jueves, enero 06, 2011

Algunas claves para la lucha contra el pauperismo.


Mi relación en los últimos años con el mundo de la pobreza extrema, además de hacer que me cabree como un mandril de pura imposibilidad, me ha llevado a ciertas conclusiones que, a su vez, me piden lucha y activismo en diversos campos.
Durante estos años he llegado a comprender que el pauperismo [esa carencia de los recursos precisos para satisfacer las necesidades básicas de un ser humano] se ha convertido en una enfermedad endémica y tiene visos de pasar, si es que ya no lo ha hecho, a ser un componente genético heredable.
De los casos que conozco, que son muchos, he sacado la conclusión de que a la pobreza física le sigue un estado mental de aceptación de statu que propicia la conformidad con no tener los recursos suficientes para vivir, no acceder a la formación o a la salud y hacer dejación de uno mismo evitando cualquier lucha por salir adelante... y de ahí a la pobreza generacional que se va transmitiendo a los hijos y nietos con asombrosa naturalidad.
El problema no es que no existan caminos de acceso a los recursos precisos para salir del estado de pobreza, que los hay y bastantes [aunque no suficientes]... el problema radica fundamentalmente en que se acepta la pobreza y se deja de luchar por esos recursos... y se acepta, entre otras cosas, porque existen mensajes globales sibilinamente segregacionistas [fundamentalmente provenientes de los mecanismos religiosos de márquetin ideológico] dirigidos a mitificar la pobreza como camino de dignidad o virtud, apoyando psicológicamente cualquier opción de mantenimiento de ese estado de escasez constante [no olvidemos que las comunidades más pobres son las más creyentes y las más cumplidoras con los conceptos más primarios de la religiosidad, pues los llevan a la categoría de superstición]... esas ideas de que quien sufre en vida se está ganando una hermosa vida eterna me parecen absolutamente perniciosas para quien debe tomar la complicada decisión de salir adelante y crecer, luchando por educación, sanidad, vivienda y alimentos seguros para sí y los suyos.
Se da el caso [y es un ejemplo real y vivido] de familias a las que se les han puesto todos los mimbres precisos para iniciar el camino con cierta solvencia y no han tardado más que unos días en destruirlo todo con la excusa de que es más fácil “vivir como Dios ha decidido que vivamos”, autoafirmándose en su calidad de pobres para siempre y valiéndose de ese mensaje buenista de un Dios protector y gestor de vidas que pone y quita, sustituyendo la necesaria lucha personal por la comodidad de la fe ciega [a ver quién tiene los reaños de luchar contra Dios en estas circunstancias], cuando la lucha solo consistiría en llevar cada día a sus hijos a la escuela y preocuparse de que hagan sus tareas hasta que esto sea costumbre [se proporcionan matrícula y materiales], en mantener el espacio común ordenado y limpio, en cumplir ciertas normas básicas y lógicas de aseo personal y en tomar una postura de preocupación que lleve a buscar pequeñas mejoras diarias en el entorno... sería hora de que las múltiples religiones que manejan la pobreza y viven de ella [y muy bien] comenzasen a dar un giro ideológico en el que quedase claro que Dios solo ayuda a quien se ayuda a sí mismo y a los suyos, a quien tiene ganas de salir adelante y las desarrolla con dignidad, a quien lucha para que sus hijos se formen y vayan siempre aseados... y que quienes consiguen riquezas con su trabajo, desarrollo personal y familiar tienen abiertas de par en par las puertas grandonas de esos cielos plurales que esperan para después de muertos, hacerles entender por los caminos de la fe que ser pobre es malo y que propiciar la pobreza generacional no luchando por la educación, la sanidad, la vivienda y el alimento es el pecado mortal más grave, el que lleva de cabeza y de seguro a todos y cada uno de los infiernos posibles.
El pauperismo es una de las mayores lacras del hombre y salir de él requiere que no solo se pongan medios por parte de quienes podemos ponerlos, sino que cambien los mecanismos ideológicos y religiosos alrededor de la idea de pobreza para que quienes sufren de este mal no encuentren resquicios cómodos a los que atarse como náufragos para poder tomar con más facilidad la decisión de salir adelante peleando cada día.
Sé que desde mi posición primermundista es fácil ‘decir’, pero puede avalarme un poquito el que desde hace muchos años también trabajo en ‘hacer’, ‘conseguir’, ‘intentar’... y demasiadas cosas, de calado mayor a menor, se me han venido abajo precisamente por la falta de predisposición a salir de su estado de quien recibe.
Después de todos estos años de intentos, he comprendido que a veces, la mayoría de las veces, se obtiene más con una charla cara a cara que con dinero, materiales, comida e infraestructuras... convencer a un hombre que vive en la pobreza extrema de que tiene posibilidades de salida y de que encontrarlas depende de su lucha personal y diaria, convencerle de que ser pobre es también su culpa y no le aporta dignidad alguna ni virtud posible, termina siendo la mejor opción para poner en marcha los mecanismos precisos de salida... y luego la ayuda, claro, por supuesto, la que haga falta.

miércoles, enero 05, 2011

Acaba ya mi exposición.




Atendiendo una petición [me encanta la frase] de mi amiga Adu, haré resumen del tiempo durante el que ha permanecido abierta mi exposición en NOTESALVES.
Ante todo, decir que me siento muy satisfecho por la acogida de muchas personas y profundamente agradecido a toda la gente NTS que se ha volcado conmigo y con mi humilde obra. El saldo a día de hoy [queda aún un día de exposición], según mis cálculos, es de veintiún cuadros vendidos y de múltiples láminas firmadas –de eso no he llevado la cuenta–, lo que me parece absolutamente increíble dado el tiempo en que vivimos y dada la poca confianza que yo tenía/tengo en mis cosas plásticas. Desde ese punto, creo que ha sido todo un éxito que propiciará un importante número de becas nuevas en mis proyectos en Perú, circunstancia que me hace muy feliz.
La verdad es que he pasado poco por la exposición, ya que me recorría una sensación de pudor incontrolable estar en ella junto a personas que habían asistido a mirarla [no sé estar y no sé ser en esas ocasiones en las que hay que dar una cara que no tengo o no sé poner]. He recibido muchas palabras amables [no sé si verdaderas] y no me ha llegado ninguna crítica a la cara [razonada o no]... solo un par de anónimos al blog de la misma persona que se esconde siempre para intentar herir [sin consecuencias, que hiere quien puede, no quien quiere].
En las veces que he pasado por el local, siempre he encontrado a alguien mirando los cuadros entre sonrisas y caras interrogativas, lo que para mí supone otra causa de satisfacción [más conociendo la reticencia genética del pueblo bejarano a visitar exposiciones, y menos de esta catadura expresiva, sin paisajes de la tierra y sin una técnica apreciable].
Por dentro, debo decir que me he sentido desnudo y vulnerable [aún sigo con esa sensación], pero también he sentido que mi libertad expresiva ha tenido ojos amables, como poco, y algunos gestos de aceptación [algunas de las compras se han hecho por verdadero gusto personal de quienes han adquirido los cuadros, que así me lo ha expresado], lo que me anima a seguir enredando, pero, como siempre, sin más ambición que la de dialogar conmigo mismo y pasármelo bien.
No puedo hablar de ausencias, porque, sinceramente, no esperaba a nadie... y sí de sorpresa, porque ha pasado mucha gente que ni me imaginaba que pudiera interesarse por mis cosas.
Creo que veintiún cuadros vendidos se puede calificar como un gran éxito... y así lo siento yo [siempre a pesar de lo que sientan otros].


Cromatografía por encima de un acto poético y unas raras imágenes navideñas...



Ayer participé en un homenaje [con manduca, que eso siempre ayuda] al poeta Miguel Hernández con el fin de sacar algunos fondos para el mantenimiento de NOTESALVES. Leí tres poemas del autor, siempre a pesar de que no me gusta leer en público nada que no sea mío [entre otras cosas, porque no sé darle un tono veraz a las palabras de otro y no soy rapsoda]. El asunto no quedó mal, aunque somos siempre los mismos para las mismas cosas [es triste], destacando, para mi gusto, la sentida lectura que hizo Antonio Gutiérrez del poeta de Orihuela. Y terminamos en charla propiciada por el mismo Antonio, una charla [como casi todas] en la que cada uno marchaba por su lado sin saber penetrar en lo importante, aunque dejando datos sobre los que pensar [que no tanto sobre los que hablar, que cada día me gusta menos compartir mis opiniones en público].
Sigue existiendo una idea extendida sobre que lo que hubo es mejor que lo que hay, sobre que cualquier tiempo pasado fue mejor, sobre el sufrimiento como causa excelente para la creación, sobre ciertos marbetes educativos que acerquen a los creadores con alguna autoridad obligatoria... también hay muchas reticencias a los decorados que los nuevos creadores unen a sus propuestas, a los ambientes enrarecidos que van unidos al arte y la literatura contemporáneos y a las propuestas creativas directas y entendibles [¿por qué siempre se valora lo oscuro, lo críptico, lo difícil?]... una lucha, cuando la realidad indica que todo es fruto de operaciones de márquetin, de juegos de mercado, de enredos para obtener dinero y multiplicarlo.
Tal y como están las cosas, una propuesta creativa es ‘buena’ porque tiene apoyo mediático, porque cumple los percentiles de la mercadotecnia y porque le interesa a quien negocia con ella... nunca por lo que aporta al crecimiento del hombre, al saber o a la sensibilidad común.
Para no ir más lejos, Miguel Hernández, un poeta que en su tiempo no fue parangón de casi nada [hablo en términos literarios, no en sociales] y hasta fue denostado por los popes de entonces [léase al respecto lo que de él decía Lorca desde su subjetivismo y su mala uva, que la tenía, y mucha] no resistiría muy bien los parámetros poéticos de obra digna [sobre todo en sus primeros libros] si no hubiera sido porque su compromiso político en la guerra entre hermanos le llevó a ser musicado por tipos de voz temblorosa que se erigieron en adalides contra el régimen del dictador fascista Francisco Franco, tipos en los que el mercado encontró un filón importante para ganar pasta fácil haciendo de aquel hombre normal que escribía un verdadero icono ideológico [y enriqueciendo a manos llenas a todo ese ‘cantautorato’ , que pasó también a ser parte del pastel]... me gustaría saber lo que se ha ganado con la movida del centenario del nacimiento del bueno de Miguel [poned en Google “centenario de Miguel Hernández” y veréis cómo cantan los logos institucionales en cada una de sus páginas... Generalitat Valenciana, Fondo Social Europeo, ETCOTE, SERVEF, Ministerio de Cultura, Junta de Castilla la Mancha, Junta de Andalucía, Junta de Castilla y León, Universidades de medio mundo y España entera... todos poniendo pasta y recogiendo beneficios]... y el tipo fue solo un hombre normal con ideología y compromiso, que escribía y tuvo la terrible suerte de dejar sus huesos a la tierra en una lucha personal por los valores en los que creyó... nada más que eso, que ya es mucho, ¿no?
Y como el caso de Miguel Hernández, casi todos los demás... y fue su suerte, porque en el camino quedaron creadores que, con más valor literario o artístico, con mejor técnica y con propuestas más brillantes, con obras realmente sólidas e importantes para la evolución intelectual y humanista del hombre, quedaron perdidos y olvidados porque nadie supo encontrarles el ‘valor crematístico’. Una purita tristeza, coño.
Luego está lo del ‘sufrir’ para ‘crear’... premitidme que exprese que eso sí que me parece una solemne tontería, que uno crea cuando está bien y cuando está mal, en condiciones favorables y en condiciones adversas... y de esas distintas situaciones de vida crecen creaciones distintas y capaces de sensibilizar en distintos aspectos y de diversas formas a diletantes y no diletantes, y no tienen por qué ser mejores o peores en función de la situación de vida del creador [ya se sabe que todo es relativo]... lo malo de fomentar esta idea es que se configura una predisposición perniciosa hacia quienes crean en situaciones de estabilidad y lo hacen con excelencia, que son muchos y muy buenos.
El resumen es que no lo pasé mal en el evento Notesalves, pues estaba entre gente afín y con ganas de empaparse de improntas [nuevas o viejas] y de disfrutar de cosas distintas al compreteo y el falso ‘feliz año’ de estos días.


martes, enero 04, 2011

STANDDART [II]


Releyendo hoy “Standdart” [Nº 3] me ha llegado cierto aroma de generación que me gusta, muchos trasuntos creativos que conforman el poso de una época y que en esta revista parecen cobrar nexos [haciendo el símil gramatical, podríamos decir que los hay coordinantes y subordinantes] capaces de hacer un hermoso esbozo de tiempo compartido en ética y estética. Las propuestas presentadas, las imágenes, los textos... remiten siempre a un imparable “eppur si muove” que hace crecer la esperanza en tipos medio apartados del mundo, como yo. Hay esperanza porque aún hay empeño en hacer sin esperar, en mantener un 'continuo' activo aún en el mayor de los aislamientos, en desarrollar campos estéticos y filosóficos [esto incluye también campos morales] distintos a los desnortados caminos que vienen de esas adoraciones nocturnas a lo establecido... y “Standdart” compila todo eso para mostrarlo unido con un algo diáfano que lo aparta del pastiche.
Hoy, después de mi segunda lectura del número tres de la revista, digo con más fuerza y con más convencimiento que el duro trabajo realizado por Hugo Izarra y su gente ofrece un solucionario brillante y, por qué no, divertidísimo... un solucionario que pone las tildes correctas en cada uno de los tipos que presenta como iconos vivos de lo que es el mundo lanzado hacia adelante.
Como digo, lo que más me ha gustado es el perfume de ‘generación’ que emana la revista, configurándola como una guía imprescindible de por dónde van y de por dónde van a ir los tiros... y me da en la nariz que terminará siendo una publicación de culto para muchos que, como yo, nos sentimos huérfanos ante toda esa mierda de papel couché que se mueve al pairo del dinero oficial y, por ende, de la cultura oficial.
No podía por menos que hacer hoy una segunda entrega alrededor de “Satanddart”.
Vuelvo a repetir, por si las moscas: “perfume de generación”.

lunes, enero 03, 2011

STANDDART


Me arregló el día con potencia recibir y leer mi primer número en papel de “Standdart Magazine”... encontrarme en él al Elliott Murphy con el que tantas veces he gozado en Béjar y en directo [que es un tipo que se prodiga mucho por aquí gracias a su amistad con Miguelón Alquitara], al García-Alix de siempre y de nunca, al calvo Gutiérrez con su pose de duro flou, el descacharrante mundo de José Luis Serzo, el porno desescandalado de Bruce LaBruce, los poemas plásticos de Safrika, la mirada durísima de Gervasio Sánchez, el estético ochocentismo moderno de Stefen Berkman, la literaria mirada plástica del colega Daniel Mordzinski [que me fotografió un día de frío, fumando, bajo el puente romano de Helmántica y en ese local mítico salmantino llamado ‘Capitán Haddock’], el placentero chicholinismo del veinte de Frederic Fontenoy o el hippismo eterno de Richard Brautigan... todo un regalazo navideño [o de lo que sea] venido de las manos de ese loco fantástico que se llama Hugo Izarra, un empeñado en hacer lo que quiere hacer y no lo que se debe hacer.
Mi enhorabuena al amigo por enseñarnos que el mundo es absolutamente mágico y en él aún quedan muchos tipos especiales que hacen de la libertad creativa justo ‘libertad creativa’.
Y que me suscribí de inmediato para que no falte en mis estanterías ni un solo número de esta delicia gráfica, cultural, estética, literaria y muchas cosas más.
Mil gracias por ser como eres y hacer lo que haces, amigo Hugo.








Foto que me hizo Daniel Mordzinski en Helmántica.
Una toma de cámara web del libro "Los rostros de la escritura", de Daniel M.


domingo, enero 02, 2011

¡Coño!, un dibujo para Enma...


Duro trabajo mantenerse vivo desde al asco brutal de lo tangible, saberse satinado en lo invivible o follar con un dedo de la mano... y que todo sea cuatro: cuatro coches, cuatro cuartos de baño, cuatro pagas al mes, cuatro mujeres [ninguna previsada, soy de estrenos], cuatro polvos diarios [sin Viagra], cuatro trajes de sport, cuatro venenos... “el infierno es aquí, aquí y ahora”, me dice el meapilas al oído. No hago caso.
y pongo en el casette a Cammariere... “Vita d’artista, vita da cane, senza una lira per settimane, schiavo del fumo e di un pezzo dipane, senza una donna è vita da fame. Vita di noia, di creatività, vita in catene di libertà, vita ai confini di chi arriva e chi parte, con l’umore che cambia e la testa su Marte. Vita d’artista, vicino ai folli, sempre nel dubbio che a volte sciogli, come aspirine o vecchie tisane, vivere d’arte... che vita da cane...”... llamar con los nudillos en las puertas, pudrirse de erudito en una silla, morir antes de muerto o pagar porque te digan que no tienes futuro... sí, la vida es eso: desperdicio y naranjas de temporada.
Sí, todos imbéciles... y este año, elecciones.
Déjame que te diga que todos los parientes políticos son malos, pero también que a veces cambiarlos nos sirve de menos... ahora, como poco, puedes salir al centro de la calle y gritar lo que te venga en gana... pero no fumar, fumar no, por dios, que un fumador lo mata todo a su alrededor... me cago en rus... todo se mueve en un ‘al fin y al cabo’, pero nos queda poder soñar, coño, poder soñar.
Y gritar : “¡todos fuera, a la puta calle!”... y pasarte a ti mismo esa lista que barema: “no soy un asesino, apenas robo, dejo comer, vomito siempre en el baño, no me drogo lo suficiente, meo dentro, no exploto a mis obreros, obro con puntualidad horaria, soy faltón y gracioso, me avergüenzo, no denuncio a mis vecinos aunque a veces quisiera matarlos, no voy al médico, me ducho a diario y me perfumo, odio a solas...”. Luego mirar atrás para cerciorarte de que toda tu vida ha sido un desperdicio [“no hace falta mirar”, te dices], pero “un desperdicio indispensable, faltaría más”.
Venir del “siempre bueno” es jodido, lo juro... el buenotonto del colegio, el bueno social, el bueno en el amor y hasta en el odio, el que se deja pegar por falta de cojones, el bueno en el mercado, conduciendo, en la cola del teatro... ¡una mierda!
En fin... que tomé el rodillito de fondear y eché unas manchas negras sobre un cartón para ver qué salía... “¡Coño!, un dibujo para Enma!”, me dije cuando lo terminé.

sábado, enero 01, 2011

Juro que los langostinos agreden hasta remuertos.

Foto de hoy en el Palacio Ducal.

Me tocó hacer parte de la cena de Nochevieja y me he dejado las manos pelando langostinos [me escuecen los papillos de los dedos como si tuvieran vida propia]. Mi parte consistió en cocinar unas gambas al ajillo con cayena y un coctel de mariscos con salsa rosa para once personas, en el que confieso que se me fue la mano con la salsa rosa [aunque se lo comieron todo... menos mi Gui, que es un tipo inteligente]... y de ahí mi noche de Valpurgis [no sé si la de los demás] llena de vueltas en la cama, pesadillas, despertares con sobresalto y un vómito final que me tiene con la boca reseca y el cuerpo fláccido [debo reconocer que también me puse fino a ensalada de frutas, mousse de limón, uvas -jodidas uvas-, turrón y bebedizos varios]. El resumen es que comienzo el año con un concierto estomacal ciertamente interesante, con las manos de purito ecce homo y con el cuerpo como apaleadito y con una tisana reciente y calentita intentando arreglar lo que no tiene arreglo con tisanas.
A las nueve ya andaba entre de pie y pujando, así que me tiré a la calle nada más que pillé algo de equilibrio y me fui a gozar de un ratito de niebla espesa que entraba lentamente en la ciudad desde el Sur. Parece que me calmó algo el paseo y me encerré en mi estudio para volver a dibujar [que le estoy haciendo un cuadro al noviete de mi hija para cambiárselo por una alfombrilla de ratón ‘friki’ y japonesa que le han regalado unos nipones por Navidad].
Cuando me cansé del dibujete, le eché un ratillo a la lectura de Ángel González [que me pareció buena idea volver al maestro para comenzar el año con algún dedo del pie bueno]... y que me dieron ganitas de meterme en el lío de hacer algún poema, y que estoy en ello con buenas vibraciones [ya mostraré lo que haga si consigo rematar].