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Mostrando las entradas etiquetadas como FERNANDO BELTRÁN

Arcadia

Esta jodida Arcadia en la que a veces creo vivir me sale rana, pero insisto e insisto en su valor de lugar habitable donde ser y donde hacerme y deshacerme para lograr esa ‘bucólica’ virgilia que constantemente ha sido de mis ganas... pero siempre están las responsabilidades acechando... lo hijos, el trabajo, las deudas contraídas... todo como un nublado en el país de los cielos limpísimos. Con todo y con eso, creo que soy un verdadero privilegiado por el espacio que ocupo y por cómo tramito mi tiempo... y eso me hace relativamente feliz y hasta a veces me deja cierto regusto de serenidad. En mi Arcadia la vida es simple, pues cada persona y cada cosa ocupan su lugar sin estridencias... la vieja es vieja, las calles aparecen generalmente vacías [no vaciadas], el camarero es camarero y los sentimientos son verdaderamente localizables aunque no sean intensos... y así se vive bien, siempre mirando al monte de enfrente, que es un juego perfecto de estaciones con una transición suave de ver...

La amada imposible.

Me encuentro algo depreso y un puntito maniaco [maníaco]… y me apetece inventarme una ‘amada invencible’ como la de Fernando Beltrán… o, mejor, una ‘amada imposible’ que en su calidad de inexistente no pueda hacer otras cosas que las que yo decida. Veamos… me apetece algo entradita en carnes [lo justo y necesario], golosa, de hablar lento y pausado, mimosa si se tercia, pendiente de mis cuitas cuando las tenga y con la capacidad de hacerse nada cuando no la necesite. Debe tener un puntito Ava Gardner en los labios y sus ojos han de mirar como lo hacían los de Lauren Bacall. Es imprescindible que posea una sensibilidad especial en la nuca y en la parte interior de los muslos, así como que maneje la caricia suave y la voz susurrante cuando ajuste a mi estado de ánimo. No preciso que sea diestra en la monta, pues uno ya no está para grandes cabalgadas [ni para pequeñas], pero sí que sugiera hasta lo húmedo jugando en sus volúmenes. No hace falta que sepa de poesía o que atine a mantener u...

Mañana lúbrica.

Tres esquelas de sábado en la esquina y el monte de El Castañar rezumando xantofila desde sus cimas suaves hasta su falda. La ciudad está tomada hoy por los madrileños, que han madrugado para comprar viandas de cerdo ibérico y para barrer el pan de las panaderías con cierta cosa invasora. Odio estos días de puente en los que me puentean en mis lugares fijos, en los que no encuentro ni pan… ni mi sitio de siempre para tomar café tranquilo. Me encierro. Y pienso en que estos días podrían servir para coronar unos muslos con las manos, para hacer el amor en una acera o para ser el fauno que sostiene su miembro lubricado a base de pensar mujeres tendidas sobre la hierba. Soy el no casi absoluto y ardo en la cuerda de Gonzalo Alonso-Bartol, en su ‘Palabras para un cuerpo’, mientras me ofusco en Google buscando ‘vintage old sex’ o ‘naked female’ o ‘erotic mature’… Hoy necesito carne sobre carne, curvas, senos, humedades… porque tengo en el estómago mariposas calientes y necesito una estética ...

Kamo no Choomei

Viaje familiar a Helmántica con objetivos lúdicos y consumistas –lo odio, pero en fin...–. Salí de casa medio mosqueado porque cuando fui a echar gasolina aproveché para recoger en Correos unos libros que le había pedido al amigo Norio. Los abrí hambriento. Aparecieron ante mis ojos «Las aventuras del valeroso soldado Schwejk», de Jaroslav Hasek –un libro al que le tenía unas ganas especiales, pues lo había leído en mis días universitarios gracias a un préstamo de biblioteca y mantengo un vivísimo y grato recuerdo de aquella lectura–; «La amada invencible (80 poemas incurables)», de Fernando Beltrán –del que ya tenía hambre de leer sus nuevas maravillas poéticas– y «La atalaya del primo», de E.T.A. Hoffmann, en edición de Héctor Canal y presentación molona de de «KRK tras 3 letras»... Lo dicho, fue ver los libros y llegar a casa, donde mis chavales ya la tenían montada con el rollo «díagransuperficie». Bajé la cabeza como humillando y a viajar con esa cosilla de que era el primer día q...

Nihonshoki

Absolutamente grato el encuentro con Juanjo Barral, Norio, Urceloy y Marisol, con birras, tabaco, charla estupenda de puesta al día y recuerdo de los viejos tiempos. También algunos proyectos nuevos. Juanjo sigue siendo la lucidez y el gesto, el guiño con cierta tersura infantil, la risa fresca y constante. Alma siempre y con una extraordinarioa visión de la jugada que viene y de la que acaba de pasar. Ácido y dulce, el paisanín permanece en su clave anglo, con su hermoso bagaje musical, sus relatos absolutamente gestuales, su cosina bable y esa envidiable facultad de ser el centro de todo por imantación. Voy a hacer dos libros suyos y me «presta» un montón. Norio/Braulio, un esteta de la resistencia, el justo intelectual «como si nada», sorprendiéndome siempre con frases lúcidas traídas a la perfección en cualquier momento. Y que cada vez que nos encontramos me cae mejor. Su sonrisa es siempre serena y cómplice, quizás la mejor sonrisa que conozco. Su mirada escudriña todo mientras ha...

Igarashi

Tensión furiosa y un poco de cansancio es lo que me ha quedado del fin de semana, todo un «güiquend» dedicado a maquetar para el Festival de Blues de Castilla y León... inventando textos, sacándome fotos de artistas de la chistera o de las puñetas de mi polo Lacoste, perpetrando anuncios y colocando y descolocando logos institucionales... como si me hubiera ido a París o como si estuviera desentrañando los entresijos del pelotudo Priorato de Sión. El relax (?) me lo di el domingo por la noche en el cine. Ángeles y yo fuimos a ver el petardo de «El código Da Vinci». La sesión de las 23 horas es mortal de la muerte si la peli es mala, y ésta lo era hasta el punto de pegar varios cabezazos en pareja. Sinceramente, no entiendo cómo el tipo que escribió esta historia de la nada se está forrando, a no ser que estemos viviendo entre una pandilla de mingaslacias. Y lo peor es que me jodieron la imagen de mi Amelie, deformando aquel gesto divino en una cosa afranchutada y cutrera. Purita pena n...