Recibí de manos del buen amigo Ezequías Blanco su antología de poemas “La realidad desencantada (Antología 1978-2012)” y me senté frente a la piscina después de haberme dado un baño divino... leí, leí, releí, anoté, subrayé... y comencé a jugar sin querer a descontextualizar los poemas buscándoles otros sentidos (no en vano acababa de leer el capítulo “Otras tribus urbanas” y me entró como un temblor prurítico por intervenir en el libro)... ‘desprecio esta dócil piel por las tardes’... ‘cuerpos y entre la nieve lenguas’... ‘como un fruto maduro al ancho del domingo’... ‘ateridas cazaban suaves cascos de yeguas’... ‘el tiempo en su espacio asista amor y venza’... ‘palabras al origen y de pronto sufrimiento’... ‘una tórtola, un tiro y de pronto la soledad’... ‘la vida con qué profundidad ha roído por dentro’... y este aparte y suma que copio... ‘Qué destino tan trágico / ser un poeta a medias / y a tiempo compartido / con un trabajo absurdo / que no da de comer...’... y como si nada comencé a dibujar sobre los textos con cierta impronta Georg Philipp Harsdörffer, decidiendo de inmediato que éste será mi nuevo baño de tuneo... y me tiré la tarde enterita con Ezequías, entre Ezequías, sobre Ezequías.
MAMA SANTA Carrera 46, Av. Las Vegas, Sabaneta, Colombia, 04 Llegar a Medellín y quedarte anonadado con el paisaje que envuelve la ciudad… Y cegado de belleza, descubrir que el paisanaje suma y se engrana con una acogida indescriptible que se hace patente en cualquier conversación de calle… Y disfrutarlo con hambre de comunicarse con todo el que se cruce en tu camino. Descubrir una tardenoche el encanto de Sabaneta, su ambiente de barrio feliz, el animado movimiento de la gente que lo vive alrededor del parquecito que hace de centro neurálgico de la vecindad cosmopilita… Y, ya el culmen, entrar en MAMA SANTA con intención de comer algo y descubrir a Eduard y a su mamá sentados en la mesita más cercana a la cocina, saludarlos y, sin más, sentirte uno más de la familia invitados a su mesa para degustar los platos más deliciosos que he gozado en mi viaje a Colombia mientras me alimentaba también de una conversación tan molona como los platos que me servían. Allí descubrí ense...

Comentarios
Publicar un comentario
Por favor, no hables de mí... si acaso, hazlo de ti mismo...