Recibo de manos de Antonio G. Turrión, enviada por Ramón H. Garrido, una edición sobre Unamuno, «Meditaciones evangélicas», editada por Diputación de Salamanca y trabajada por el colega Paolo Tanganelli –que salió de mi olvido hace unas semanas para pedirme una colaboración en una revista calabresa–. Le echo un vistazo rápido al libro y me encuentro con hallazgos interesantes, tan interesantes como una reflexión sobre el hombre que vive para la historia. Se hace Unamuno –el pesado poeta y el lúcido ensayista– una interesante pregunta sobre el valor de la historia para alguien que entra en ella. Se pregunta de qué sirve que pronuncien tu nombre gentes que nunca podrás conocer y da la opción de eternida contra la de historia, indicando que un hombre debe trabajar para la eternidad y no para ser historia... En fin, la triste calavera coronada por la gloria literaria hoy me ha hablado un ratito, pero, sinceramente, no creo que aguante su lectura una hora seguida. Y que a media tarde me han...
Bitácora de Luis Felipe Comendador