Estoy absolutamente grogui, pero divinamente feliz. Acabó el festival de blues de Castilla y León [Blues Béjar] y ni los alucinógenos ni el alcohol han podido distraerme ni un minutito de lo que ha pasado este año en la Plaza de Toros de El Castañar. Michael Roach y Johnny Mars enormes junto a su big band blues [destaco a su saxofonista y al tipo de la perilla que acariciaba el órgano Hammond de última generación], pletóricos en temas tradicionales más cajún, divinos cuando rozaban el country y absolutamente maravillosos cuando versionaron al mejor Miles Davis de St. Louis… de rechupete estos pericos. Gail Muldrow me resultó algo más dura de escuchar [todo venía de la comparación con sus compañeros de escenario, claro], pero no puedo negar su calidad bluesera y la entrega al público con su guitarra en la mano. Fue un descanso escucharla sentado en las barreras de la plaza de toros, con los ojos cerrados a veces y sahumando mis cigarritos recién liados. Y llegó el huracán esperado, Popa...
Bitácora de Luis Felipe Comendador