Ayer participé en un homenaje [con manduca, que eso siempre ayuda] al poeta Miguel Hernández con el fin de sacar algunos fondos para el mantenimiento de NOTESALVES. Leí tres poemas del autor, siempre a pesar de que no me gusta leer en público nada que no sea mío [entre otras cosas, porque no sé darle un tono veraz a las palabras de otro y no soy rapsoda]. El asunto no quedó mal, aunque somos siempre los mismos para las mismas cosas [es triste], destacando, para mi gusto, la sentida lectura que hizo Antonio Gutiérrez del poeta de Orihuela. Y terminamos en charla propiciada por el mismo Antonio, una charla [como casi todas] en la que cada uno marchaba por su lado sin saber penetrar en lo importante, aunque dejando datos sobre los que pensar [que no tanto sobre los que hablar, que cada día me gusta menos compartir mis opiniones en público]. Sigue existiendo una idea extendida sobre que lo que hubo es mejor que lo que hay, sobre que cualquier tiempo pasado fue mejor, sobre el sufrimiento...
Bitácora de Luis Felipe Comendador