Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando entradas de febrero 1, 2011

Mapa de ruta

Aires de cambio y una visita de Aisha.

Pensando esta mañana en la prerrevolución árabe, visualicé por enésima vez "Casablanca". Pensando esta mañana en el decurso de los países árabes a partir de los últimos acontecimientos en Egipto, Argelia y Túnez, me entra una enorme curiosidad por saber hacia dónde va a llevar todo este espíritu prerrevolucionario y me hago algunas preguntas: Si yo fuera un árabe formado... ¿querría que el sistema de mi país fuera occidentalizado?... es decir, ¿adjuraría de mi cultura y de mi impronta religiosa o filosófica a cambio del pretendido bienestar del capitalismo occidental?... ¿sería capaz de poner en valor los bienes propios –muchos de ellos usurpados por occidente– en un sistema particular, nuevo y adecuado a las raíces culturales y al poso islámico, con voluntad positiva de desarrollo y sin caer en la negación social que siempre suponen los nacionalismos y los islamismos radicales?... ¿habría lugar en un nuevo status quo a la implantación de un pensamiento árabe moderno cap...

Lo que nunca fue un golpe...

Yo qué sé... un tipo al que no veías desde hace años y te lo encuentras en la plaza del barrio, de pronto, sin más... y los portales siguen igual, con la misma herrería y el mismo orín a sus pies, con el mismo número de metal descolocado... y en la acera los tres registros de siempre y las baldosas desgastadas haciendo un damero dislocado... y le miras a los ojos y ves que no son los mismos ojos... a la cara y ha cambiado tanto... pero le reconoces quizás por algún gesto. El decorado es el mismo, pero el tipo ya es más triste que entonces, cuando os veías casi a diario... sí, se le ve bien vestido, parece que no le va mal, pero está más triste, como vencido por algo... y te interesas por su vida, por cómo le va, y te cuenta que tiene hijos y vive en una ciudad grande, que trabaja en una empresa fuerte y ha prosperado... y tú lo ves en su ropa y hasta en su forma de moverse, en la energía con la que te habla... y mientras lo hace, mientras te habla, sigues percibiendo que todo a vuest...

Por lo menos pon unos estores... un viaje para homenajear a Luis Alberto de Cuenca.

El teléfono móvil y los temblores de una compañera de curro de José Luis Morante dejaron esta imagen divina en la que estamos José Luis, Emilio Pascual, Luis Alberto y el que suscribe. Fue un viaje entrañable desde la justa salida. Venía yo de una semana llena de preocupaciones urgentes en la que apenas había podido reposar [la cabeza, que le da vueltas a todo hasta a la hora de dormir] y todo había encontrado solución a última hora, justo antes de pillar camino a la capital de reino. El día amaneció extrañamente primaveral después de tantos días llenos de flores del frío y solo esa circunstancia ya conformaba el mejor presagio. Viajé con Antonio Gutiérrez Turrión y el viaje se hizo corto por la conversación constante [casi un monólogo de mi amigo, pues la obligada atención a la conducción y los restos recientes del naufragio semanal le daban forma a mi silencio]... hablamos del último pacto entre gobierno, patronal y sindicatos; de la movida prerrevolucionaria de los países árabes...

Así de simple...

Parece complejo, pero no lo es en verdad... lo que sucede es que a ciertos grupos de poder les resulta perfecta la complejidad como opción estupenda para dominar. Eso es lo que sucede y en lo que estamos... en un mundo fácil con mecanismos complejos para todo. ¿Si el espíritu de la cosa es sobrevivir, a qué tantas historias irreales llenas de componentes imaginarios? El verdadero problema somos nosotros, los hombres, que no sabemos ser especie en proyección si nos sentimos especie en dominación... y todo así resulta miserable, todo se procesa en parámetros de quién domina a quién y no de cómo conseguir la hermosa descongestión de la miseria mediante la colaboración y el reparto justo. El problema fundamental es que nos han acostumbrado al ‘percentil’ que nos lleva a conformarnos con pequeñas metas individuales o sociales en las que, si se satisface el ‘yo’ mientras se destruye el ‘nosotros’, no pasa nada... y eso sucede en cada una de las escalas... y sucede de esa forma terrible que...