Resulta que parece ser que la cosa era de tipo vírico, y en esos presupuestos médicos todo se arregla con paracetamol y tiempo [y sin paracetamol y tiempo, que viene a ser lo mismo]. Ya voy para cinco días con el marrón vírico de los cojones y con tanto vomitar, tanta fiebre y tanto no comer, me he puesto en los ochenta y cinco kilos, algo que mi cuerpo no conocía por lo menos desde el año 1981… y que estoy hasta los cojones de este verano que me está saliendo completito… y, por si no fuera suficiente, resulta que Claire tiene húmero en la pierna izquierda y solo se le ha ocurrido que rompérselo… oye, que tuvimos la mañana cabrona de calor y alzando y encuadernando revista de fiestas de Hervás [mi hijilla MA me acompañó toda la mañana… y ambos sufrimos mareos por el calor excesivo y la reciente salida de lo del virus cabrón]… y a las dos terminamos y, abrazaditos como dos borrachillos [era la estampa, a qué negarlo], nos llegamos hasta el coche para acercarnos a casita a comer y a rel...
Bitácora de Luis Felipe Comendador