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Mostrando las entradas etiquetadas como EZEQUÍAS BLANCO

Una tarde con Ezequías...

Recibí de manos del buen amigo Ezequías Blanco su antología de poemas “La realidad desencantada (Antología 1978-2012)” y me senté frente a la piscina después de haberme dado un baño divino... leí, leí, releí, anoté, subrayé... y comencé a jugar sin querer a descontextualizar los poemas buscándoles otros sentidos (no en vano acababa de leer el capítulo “Otras tribus urbanas” y me entró como un temblor prurítico por intervenir en el libro)... ‘desprecio esta dócil piel por las tardes’... ‘cuerpos y entre la nieve lenguas’... ‘como un fruto maduro al ancho del domingo’... ‘ateridas cazaban suaves cascos de yeguas’... ‘el tiempo en su espacio asista amor y venza’... ‘palabras al origen y de pronto sufrimiento’... ‘una tórtola, un tiro y de pronto la soledad’... ‘la vida con qué profundidad ha roído por dentro’... y este aparte y suma que copio... ‘Qué destino tan trágico / ser un poeta a medias / y a tiempo compartido / con un trabajo absurdo / que no da de comer...’... y como si n...

Las malas lenguas...

20 de junio Pasé otra noche, que eso a estas alturas ya es todo un éxito, mientras mis hijos mayores andaban de celebración de fin de curso [estas celebraciones siempre me procuran cierta preocupación, pues los chavales se dejan llevar por su euforia de camino al verano y a veces hacen locuras que luego se pagan]. Llegaron tarde, pero en perfectas condiciones, circunstancia que les agradezco y suma mi confianza hacia su responsabilidad... y eso, que dormí mal, dando vueltas como una noria en la cama, sin pillar ese descanso que me viene faltando desde hace un montón de semanas... además, ayer me dio por arreglar el tresillo de casa, al que se le habían saltado algunos muelles, y, como soy un desastre, me hice un cortecito cabrón en el dedo, me dejé enganchado el brazo al intentar colocar una pieza base bajo los cojines y me quedé dobladito de los riñones por mantener una posición que apenas frecuento... eso y que, engolfado en pintar el pallet que comencé ayer, me quedó un mal gesto en...

Agradecería un masajito ahora...

Aún con las palabras frescas de José Antonio Sáinz metiditas en las cuencas de los ojos, sus consideraciones sobre la poesía latinoamericana [esas cosas del ‘serme’ y tal], su afirmado gusto por JG de Biedma, su postura ante los peces depredadores de todo en su invasión de ecosistemas [creo era la jodida perca del Nilo –Lates niloticus–, que nos la querían colocar por mero en el restaurante subterráneo donde comimos], sus constantes ironías a lo ‘siempre incendiado y siempre fiel’, a las infraestructuras montañeras de tartera con tortilla de patata, a las fiestas patronales a las cuatro con bocata urgente, a lo de ‘hacerse un triste’ calle abajo, a la ‘poesía violenta’ con sus consiguientes ‘no sé… no sé’, y a la sonrisa siempre puesta en su cara como una corbatita hermosa con cierto fondo delirante… me encantó el colega, y mira que fue solo un ratito, y me llegó cierto olor a valor poético importante en su figura de tono cándido y soltero [me da que debe ser un excelente compañero de ...

Felicidades, Antoñito.

Ayer concelebramos el enésimo cumpleaños de Antoñito G. Turrión con merendola piscinera y un puntito de rasca que me dejó grogui, pues no en vano ya iba yo con mi cosita cistítica apuntando, fruto del jodido estrés que me he pillado durante estos días de actividad frenética. Me jodió un chis no estar vivo para animar la fiesta y celebrar al mejor cuñado por roce y palabras y al amigo [otra vez será, Antonio, que tu cumple siempre me pilla en momentos extremos]. El caso es que le vi feliz y con buena disposición a sobrevivir, que es lo que se pretende a estas alturas. Los críos estuvieron enredones y simpaticorros [a mí eso me distorsionaba aún más, pues no me dejaba concentrarme en mi malestar para calmarlo por autoconvicción, pero entiendo su vitalidad y aguanté hasta donde pude]. El caso es que mi percepción doliente de la movida es la de que tengo una familia estupenda y a la que quiero un montón… Julia está pletórica y siempre anima verla sonreír y hablar con esa gracia que es su m...