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Mostrando las entradas etiquetadas como PACO ORTEGA

Paquito y Jesús.

Me he encontrado de pronto este vídeo con mis amigos Paquito Ortega y Jesús Márquez dándole caña. ¡Qué nostalgia, coño!

Salir llorado de casa...

Leo hoy en prensa que la Agencia Estatal de la Administración Tributaria informa que, en 2010, los beneficios de las grandes empresas radicadas en España [las financieras entre ellas] arrojan unos beneficios del 18,5 %, mientras que las rentas del trabajo han disminuido un 8%... ¿cómo hostias se come esto?... que quienes propiciaron la crisis y exigen medidas duras para salir de ella estén acumulando un alto índice de beneficios, supondría que no existe tal crisis... ¿a qué responde, entonces, esa disminución de rentas de los trabajadores si las empresas que los emplean tienen altos beneficios?, ¿qué está sucediendo, coño?... ¿no será que al neoliberalismo le están saliendo sus planes al dedillo para defender sus especulativos intereses de clase? Que alguien me explique, porfa. ••• Intento romper mi silencio poético, pero cuando el mundo se me pone como una rustidera que me abrasa el tiempo, aseguro que es dificilísimo buscarle palabras a un poema... y todo se me va en ideas que termin...

Nada como besar en la mejilla a Susana Rivera.

En Horcajo Medianero, hasta donde nos llevó Antúnez para entregar unos planos por una carretera terrible, ya estaba mi cuerpo pidiendo manzanilla –el curveteo y el jodido aire acondicionado me dieron un directo al estómago–... pero no pasa nada, que con el primer sorbito de manzanillita empecé a entonarme y ya a la altura de Las Rozas Village estaba preparado para lo que cayese. Allí, en Las Rozas, repusimos calzado para el verano a unos precios extraordinarios [Pedrito se acabó comprando dos pares del mismo modelo] y también repusimos fuerzas en forma de cervezonas [éstas, carísimas, no te digo]... pero se estaba bien en el sitio y se nos pasó casi la hora del concierto de Paquito Ortega. Llegamos apuraditos gracias al Tomtom de Ricardito, pero llegamos. Del parking donde dejamos el auto, hasta el Teatro Lara, atravesamos con los ojos abiertos como platos toda la zona de Montera... lumpen a gogó, prostitutas jovencísimas con aire decadente por todas las esquinas, más chinos que madril...

Viaje a Merenguelandia.

Na, que me voy a ver a mi amiguito Paco Ortega triunfar en el Teatro Lara de Madrid con la presentación de su nuevo disco con poemas de Ángel González... carretera y manta.

Fueron las diminutas braguitas negras.

21 de febrero de 2009 El tipo que comía con su familia no cayó en la cuenta hasta que las tuvo en sus narices... el bebé lanzó al suelo su juguetito y la camarera corrió a recogerlo mientras el tipo que comía con su familia comenzaba el gesto de agacharse... no sé qué sucedió, pues el mostrador que separa el comedor de la zona de bar me impidió verlo todo, pero vi perfectamente cómo ambos se agachaban, desapareciendo tras la barra, y volvieron a aparecer en un instante... el tipo con cara de agradecimiento y la camarera con una sonrisa hermosa... desde ese instante, el tipo no le quitó ojo a la camarera, sobre todo cuando doblaba su cintura o intentaba estirarse para servir los platos de las mesas aledañas. Yo me quedé enganchado a la situación y la seguí durante diez minutos... de pronto, coincidiendo justo con un instante de silencio, escuché cómo la mujer que se sentaba frente al tipo –enseguida imaginé que era su esposa–, le decía enfadada que por qué miraba con tanto descaro a la ...

Tan solo siento como mío lo que me late.

Tan solo siento como mío lo que me late: el corazón que entre medio trota y galopa [según la hora] y todos los latidos que refleja en mi cuerpo, latidos clandestinos que hay que buscar en las muñecas o en el cuello para saberlos reloj o anacronismo; el cerebro, animal desatado que corre por su cuenta con excesiva frecuencia y me tiene viajando constantemente a mundos en los que soy mejor y peor, pero nunca igual al que ves; el sexo, que golpea o se esconde [según las condiciones del deseo o los cambios extremos de temperatura] y no tiene pudor en armarse en cualquier lugar y a la hora menos oportuna; los ojos, que se quieren comer todo el mundo visible a cada instante, y lo hacen con memoria y desenfreno; las manos, que apresan o acarician, que confinan dibujos y perpetran palabras, que saben penetrar y aprendieron hace tiempo a tocarme justo como me gusta… eso es todo lo mío, y no los objetos que poseo ni los que que quiero poseer, y no tu cuerpo, ni tu mirada, ni tu lengua repasándom...