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Mostrando las entradas etiquetadas como FESTIVAL DE BLUES

Greg Izor... orate con armónica.

Partiendo de que Greg Izor está como una puta cabra, una de esas de escalera y trompetín, se podrá imaginar lo que es capaz de hacer en un escenario con su caja de armónicas y su micro años cincuenta plateado... y si a eso le sumamos que estaba apoyado por King Bee, con un baterista absolutamente tronao y un armonicista verdaderamente elegante, nos queda una ecuación magníficamente bien resuelta en esa aritmética del blues que hace que el cuerpo tiemble y entre casi en uno de esos éxtasis prevudús que tanto me gustan. Lo disfruté como un mamoncete con teta grande y el que no fue, nunca podrá saberlo.

Vuelve el blues a Béjar

Elimino estas imágenes por entender perfectamente las razones de los comentarios... habíamos hablado de hacer un pequeño homenaje al cómic en este Festival de Blues 2010, aprovechando que los seguidores del blues son, en buena parte, aficionados al buen cómic... y pretendíamos poner una página dedicada específicamente a los autores de las viñetas mostradas. Ya le buscaremos las vueltas con legalidad en otra ocasión. Gracias por vuestros comentarios Y va nueva cubierta sobre imagen del cartel.

Vuelve el blues a Béjar

Ya se acerca el Festival de Blues, que este año se adelantará en fechas sobre las ya tradicionales. Hoy os dejo una hermosa colección de fotos de JazzMad sobre el festival de 2009... y así os vais animando a venir a disfrutarlo con nosotros este año. ¡VIVA EL BLUES!

Mao Dun

Acabó el blues y Béjar ha dejado de pronto de ser Chicago para volver a su cosita ibérica de miserias políticas y paro a ciencia cierta, de calles oliendo a alquitrán electoralista y cerdos chillando en el matadero ilegal de Palomares un olor infecto a muerte y a sangre podrida, de especulación urbanística menor (comparada con Marbella) y de pueblo/pueblín con ínfulas y madrileños por las cuatro esquinas. Agosto es perro en Béjar porque lo hacen perro los políticos gobernantes con sus obras a destiempo y los turistas de baratillo con su ocupación masiva y destructora. Pero a mí no me importa, pues persevero en mi soledad y me encierro hasta el olvido –sólo me joden el café y alguna cena prevista que no se puede realizar por «comedor completo». Ayer, sin ir más lejos, con la voluntad de invitar a cenar a Mar y a Antonio Orihuela –que se vinieron desde Helmántica a ver el festival de blues–, tuvimos que conformarnos con unos bocatas de pollo con pimientos, pues no hubo forma humana de en...

Bei Dao

Mucho que contar de estos días de silencio y salidas nocturnas, como que han venido en visita de ver y no ver Antonio Orihuela con su Mar y su Ángela, derrotaditos de viaje y con ganas de posar sus cuerpos en Salamanca –dejaron botellita de vinillo de naranja moguereño–, que la furgoneta ha quedado herida de muerte en el puerto de Vallejera, que Marcos Díaz ha reseñado de vicio mi visita a Hervás en «La Crónica del Ambroz» –gracias, colega–, que acabé con la pesadilla del libro de fiestas de Guijuelo sin demasiadas heridas, que me cisco en todos los muertos de las encuadernadoras «Horizon» y que estoy de blues, que es como estar de vacaciones chulas. Y del «estar de blues» me van quedando estampitas que guardar en plastiquitos para verlas con tiempo y con espacio: Un Alberto Hernández chulo haciendo de padre y esposo y amigo nocturno –no se puede ser noctívago con tanta compañía, pero sí feliz– y jugando a una cosa Requena –el abuelo–, pero de mucho mejor rollo y sin peligro alguno de ...

Shiki

Me inquieta profundamente estar a solas delante de los dibujos de Aníbal. Los extiendo sobre la mesa de alzado de la imprenta y paseo despacio mirándolos, de la misma forma que se alza un libro a mano. Pasó una y otra vez la vista por los trazos y las manchas que un día hizo Aníbal y siento cómo su presencia invade toda la imprenta, una presencia que es como una pregunta trascendente: «¿Qué haces aquí, Felipe?, ¿para qué pierdes tu tiempo en medrar sobre lo inútil si tienes que crecer en la contemplación y en los sentimientos?»... y me siento diletante, y quiero imitar los trazos y las manchas de Aníbal, y tomo papeles y los derroto con tinta china, con acuarela y con pinturas pastel. Es inquietud y ansia, es ganas de dejarlo todo y abandonarme al trazo y a la palabra sin horarios. Lo que está sucediendo me perturba y me impide trabajar con serenidad en la revista del VII Festival de Blues de Castilla y León, pues cada vez que me pongo al tajo, decido dejarlo en pocos minutos para volv...