo precises... es su trabajo el de prestar [con garantías, claro, pero prestar facilitando circulante].
Pues ese tipo de préstamo lo han borrado de un día para otro, produciendo consecuentemente un grave colapso en todas las economías de las pequeñas y medianas empresas, creando un bucle del que cada día resulta más difícil salir.
No hay circulante para quien te sirve las materias primas y exige pago al contado.
No hay circulante para el señor X y pide más comodidad de pago.
No hay circulante para mi empresa y ello me obliga a tener el dinero contante y sonante para trabajar o, sencillamente, dejar de trabajar.

¿Cómo se arregla esto?... de muy mala forma a estas alturas, cuando el Estado le ha inyectado a la banca dinero público a mansalva [exactamente le ha dado 6000 euros por cada uno de los españoles censados... es decir, que cada español ha puesto 6.000 euros de su bolsillo para la banca] con el mandato de que se vuelva a facilitar dinero para el circulante de las empresas y para las familias, y se han quedado con la pasta y no han cumplido ese mandato.

¿Para qué trabajo entonces?, coño, ¿para qué trabajo?

sábado, junio 05, 2010

Sábado de feria... y agotado.




Día 5 de junio de 2010 / Feria Tecnochacinera de Guijuelo

Desde el recinto ferial guijuelense [hoy tengo turno completo] aprovecho que me he traído mi portátil y utilizo los tiempos vacíos para volver un poquinín al tono de combate.
De entrada, aseguro que mi mirada utópica ideológica busca cierto ideal de carácter socialista [quizás podría hasta llamársele marxista] que me pide a gritos el final del capitalismo, pero de vez en cuando tengo la mala costumbre de pisar el asfalto y las aceras, y eso me trae enseguida a la lógica aplastante de que mi mirada ideológica y sus deseos son, como ya indiqué, pura utopía... así las cosas, convencido de lo que quiero que sea el mundo y convencido también de que no lo conseguiré ver así jamás, creo que la mejor solución posible en la actualidad pasa, sin lugar a dudas, por intentar reformar el capitalismo atacando en masa [democrática, por supuesto] sus bases más perniciosas, entre las que destaca de manera irritante el ‘mercado financiero’.
Los ciudadanos, que somos a la postre quienes sufrimos las consecuencias del juego de los mercados con el que se regodea el capitalismo, unidos en intención y en uso democráticos, debemos forzar a nuestros gobiernos a tomar decisiones tendentes a controlar esos mercados justo hasta que el control sea suficiente para que cada estado sea capaz de dirigir su economía y decidir sobre ella a base de ‘gestión pública’, eliminando así el poder superior a lo nacional que ahora es capaz de modificar políticas en base al movimiento libre del dinero y las divisas [para que nadie me tache de nebuloso, simplemente apunto a lo que ya casi todos conocemos... controlar los mercados con gravámenes duros en las transacciones y fortalecer paulatinamente el sector público frente a los mercaderes internacionales –globales–].
Debemos ser conscientes de que las crisis del capitalismo consisten fundamentalmente en la disminución de ganancias [no en las pérdidas] sobre las previsiones, lo que nos lleva a que la salida de las crisis deben estar asentadas en que las ganancias de los grandes capitalistas respondan a sus presupuestos al precio que sea [eso solo sucede si quien controla el poder y la capacidad de acción está por encima de la voluntad de los hombres de la calle, representados democráticamente en los gobernantes que han escogido mediante sufragio, que es exactamente lo que ahora sucede: el gran capital no solo está fuera del control de los estados democráticos, sino que es capaz de manejarlos con el consecuente lógico de la pérdida de libertades y, por tanto, del mismo concepto democrático].
Así las cosas, no se debe permitir de forma alguna que la obtención de ganancias suceda siempre en las espaldas de los trabajadores... no se puede sostener que los déficit de los estados precisen de créditos procedentes de lo privado a intereses cambiantes y destructivos... no se puede entender que lo público sostenga a lo privado bajo amenaza constante...
Y ya da la horita de cierre en la feria y estoy cansado. El día de hoy [sábado] ha dado para muy poco en lo referente a contactos con nuevos clientes y me ha quedado sensación de día perdido. Estar expuesto a la corriente de la puertona de entrada al recinto, me ha traído un severo ataque de cistitis que me tiene los nervios de puntina.
Y que os dejo unas fotos de hoy con la gente maja que he conocido en el asunto de intentar vender... cada día estoy más convencido de que el general de la gente es fundamentalmente bueno [un abrazo fuerte para todos esos compañerines ferieros... y que haya negocio].