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Mostrando las entradas etiquetadas como MIGUEL AGUILAR CARRILLO

Separatas.

26 de abril de 2009 I Recibo el número dos de la revista mexicana “Separata” [espero que llegue sin gripe porcina... vaya movida, coño] conteniendo una “Patología del desaliento” de mi amigacho chileno Juan Cameron que me gusta mucho, mucho y mucho [enhorabuena ‘Cameron de Valparaíso’], un cuentito de Carla Patricia Quintanar, un ensayo interesante de Víctor Sosa [“El necesario exilio (de la realidad literaria a la ficción de lo real)”], unas pinturas cardiacas de Edgar Vásquez y un elogio a Ernesto Martínez realizado por Federico de la Vega [“La continuidad del sonido”]. Gracias a Federico de la Vega y a Miguel Aguilar Carrillo por estos envíos que tanto disfruto. ••• II *En homenaje al Juan Cameron de “Escrito en Valparaíso”... otro, que ya hice uno hace meses del mismo tono. Padre, no leas a Shakespeare, que la Venus de Milo no tiene brazos y aún quedan cosas por hacer en la casa [tornillos que apretar, maderas sueltas en la terraza, libros descolocados sobre el estante de la tele.....

Previo Obibasé.

Anduve anoche de migueleta alquitareña, con un previo Obibasé que me dejó boquiabierto y patidifuso... Wendell Brunious con su trompeta de sordina mágica y una voz años veinte, mientras Gerard Nieto molaba en los contrapicados pianeros... una pasada que logró ponerme otra vez en el mundo, en el antes de antes, y, a mayores, junto a mi You y mi Juanito, junto a Juanma y los tipos coritos postizos que tan bien me caen. Fue magnífico sentir cómo me elevaba en el jazz mientras olvidaba estos malos rollos de deudas y ceños arrugados, de cosas falsas por hacer, de antones piruleros [cada cual que atienda a su juego]. Sí, sé que hoy estoy críptico para quienes no conocen mis referentes cercanos, pero para ellos resumo con un ‘fue una noche gloriosa’. Y, encima, había recibido por la mañana una hermosa carta del amigo Miguel Aguilar Carrillo desde Querétaro, un tesoro que contenía una antigua colección de postales galantes que perteneció a su padre y que el colega me ha regalado por el afecto ...

Una mujer tendida sobre este otoño debe ser gloria pura.

Hoy salí un ratito al otoño bejarano para oxigenarme y quitarme los malos rollos con tres o cuatro respirares hondos. Ya están los castaños alfombrando el suelo de erizos amarillos y la fronda toma los colores de esa magia xantófila que tanto me gusta y tanto me eleva. Esto durará cuatro o cinco días y debo aprovecharlo hasta que se me ahoguen los ojos… es purita lujuria. ••• Y en la alfombra del campo hacer el engrudo y buscar el contrapeso, descalzarme y tomar mis pies entre las manos para sentirlos inembargables, y lanzar el boomerang del grito para que el eco administre y yo especule. Una mujer tendida sobre este otoño debe ser gloria pura, una mujer dejada de sí sobre el manto de hojas siendo la verdad y el pleonasmo, indiferente a los ojos, alzada como un panal sobre el mullido, muro de incontinencia y suelo mismo. Una mujer sin techo sobre sus senos, pura y blanda, ofreciéndose con mechones y muslos a las tres abubillas de los plátanos con su cuello de oca, una mujer como sin hu...

Fragmento escrito en la cafetería.

La ofrenda de las tienditas chicas a la gente era mostrarse en los días claros bajo los toldos sucios. Todo buscaba adorno para los ojos náufragos de los que paseábamos la turbiedad sonora de los años ochenta: el bacalao colgado sobre la guillotina como un despojo incierto de aquello ultramarino, los sacos de lentejas para escoger en casa en el plato Duralex y en la mesa camilla con manteos, el almíbar de lata de los melocotones con su óxido ancestral, los rulos apilados de los ‘chiclet Bazooka’ con sus tres rayas transversales, los tebeos en Márquez colgados con las pinzas de madera pulida soportando los cambios caprichosos del tiempo meteorológico, la trenzas de las muchachas compitiendo con las ristras de ajos aluminando el sol, los paraguas de botón [“la técnica americana al servicio del consumidor más exigente”], los “Piuma d’oro” con boineta plexiglass en cuadritos vichy [“justo complemento para tus Katiuskas”], las manzanas reinetas trampeadas en su burda caja de madera [mi padr...

Desde el huerto magnífico de todos.

*Fotografía aparecida ayer en El Adelanto 4 de octubre de 2008 [ayer, el malestar que traía no me permitió colgar esta entrada] Llegué del XI Encuentro de Poetas Iberoamericanos [‘huerto magnífico de todos’] con una importante infección urinaria [no en vano me tiré al barro de la fría noche salmantina junto al inefable Juan Antonio Bernier –total pa nada– con una camisina blanca y una chaquetilla de mentira, entrando a montones de garitos donde el calor era sofocante y saliendo de ellos regazado para aterirme al instante]. *Con Curro Bernier durante la cena del día 3 El encuentro fue estupendo, entre otras cosas, porque me trajo al Bernier más piporrillo con su cosa de búlgaro en ciernes [lleva el hombrito poco menos de un mes en Bulgaria como profe de español y anda como pirulín bandera], por recuperar y volver a abrazar con ganitas a Isla Correyero y quitarme de una vez esa distancia que tanto me molestaba y con la que tantos cabreos me he pillado… no hay como verse, ¿verdad, Isla? [...