A veces es la noche como un canto de Leopardi, y veo claro cómo desde la luciérnaga de arriba me llegan sin cifrar los mensajes preclaros... en la noche, fijaos, el mundo de los hombres se diluye y afloja su presión sobre los cuellos... todo como que se acuesta y se detiene... y nunca llega el cartero en la noche, ni el banco acucia las demoras de pago, ni siquiera la máquina implacable del Estado agota con sus rémoras de embargo... todo se hace silencio de los hombres y se enfocan, de libres, los sentidos para escuchar el viento, sentir el aguacero y sacarle el penúltimo sabor a la lengua escondida. De noche reinan el amor y los deseos... y hacen tregua las cifras hasta lo que amanezca... Dejo aquí unos versos de Leopardi interpretados libremente (es decir, huyendo de su rocoso neoclásicismo para buscarles luz y ‘ahora’) por mí desde su italiano original (pertenecen al poema “ La ginestra o il fiore del deserto ”), ya que la edición en castellano realizada por Plaza y Janés me parece...
Bitácora de Luis Felipe Comendador