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Mostrando las entradas etiquetadas como JUAN M. DE MARAÑÓN

Una idea solo puede quemarse con otra.

Cafetín vespertino con Ricardo, Juan Marañón y Francisco Montero… todo entre serio y relajado… asuntos pendientes y naderías… trabajo, proyectos y cuitas… el gobierno, la oposición, las dos españas… todo negro [que a veces es mejor que todo gris] y a ver cómo nos trata el tiempo meteorológico, que necesitamos nieve. Hay una voluntad práctica y positiva de la vida que me interesa, y esa voluntad tiene un claro ejemplo en Paco… Hoy me ha gustado mucho que sacara el tema de la amistad, sosteniendo que el amigo debe empujar siempre y apoyar ese empuje en el tiempo con una mezcla de severidad y afecto [siempre en clave simbiótica, por supuesto]. El tipo es un puro chorro verbal y resulta difícil meter morcillas en su conversación, pero el chorro es siempre interesante y bastante didáctico. (10:37 horas) Poesía de ser y estar, para ser y estar. ¿Para ser qué y para estar dónde? Son tiempos de venenoso verdín en esta España tirada a su suerte, como un par de dados. Alguien escribió no sé dónd...

Dios toma el café con sacarina.

Empiezo la mañana con intensidad tomando un café con Juan M. de Marañón preocupado con el tema Morille. Charlamos un ratillo y llegamos a la conclusión de que hay que dar paso al diálogo, por lo que llamo a Manolo Ambrosio y quedo con él para tener una reunión en Béjar el próximo lunes. El tema acaba con la llegada de Paco Montero y de José Manuel [Caja Duero], el primero acelerado con sus cosas empresarias y el segundo, como siempre, poniendo calma, sosiego y sonrisas. Qué importante es el diálogo mirándose a los ojos, viendo volar las manos de tu interlocutor y sabiendo sacar sonrisas de donde habitaba el mal rollo. El problema general es que el gentío no sabe mezclar la seriedad con la chanza relajadora y se engolfa en hacer causas vitales/mortales donde sólo cabe buscar soluciones y encuentros como final expreso y moló. Después de todo, los problemas siempre provienen del carácter de tu interlocutor, y las soluciones también. Es decir, los problemas somos y los creamos las personas...