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Mostrando las entradas etiquetadas como ANTONIO LÓPEZ

La bondad de lo experiencial.

Otro día de libros y publicaciones [adoro el correo cuando viene cargado de estos regalos]. Esta vez recibo el último número [18] de ‘Prima Littera’ de manos de mi amigacho José Luis Morante [incluye carta adjunta] y me encuentro la sorpresilla de que Ricardo Virtanen hace una crítica de mi ‘El gato solo quería a Harry’ [no estoy de acuerdo, amigo Ricardo, en que la reiteración de asonancia en ‘eo’ haga endebles a los dos poemas que apuntas… quizás tendrías que buscarle la música a esos poemas, tú que te dedicas a ella, para encontrarles el juego sonoro al que yo jugué… Es solo un apunte, colega, pero un apunte de algo que yo valoré en su día, y no solo en los dos poemas de los que hablas en tu trabajo… a veces nos confunde esa moda de que las asonancias y las consonancias están prohibidas… yo creo que en poesía uno debe hacer lo que le pida el cuerpo… eso sí, siempre con el control de lo que se hace]. Mil gracias a ambos, José Luis y Ricardo. Luego, una cachondada de la editorial A F...

Aventura casi metapoética...

“Mi amada es una rosa de marfil / y en ella encuentro yo más alegría / que en toda la febril filosofía / de mi azorada vida estudiantil. / Ningún libro que ponga yo en mi atril / se puede comparar a la poesía / de su triste mirar la lejanía / cuando llegan las lluvias en abril. / En vano gastaré mi juventud / si trato de buscar felicidad / en unos viejos textos en que nada, / ni siquiera las voces del Talmud, / se pueden comparar en majestad / al más leve suspiro de mi amada.” [‘Amor y la febril filosofía’ es un soneto de rechupete de C. M. Aguirre, un sonetote que pertenece a ese libro icono que lleva por título “La camarera del cine Doré”]. “Y fue mi pasión desmesurada tan patente / que de no cuidar mis gestos / y ocultar mi distinguida procedencia / me veré obligado a abandonar por tiempo indefinido // (qué pena cuando el amor no es / sino la continuación de una gran tristeza)” [‘Encuentro junto al piano’ es un poema clave –al menos para mí– del tristemente desaparecido Ricardo Fr...

Luis Alberto de Cuenca

Mis pensamientos, mis actos y mis sentimientos crean el tiempo en el que suceden, y jamás al contrario. Está claro, por tanto, que el tiempo –mi tiempo– lo creo y lo destruyo continuamente, constantemente... y no es él quien me marca su paso, sino que soy yo quien lo va anotando y tachando. Por tanto, el tiempo ni se gasta ni se usa... sólo se crea. Esta nueva percepción de potencialidad me hace más fuerte, me empeña más en hacer, en crear, en pensar, en sentir. Si vives intensamente, está claro que vives más tiempo, porque el volumen de tiempo creado es mayor que el que emana del hombre anodino, y por tanto el tiempo vivido es también mayor. No es cuestión de años, meses o días... es cuestión de tensión e intensidad, de tal forma que alguien con treinta años cumplidos puede haber vivido mucho más tiempo que otro ser con cien años contados. [Trabajar más en esta idea]. (12:55 horas) Entre la bella aforística de Jonathan Swift, hay un apartado dedicado a la religión que no tiene desperd...

Zhang Ziping

Me he levantado tarde porque anoche salí con Felipe a las casetas fiesteras para que disfrutara un ratillo con sus colegas. Además, la noche ha sido de perros, con teléfonos sonando y el sueño de Murano hecho añicos. En fin, días de vino y castaños indios aguantando el tipo de padre, el de hijo y el de insoportable levedad. Y a media mañana –con medio despertar– me llama Urceloy para ponerme al día un poquito de la literatura de plástico que se cuece en los estudios telemadriles –y lo hace con porra y garita–. Es un cachondo el tío. (13:17 horas) La excelencia es vista como una virtud casi extinguida en este tiempo, y el personal se queja por ello, sobre todo el personal reflexivo e inteligente; pero la excelencia requiere un alto nivel de trabajo y concentración en un solo camino, circunstancia que me parece, además de sacrificada, de un bajo nivel de vitalidad humanista. Yo, que admiro la excelencia, la determinación y el encono racional, prefiero sin lugar a dudas una vida llena de ...

Bucchoo

Me hace gracia ese sentimiento utilitarista de algunos poetas jóvenes –y de otros no tan jóvenes– que les lleva a predicar desde un sentimiento de falso anarquismo creativo que la producción artística no debe ceñirse a leyes arbitrarias (léanse, por ejemplo, las normas ortográficas, las de versificación, las distintas técnicas pictóricas o el rigor del pentagrama). Y a eso lo llaman «libertad» con la boca llena. Pero toda armonía necesita un orden previo, incluso cuando lo que se quiere mostrar es el caos. De aquí mi cabreo total cuando leo a algunos engoladitos púberes jugando a inventar las vanguardias y creyéndose que en cada paso dado han logrado un descubrimiento vital para la Humanidad... ¡Infelices!... y hay tantos.... No les vendría mal a estos «munchanchinos» leerse el apartado 188 de «Más allá del bien y del mal», del inefable y cabreado Nietzsche. Una joya. (12:29 horas) La relación con los demás, siempre, es grosera, por ello es absolutamente necesaria la soledad y el creci...