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Mostrando las entradas etiquetadas como SARTRE

Bebe hasta saciarte.

El destino como infección o como escarcha, como discurso o cauce, como lumbre, como una calle estrecha que acaba vomitando en una plaza abierta que no entra en los ojos. El destino como tabaco rubio y charcos, como fascinación o isla, como norte o desnorte inestable, como barca. Solo un puñado de suicidas podrán sobrevivir a sus cláusulas. Y en los “Tristes” de Ovidio la musa licenciosa ya no sabe turbar porque se vuelve hostil, y hay una perplejidad que zarandea mientras se cierran las puertas de la muerte y no quedan poemas en un metro patrio, pues el talento se agota. ¿Qué puede ser lo fallido?… La imprenta abre su boca y la penetro con los hombros caídos. Las máquinas del fondo me saludan y gestionan la tinta en su herrería. Me detengo en el entreluz y miro sobre el ruido [tipiclac, tipiclac, tipiclac, tipiclac] como buscando un resquicio de luz. Se está bruzando y huele a gasolina reciente. No tengo demasiado que hacer y me dedico a tocar toda la cacharrería: los tipos grandes de ...

Siempre fui de botones.

Siempre fui de botones, nunca de cremalleras. Botones en los abrigos, en las cazadoras, en las chaquetas, en las camisas, en los pantalones, en los calzoncillos… botones para el gesto divino de desabotonar e ir descubriendo. Ellos forman parte de mi vida y de mi creación y yo pongo siempre las condiciones…. Eso es importante, sí, que el creador ponga siempre las condiciones sobre todas las cosas y luego juegue con la esperanza a sacar algo de jugo, que al fin y al cabo solo es mantener viva la llama cada segundo (?). Salí a la calle un ratito para respirar y me retorció el frío [ha bajado la temperatura un montón de grados hoy]: “¡¡¡Ora pro Novalis!!!”, grité al cielo, y se me vino la comida de ayer a la boca [patatas rebozadas, hornazo con chorizo y tarta de torrijas]… me dije: “Dios está hoy puñetero… serán los clavos”, y busqué el abrazo de la ropa, y me subí el cuello de la chaqueta hasta tapar medio rostro, y volví a mi refugio calentito, que hoy es paraíso artificial. Ahora ponen...

Sobre el deseo. * [hoy celebro mis 600 días de blog con 514 entradas]

Cuando se sostiene el deseo como pulsión hacia lo irracional es exactamente cuando funciona como detonante humano y es capaz de llevarnos a los terrenos abstractos en los que nos hacemos y deshacemos, consiguiendo ser camino de sufrimiento o de gozo [da igual, pues ambos caminos son perfectos para conseguir un hombre creativo]. Y con el deseo viene su gestión y su uso, ya que podemos tramitarlo desde la visión aristotélica como una parte de nuestros apetitos, siendo fruto de una elección previa y consciente… o convivir con él desde una visión platónica, sintiéndolo como una pasión que se sale de la razón, pero que le da motivos para crecer y desarrollarse… o sentirlo como aquella ‘aspiración a algo más’ expresada por Tomás de Aquino… o notarlo como la ‘agitación’ cartesiana que te dispone a querer mejorar… o derivarlo a la propuesta hegeliana de conformador de la ‘conciencia de sí mismo’ en su estado normal, el de infelicidad… o, lo que más me gusta, ese ‘ir hacia algo’ para quien dese...

La lluvia.

Qué grave error es suponer que la desgracia propicia inteligencia y el dolor da alas creativas. Un mediocre sigue siendo igual de mediocre después de que le ataquen ambas circunstancias. Sí es cierto que, en una mente preclara, la desgracia y/o el dolor pueden inducir al pensamiento profundo y llegar a obtener como resultado algún logro artístico, pero siempre como evasión y autoayuda, no como norma indefectible. (11:06 horas) De pronto, un aguacero. Suena el agua en los canalones y quito la música para poder escucharla con nitidez. Las tormentas me traen siempre días de septiembre, guarecido en el templete del parque, asombrándome de la fuerza de la Naturaleza mientras intentaba unir ese sentimiento de asombro con otro de amor juvenil hacia la chica que entonces me parecía inalcanzable y hoy es mi compañera. Pensaba entonces [lo recuerdo con nitidez] que el mundo era un espacio abierto a todas las posibilidades excepto a la de conquistar a esa chica que hacía que algo se removiera den...