Triángulos, triángulos, triángulos... salí a la calle y me acordé, no sé por qué, de Pepe Pérez Carranque, y mira que apenas pude hablar con él un par de minutos en su visita a Béjar, aunque sí le escuché leer sus poemas, y es por ello por lo que me acordé, claro... llovía a mediomares y no llegaba a una reunión Premysa [se me había olvidado y llevaban ya un buen rato esperándome], y la ciudad se me puso como medio hostil, pues estaba sin coche... el caso es que corrí con este paso de tortuga vieja que ya tengo y me uní a la comuna resollando... me tocaba intervenir y no tenía aire, pero intervine [mi triángulo fue purito escaleno en ese tramo]... me comprendieron y creo que perdonaron mi exposición acelerada... y me agoté hasta guardar silencio... escuchaba pronunciar, por parte de mis compañeros de comisión delegada, términos de nuevo uso que me hubieran puesto de uñas en otras circunstancias, pero en ese justo instante me adormecían... todo eran tecnicismos de nuevo cuño funcionario...
Bitácora de Luis Felipe Comendador