Ir al contenido principal

La noche en la que conocí a las hermanas Demartos.


Cada día suele acuñar en mí tantos arrepentimientos como claudicaciones. Los anoto, porque ya soy un tipo mayor y prefiero anotarlos que sufrirlos, pero, en suma, percibo que van haciendo mella aunque me resista a que sea así.
Ayer por la tarde tomé una decisión absurda que en su momento me pareció pequeña: no asistir al espectáculo ‘Th’as Flamenco’ que el ayuntamiento bejarano había preparado en el Teatro Cervantes bajo el sabio consejo de Paco Ortega. Decidí no asistir porque andaba algo cansado de bullicio y decidí tirar la tardenoche en absoluta soledad, escribiendo, intentando en vano un poema imposible que persigo desde hace semanas.

Cuando decidí salir de mi soledad, solo se me ocurrió acercarme a tomar una copita y a echar un vistazo al recinto que reúne las fiestas bejaranas. Me acodé en la esquinita caliente de la barra Alquitara y me pedí ese Havana 7 con cola y limón que llevaba pensado y repensado durante toda la tarde [antes saludé a Ramón Hernández Garrido, que andaba disfrutando la noche bulliciosa con Pilar y su gente].

Mi plan iba cumpliéndose despacio: pasear entre el lío fiestero en soledad, observar a la gente y anotarla, saludar a Miguel y tomarme esa copita pensada mirando y rebuscando indicios que sumar a algún cuerpo de poema.
El primer sobresalto llegó de Carlos, el hijo de Ramón, que se acercó hasta mí, me apretó la mano y me dijo que había disfrutado con sorpresa de mi novela ‘Nos vemos en el Cielo’ y que tenía ganas de decírmelo [noté con satisfacción cómo las generaciones solventan sus saltos y sus distancias en la literatura… y sentí que mi trabajo creativo no es tan vano ni vacío como a veces lo siento]. Gracias, Carlos, por tu lectura y por ese afecto nacido de ella.

El segundo sobresalto vino de la mano de Paquito Ortega. Se presentó en la fiesta con su grupo de flamencos a tomar unas copillas después del trabajo: Abrazos, presentaciones, sonrisas, charla… y una luz especial que encendieron sin más las hermanas Demartos [la una bailaora/bailarina/diosa y la otra pura dulzura en la risa y los ojos]. Solo ver a Asunción ya me hizo arrepentirme de mi jodida ‘decisión pequeña’ de la tarde. No fui a verla bailar y me perdí un paraíso de sensaciones comentado con admiración por todos los cercanos que sí asistieron [esta mañana he mirado absorto los videos de su web –www.asunciondemartos.com– y me he quedado prendado de la sensibilidad en movimiento de ese pedazo de mujer y de artista].
Otro arrepentimiento más que sumar a mi lista infinita [y éste de los grandes, pues a mi edad ya solo me alimento de la plasticidad que me entra por la mirada].
Y con ellas, las hermosísimas chicas Demartos, el cantaor Ángel Pastor, serio y cercano, armado en la fuerza de su voz y en la potencialidad interpretativa que maneja [me gustó verlo serio y centrado –concentrado– en todo momento, como garantizando una calidad que se extiende fuera de la voz y del escenario].

Y la noche ME llevó hasta mi casa en compañía, rompiendo por el lado del gozo ese proyecto solitario que yo había previsto.
Charlé en profundidad con Blanca Cerrudo [entusiasta y positiva siempre], reí con Paquito, fumé con Ana, me quedé prendido de la genética sonrisa Demartos, pensé en la coherencia figurada de Ángel Pastor, abracé a Miguel, festejé a Juanito, disfruté de las ocurrencias de Pedro… y pasé frío y calor [por dentro y por fuera… y en calidades diversas].
Cuando llegó mi Felipe hasta el punto de encuentro [lo hizo a la hora exacta], me retiré a mi casa con un sentimiento entre triste y alegre… no haber visto bailar a Asunción Demartos… pero haberla visto sonreír frente a mí…
¡Me caixo en Soria…!
De FUMADORAS

Comentarios

Entradas populares de este blog

Para que no me quede la vergüenza propia de haberme callado…

Viendo los sucesos trágicos que atraviesan el mundo del hombre en estos días, me apetece dejar una breve reflexión sobre ello para que no me quede la vergüenza propia de haberme callado…   Las religiones son profundamente dañinas en lo individual y en lo colectivo, en lo cercano y en lo lejano. Siempre basadas en el miedo, en el temor, en la búsqueda constante de un estado de tristeza marcado a fuego en todas sus pautas morales, dirigistas, sometedoras de pensamiento, acodadas con fuerza al dinero y a los grupos de poder que emponzoñan las sociedades desde hace siglos… Por ello, no es peor un cristiano que un judío o un islamista, que son todos malos de raíz, perversos y fieros estabuladores de grupos humanos… Ordenan el odio y la agresión, las más bajas pasiones y la aniquilación de quienes no comulgan con sus mandatos morales. En periodos de paz penetran sibilinamente en las conciencias y procuran que en los poderes políticos y económicos estén sus fieles ordenándolo todo a su ex...

La represión franquista en Béjar y su comarca.

Fotografía de mi abuelo Felipe durante sus días obligatorios en el ejército . Hoy me apetece dejar parte del libro "La represión franquista en Béjar y su comarca", auspiciado por la Asociación para la Memoria Histórica de Salamanca y la Agrupación Socialista Bejarana, y muy trabajado por el amigo entrañable Miguel Miñana... todo para sumar un granito de arena a la causa necesaria de destapar el genocidio franquista en este país de lágrimas que quiere cargarse al juez Garzón de un plumazo azul y cavernícola lleno de montañas nevadas y banderas al viento. He aquí la lista parcial de los asesinatos cometidos en la zona de Béjar y su comarca por los vencedores de la guerra incivil... demasiados hombres para una tierra tan pequeña, demasiados padres de familia, demasiadas sonrisas borradas [entre ellas, la de mi abuelo Felipe, al que aún no hemos podido dar tierra con dignidad y recogimiento, pues se oponen los jueces que cargan hoy contra Garzón]. Mi homenaje a todas estas víctim...

MAMA SANTA: Donde comer está en otra dimensión

  MAMA SANTA Carrera 46, Av. Las Vegas, Sabaneta, Colombia, 04   Llegar a Medellín y quedarte anonadado con el paisaje que envuelve la ciudad… Y cegado de belleza, descubrir que el paisanaje suma y se engrana con una acogida indescriptible que se hace patente en cualquier conversación de calle… Y disfrutarlo con hambre de comunicarse con todo el que se cruce en tu camino. Descubrir una tardenoche el encanto de Sabaneta, su ambiente de barrio feliz, el animado movimiento de la gente que lo vive alrededor del parquecito que hace de centro neurálgico de la vecindad cosmopilita… Y, ya el culmen, entrar en MAMA SANTA con intención de comer algo y descubrir a Eduard y a su mamá sentados en la mesita más cercana a la cocina, saludarlos y, sin más, sentirte uno más de la familia invitados a su mesa para degustar los platos más deliciosos que he gozado en mi viaje a Colombia mientras me alimentaba también de una conversación tan molona como los platos que me servían. Allí descubrí ense...