Gracias a Antonio Orihuela estoy descubriendo con asombra la pujante poesía nueva mexicana, que hoy me está cargando las pilitas gracias a nombres que hasta hoy eran para mí desconocidos y que dejo anotados bajo el epígrafe de un buen día de lectura [Karen A. Villeda, de Tlaxcala; Lorena Saucedo, de Ciudad de México; Omar Pimienta, de Tijuana; Carla Faesler; Rocío Cerón, de Ciudad de México y Cosme Álvarez, de Ahome]. Es fantástico que Antonio haya sabido aprovechar su reciente visita a México para apiñar todas estas voces [y las que me irán llegando] y animarme –no hizo falta que insistiera el colega– a publicar una antología capaz de dejar señales de esta nueva mirada poética que pestañea con brío en Latinoamérica. Agradecido, como siempre, con mi Antoñito… y absorto de esa gente de verso bueno que estoy descubriendo a base de correos electrónicos de mi colega. ••• Es trágico ver cómo la gente se muere frente a su pantalla plana o mirando cómo la comida se calienta en el microondas o...
Bitácora de Luis Felipe Comendador