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Mostrando las entradas etiquetadas como FELIPE BENÍTEZ REYES

El delicioso estado de ataraxia.

En la búsqueda de la ataraxia [es el agua en la que intento nadar desde hace unos diez años] encuentro dificultades que no sé solventar; y lo que más me fastidia es que esas dificultades emergen siempre de los asuntos cercanos y pequeños, ya que en los grandes temas sí que soy capaz de encender la serenidad de ánimo. Todo ello hace que no sea un escéptico al uso [que en rasgos generales sí que lo soy], pues sumo pasión cuando alguna circunstancia mínima y casi inexistente me tuerce los postulados ideales a los que quiero agarrarme: Soy, entonces, un escéptico pasional lleno de guiños hedonistas. Analizando el estado de mi serenidad, concluyo que viene de mi convicción absoluta de que nada es importante [todo relativizado en el tiempo, claro, por el momento y el estado de ánimo]: No es importante ganar dinero como no es importante no ganarlo. No es importante trabajar y no hacerlo. No es importante amar como no amar. No es importante la vida en sociedad como tampoco lo es la soledad com...

Buen rollito....

Me lo dijo con insistencia y con convicción Paco Ortega, y yo le creí con ciertas reservas: ‘Felipe Benítez Reyes es un tipo entrañable y cercano, un amigo al que atender y al que querer’. Y me lo dijo sabiendo que durante años yo había estado enfrente de su postura literaria y paraliteraria, que le había castigado los riñones con dureza y que mis planteamientos estaban enconados. Me lo dijo Paquito Ortega y tenía toda la razón del mundo [y yo envainándomela con alegría]. Llegó Felipe B.R. con su pareja y, siguiendo la buena intención de Paquito [‘yo estaré en medio para haceros colegas’], me presenté de cara y le abracé [los abracé] a la porta gayola… El tipo, estupendo, educadísimo, en su exacto lugar de invitado a una fiesta distante. Los prolegómenos fueron prolegómenos, con sus preguntas sociales, sus estados de situación, su cosita graciosa para romper el frío y esos lugares comunes a los que todos acudimos para pasar los tragos. Leyó Felipe su pregón y yo no pude escucharlo, por...

A final de mes siempre caigo en la cuenta de que mi vida pertenece al banco que me da credito

Vuelvo a la realidad desde el desastre navideño con la noticia de que Felipe Benítez Reyes (Felipe Bonitos Rollos para la peña literaria) se ha llevado el premio «Nadal» con la misma facilidad con la que se llevó el magro «Hucha de Oro», el «Nacional de Poesía», el «Nacional de la Crítica», el «Ateneo de Sevilla» o el «Loewe». Vamos, que volvemos a la normalidad del fango, al engaño a los esclavos de la letra y al negocio editorial. Claro, que don Felipe Bonitos vive de esto... Lo malo es que junto a él se presentaron otros trescientos y pico autores que también querrían vivir de esto y han visto por enésima vez que la realidad se la meriendan los popes aún antes de que suceda (no escribáis para competir, coño, que estáis tontos). Con su pan se lo coma... y que sepa devolver bien los favores, que aún le quedan por pillar el «Reina Sofía», el «Príncipe de Asturias», el «Nacional de Literatura» y el «Cervantes». Me gustaría saber qué piensa ahora mi colega David Torres. ¡¡¡País!!! (11:34...