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Mostrando las entradas etiquetadas como CATULO

Un poema ciático.

No está la dulce Ipsitila en la casa, no está desde hace años. Recuerdo que me topé de golpe con el poema 288 de Catulo mientras era estudiante de Biológicas en la Universidad de Salamanca y sonreí como un chiquillo mientras corrí a leérselo a mi amigo Juanito Montero… luego llegaron Marcial, Ovidio, Giorgio Baffo, Aleister Crowley, Drummond e incluso Espronceda. La poesía erótica y pornográfica caló en mí de tal forma, que me hice coleccionista atento de poemas lúbricos y me encantaba leerlos en reuniones de amigos… pero hoy no está la dulce Ipsitila en la casa porque me duele la pierna como su puta madre por un azar pinzero y cabrón del ciático… oye, qué cosa… un dolor sordo y profundo que comienza en el centro de la cacha (llamémosla nalga) y  la rodea hasta llegar a la ingle para bajar a su bola por lo más profundo del muslo y anidar en el gemelo como un calambre a medias y continuo que no te deja andar… y menos pensar en otra cosa que no sea ‘tengo nalga, ingle, muslo...

Catulo, viejo cabrón... intenta sonreír en silencio.

2 de marzo de 2009 Otra vez en la lucha, y con ganas. La semana se presenta interesante, con asuntos de SBQ para trazar y trabar, con nuevos proyectos culturales [uno muy cerrado ya –iré contando– y otro a punto de comenzar]. En fin, que vamos tirando. ••• Esta extraña manía de vivir que me entra cuando robo destellos de ojos o me enamoro de un papel o de una pintada a tiza en una puerta, cuando me da la risa por lo que oigo o me siento las manos sobre el pantalón como si fueran otras... soy porque ya no hay pañuelos de algodón en los bolsillos, porque ahora suenan las sirenas y hay angustia, porque hay un no sé qué en las borrascas que sabe a carcajada y en los espejos flotan una partida hecha de inercia tierna, algún viaje y un lecho con murallas en sus flancos. Me gusta esperar a que la bañista emerja de la sangre con el cofre entre sus manos, que dé una bocanada y me mire hasta volverse loca, y me muestre su edad en el centro de sus pechos de adiós cuando abrazan... me gusta verla ...

Avalancha de pijos insufribles.

Los tres bebían a gollete de sus botellas de cerveza tipo Pilsen, mientras hablaban de que las tías son muy putas y de que por la mañana hacía un calor ‘tope’ en la finca de Candelario. Uno tenía cara de auténtico gilipollas [se le notaba el más débil del grupo… y terminó pagando las consumiciones, claro] y los otros dos de cabrones sin solución posible… “Por favor, dígame qué le debo”, espetó a la camarera el gil, mientras uno de los cabrones le decía al otro en alto: “déjale pagar, que luego se desgrava la nota”. Recibida la noticia de la suma cervecera, el gil sacó su tarjeta oro y pagó con ella las tres birras [la descojonación]. “¿De qué pueblo eres tú?”, le preguntó el cabrón bajito al gil… “Nacido en Madrid”, contestó el tonto como inflándose. El cabrón sonrió y se puso un cigarrillo entre los dientes [lo había cogido sin preguntar del paquete que el gil tenía sobre el mostrador]… y se fueron del café diciendo en alto: “Muchas gracias, muy amables, gracias, adiós” [estos tipos s...

La bella Dámaris y el Epitalamio de Catulo.

Mi decisión de asistir a una boda, después del ni se sabe sin hacerlo, fue traída por la memoria del desaparecido tío Maxi [del que mantengo un recuerdo nítido y gozoso], por la hermosa presencia de la tía Dámaris [recuerdo ahora su animada presencia en la operación de mi padre, su hermano] y por ese cariño especial que le tengo a Marito, a Óscar y a la familia de Carmen y Alfonso. Sentí muy adentro que debía asistir al teatro nupcial, y lo hice sin plantearme ni una sola de las preguntas que siempre me planteo en estas situaciones [preguntas que me llevan a esconderme y desaparecer]. La verdad es que me sentí alejado del bullicio y la fiesta –no comparto desde hace demasiados años estos fastos de la desmesurada apariencia que se venden en un escaparate de tradición y extraña costumbre–, pero jugué a observar y terminé divirtiéndome en términos de experiencia casi poética. La novia estaba absolutamente bella, deliciosa, totalmente apetecible [Dámaris es un lujo total en la sonrisa y la...

desde el calor sofocante de las termas.

Algún día debo pararme a pensar sobre la ‘utilidad’, enredar en el constante ‘hacer para’ que nos ata como hombres. También en esa otra idea de ‘utilidad armada’ que no sigue los signos del sistema, sino que procura deshacerlos para volverlos bocanada de aire respirable. Encender la candela y buscar la levedad de la sombra buena de los hombres, ésa en la que sienten algo por los demás cuando consiguen olvidar por un instante que todo esto es una guerra abierta con/contra el de al lado. ••• UN VIAJE INICIÁTICO A LAS TERMAS ROMANAS DE BAÑOS DE MONTEMAYOR Un cliente me hizo el encargo hermoso de realizar un reportaje fotográfico en el subsuelo romano y sulfuroso del balneario de Baños de Montemayor. El asunto estaba en pasar por allí a esas horas en las que los clientes Imserso descansan y dejan las instalaciones termales sumidas en una soledad que grita y batidas por el calor espeso y el olor agrio de los vapores de sus aguas curativas. Yo solo en el recinto enfrentándome a una historia ...

Mi mesa se queja.

La caja “RAPID” de liar cigarrillos me mira desde el servilletero robado como pidiéndome uso, pero mi mesa es un desastre desde hace meses y no me apetece sacarla de su espacio de olvido. Haré una lista de las cosas que contiene para ver si me animo a colocar un poco: • Un CD del Ministerio de Presidencia con el Expediente nº 1.112 que contiene todo el proceso del asesinato de mi abuelo Felipe. • La tarjeta del tapicero decorador Joaquín Peromingo. • El disco de Diego F. Magdaleno, “La Soledad sonora”. • Una nota escrita a lápiz en la que pone: “Gonzal Escarpa buscar gmail / Cereijo / Julia / Gabriel / Deportes / 630 / 030 / 4 / 6 / 364” [nunca entiendo mis notas urgentes y quedan sobre la mesa como esperando a ver qué sucede]. • Una servilleta con la dirección de Tomás Salvador González. • El distintivo de estacionamiento ORA con validez hasta 2008. • Una carta con notas en su envés: “ 1-2 agosto / 6BANDAS / otros espacios / logos Pieldetoro 150x60 / Elliottplaza / (¿) / 7 fot...

Catulina de abril.

Yo quisiera morir como Esquilo, de un golpe de quelonio [una tortuga, coño] caído desde las garras de un águila que volaba sobre él, porque los tipos grises debemos buscar muertes generosas y nada vulgares, muertes limpias que, como poco, den que hablar. ••• ¿A quién voy a a dedicar mi abrumada vidita vieja, recién arañada con árida piedra pómez? A ti, Abraham, y a ti, José Luis, y a ti, Belén, y a ti, Jesusote, y a ti, Antoñito: pues soléis estimar en algo mis naderías, ya desde que, únicos entre los hispanos, osasteis exponer el mundo entero en libros doctos, por Júpiter, y atinados. Aceptad, por tanto, como cosa vuestra el contenido de esta vidita vieja, valga lo que valiere. ¡Que ella, oh hados, perdure intacta e inmarcesible otros cinco años más, como poco! Y, de paso, contar que vino a verme a mi cuvecita Ada Salas con su niña y una tropa estupenda emeritense. Me hizo muy feliz recibirlos y besarlos.

Horaciana.

Cuando la voluntad de acabar algo se patentiza, no se debe luchar por lo contrario. Hay que saber terminar y vencer así a la voluntad humana de posesión, esa voluntad que termina haciéndonos infelices por empecinamiento. Y junto a lo que finaliza siempre asoma la lumbre de lo que nacerá. Y es que me estoy haciendo ya más horaciano [mi venita Propercio murió hace mil años y el tono Catulo anda medio expirando]… “Después de tantos días, oh, Venus, otra vez soplas el fuego de tus duras porfías; no más, por Dios, no más por Dios, te ruego, que no soy cual solía, cuando la hermosa Cínara servía. No trates más en vano –¡oh de amor dulce cruda engendradora!– rendirme, que estoy cano y duro para amar; vete en buena hora, revuelve allá tu llama sobre la gente moza, que te llama. Si un corazón procuras, cual debes, abrasar, y si emplearte debidamente curas, con Máximo podrás aposentarte; has allí tu manida, que de nadie serás tan bien servida… // … A mí ya no me agrada ni mozo ni mujer, ni aqu...

Sobre el placer y el dolor [respuesta a comentario del día 2 de junio]

Dos conceptos que vibran en la misma cuerda son, por fuerza mayor, unidad inseparable, independientemente de que cada uno de los conceptos ocupe un extremo distinto y, por tanto, se consideren opuestos por valoración. Yo no puedo igualar categóricamente mi máquina de encuadernar en estado de reposo con el amor que siento hacia la mujer que quiero, aunque adore a mi encuadernadora porque cumple una función que me propicia estabilidad, pero sí que sé considerar con valor de verdad que la disminución del dolor es placentera, tanto como que la pérdidad del placer es dolorosa. Es un juego muy similar al de la temperatura [frío/calor], en el que la variable en grados hacia arriba o hacia abajo nos propicia una sensación distinta y enfrentada, arbitrando reacciones absolutamente opuestas… pero no deja de ser temperatura. Convocados el placer y el dolor en la misma línea de vibración, el juego consistiría básicamente en buscar un equilibrio en el que no fuera posible el exceso [ni el de placer...