Obedece a tu lógica y no a la cruz de los malentendidos... y sé lo que debas ser cada mañana: quizás el polvo de estrellas que te hizo y al que caminas ciego... pero todo es asombro... el día siguiente, los dóciles terneros en los pastos y esta sensación de que cuando algo muere hay también algo que germina... no dejo de asombrarme por las nubes que llegan con sus aguaceros, por esta paz particular mientras el mundo arde, por lo mínimo que somos y lo mal que tramitamos cada roce... si todo es tan fácil como vivir y morir, viejo, tan fácil como eso, estar y dejar de estar mientras todo continúa. Llevas unos días pasando de la euforia al hondo pozo oscuro y viceversa... tan pronto todo es diáfano como se vuelve negro, y eso te hace perderte del camino de lo que realmente importa. Y te despiertas por la mañana y es domingo... y las primeras palabras que recibes es que anoche murió Carlitos y que no te han querido decir nada hasta salgas calmadito del sueño... Carlitos, coño, Carlitos... e...
Bitácora de Luis Felipe Comendador