17 de octubre de 2010. El termómetro digital de la puerta de Lamagrande marcaba 29 grados centígrados a las diez y veintisiete, aunque mi coche, algo mejor puesto al día, marcaba ocho grados... pero no importaba, porque la verdad es relativa en un mundo científico que basa sus parámetros en acuerdos unánimes... ¿qué más dará 29 que 8, si el cuerpo siente exactamente lo que siente?... y llegué hasta mi estudio con ganitas de hacer y las manos mojiconas [estoy preparando algo para exponer en NOTESALVES allá por diciembre]. La verdad es que no tengo trabajo elaborado presentable y me va a tocar darle un empujón de forma a lo que haya, y ese trabajo debe ser fruto de un juego largo de acierto/error enredando con técnicas distintas y mezclando procesos o descontextualizándolos. El caso es que me lo estoy pasando bien en este proceso enreda, y además tengo visitas frecuentes de Albertito [que me animan mucho]. Ya he decidido que, si se vende algo de obra, todo lo recaudado irá íntegramente ...
Bitácora de Luis Felipe Comendador