"Sauces al amanecer", un estudio de la luz de Emilio Pettoruti junto a mi cenicero. ‘El fin del mundo’, dijo, y se quedó tan pancho... pero a mí me melló, que soy cordado y se me hernian los discos a la altura lumbar... ‘El jodido fin del mundo’, insitió... y empecé a verlo mucho más claro. No, no era cosa de cometas que se avienen, era simplemente que cada uno tiene su fin del mundo y por eso hay millones de fines del mundo cada día... ‘Sí, cada jodido día’, dijo haciéndome eco, ‘pero hay otros fines del mundo que no son muerte ni la suponen, chiquitín’... y quedé como desvencijado por tanto puto fin del mundo retórico y sin retoricar... ‘Es lo que se fue, lo que pasó, lo que se gastó, lo que dejamos pasar, lo que no quisimos hacer, lo que hicimos... eso es, pero también otras cosas, también otras jodidas cosas’... y cuando me predisponía a intervenir con una parrafada intuitiva, una de esas a bote pronto, volvió a hablar... ‘Pero podría no estar hablándote del fin...
Bitácora de Luis Felipe Comendador