Parece que últimamente no estoy nada afortunado calificando… eso es que ando perdiendo reflejos a la vez que peso. El caso es que ayer dejé escrito lo que sigue: “…cañita en La Venta del Bufón, que este año ha estrenado a un par de camareros con cierto corte rural –le dan sabor al asunto de pedir cañas–…”, y cuando subí hasta El Castañar para asistir a la segunda jornada de blues, hice lo que hago siempre, que no es otra cosa que ir a tomarme una cañita a La Venta del Bufón. La pedí en barra y el camarero me dijo seriote: “tú tienes un blog, ¿no?... a ver si me explicas qué quiere decir eso que escribiste ayer sobre los camareros con cierto corte rural”… me dio la impresión clara de que no le había gustado nada mi consideración bloguera… así que paso a explicarlo para que el muchacho se calme, siempre dejando bien claro que para mí lo “rural” tiene solo connotaciones positivas y que si hay alguien en este pueblo absolutamente rural, soy yo, y me vanaglorio siempre de ello, sobre todo ...
Bitácora de Luis Felipe Comendador