domingo, noviembre 06, 2011

Última de otoño... que ya voy cansadito


Hoy apenas tenía ganas de salir al foteo, pues la paliza mercadillera de ayer me dejó baldadito y como en estado de astenia... pero me desperté con una luz rabiosa en la ventana y la seguí como un zombi hasta donde quiso... el monte de El Castañar, el camino de los chalets, la pesquera negra, el camino de La Centena y, luego, perdido por los caminos que se iban abriendo  a mi paso entre helechos, castaños y robles... pura ebriedad.
Con la desgana, salí con un objetivo corto [que se me quedó corto para las posibilidades del día]... pero eso me ayudó a olvidarme por momentos del juego de instantes y dejarme llevar por la borracherita de colores... hacía un frío del carajo y, también con la prisa zombi, me olvide de llevar ropa de abrigo, así que volví aterido a mi estudio para gozar con las tomas, de las que os dejo algunas para que valoréis la dimensión del paisaje en el vivo.




























viernes, noviembre 04, 2011

Las cositas del 'valor'.



El mundo del hombre se traza por el ‘valor’, pero no por la realidad tangible de lo valorado, sino por la dimensión especulativa de la valoración... así llegamos a este desastre en el que ardemos, en el que existe una verdad de lo tangible, pues hay lo que hay, y una mentira atroz en la forma de valorarlo... llegando al punto absurdo de que se mercadea con ‘valores/valoraciones’ y no con realidades.
Un medicamento puede ser valorado con los parámetros del exceso que suponen las partidas de sueldos y beneficios de ejecutivos, comisiones legales e ilegales a galenos y farmacéuticos, con el forzado artificial de escasez y acumulación... pero si los gobiernos –como es ahora el caso del nuestro– obligan por ley a recetar específicos sin marca [genéricos], a los industriales de la salud se les caen los palos de sus lujosos sombrajos y se ven obligados a acercar sus precios a los de los genéricos... 
El ejemplo es claro y, creo, puede ser extrapolado a casi todos los campos del comercio y la industria... solo hace falta la disposición gubernamental capaz de producir una bajada de esas falsas valoraciones para que todo empiece a caminar por senderos normales y el enriquecimiento fácil de esos ladrones con corbata termine en hacerlos trabajar a diario, como todos los demás mortales, para ganarse el pan.
Lo más curioso es que a esta dimensión de lo ‘valorativo’ se le ha venido a llamar ‘macroeconomía’, dontándola de un lenguaje complejo e inentendible para hacerla consistentemente eterna. En este punto, debe empezar a correr la voz de que esa ‘macroeconomía’ es una gran mentira creada por tipos inteligentes [listos] y ‘capaces’ de aprovecharse miserablemente del trabajo y del sudor de los demás hombres. Y en el mismo círculo, armarse contra los mercados de ‘valores’, esos palacetes donde el dinero cambia de manos cada día sin que medie la realidad necesaria y, siempre, bajo la sombra de la ambición desmedida, la inmoralidad desatada y el tráfico constante de lo injusto.
Acabar con esas dimensiones del ‘valor’ me parece imprescindible para comenzar a dar forma a un mundo nuevo para el hombre, eliminar el tráfico de moneda privado agotando a impuestos duros a cualquier banca que no dedique sus ganancias a lo público, perseguir al inversor/traficante de silloncito y puro hasta poner sus blandas nalgas en un jergón de trena, minusvalorar pública y profesionalmente al cambista y al jugador de bolsa, expulsar de todos los foros a cualquier sospechoso de usura y controlar al segundo a cada uno de los políticos que han de ser la mano ejecutora de esos cambios... nadie más que el ciudadano puede salir beneficiado de este proceso... y todos y cada uno de los que han vivido a remolque de los demás con lujos, fastos y oropeles deben ser despojados de todas sus posesiones para pasar a ser una casta menor, baja y deleznable.
Que el ‘valor’ se acerque a la realidad tangible debe ser el norte a seguir... y me da en la nariz que ni uno de los que se presentan a las elecciones parlamentarias españolas están por esa labor [su labor es más bien asegurarse un sueldo y unas prebendas con la gorrilla de la ‘representación pública’].

martes, noviembre 01, 2011

Otoño en la mano


Con la cabeza espesa y la luz de este otoño en los ojos, lloviendo afuera, lloviendo adentro... me escondo donde puedo con mi pluma y la cajita de carboncillos (que Alberto dice que no son carboncillos) y dibujo deprisa lo que se deje dibujar en un cuadernito nuevo... los dibujos empiezan nítidos y después se emborronan... y el tiempo que utilizo en ello me parece magnífico.
Llueve otra vez... un cuerpo.


















Séptima salida al otoño... la mirada lejana.


El día amaneció nebuloso y con leves cortinas de agua fina que hacían de difumino y lo llenaban todo de una irrealidad divina. A veces, entre las nubes bajas, asomaban unos haces de sol como navajas suaves que llenaban de pura dificultad cada una de las tomas... el paisaje cambiaba por segundos y se pasaba del contraste duro a las penumbras matizadas, de los colores críticos al más puro pastel... y yo sentado junto a la muralla bejarana como un crío chico con un hermoso caramelo en los ojos.
Nunca he disfrutado tanto del otoño como en este año mágico en el que cada día se convierte en una sorpresa visual, llena de sentimientos encontrados y recuerdos nebulosos.
Me encanta el paisaje que le pone decorado a mi vida, y eso es una suerte siempre... a pesar de mi vida.