Termino de leer y me emociono: “INVENTARIO DE DEUDAS En mi caso, escribir implica siempre contraer deudas. Algunas pueden saldarse; otras me temo que no. Las que paso a enumeran pertenecen a la segunda clase. Y dado que, por mucho que lo intente, nunca llegaré a corresponderles por lo que han hecho y hacen por mí, quiero, al menos, citar aquí los nombres de esos amigos. Porque no se me olvida lo que les debo. David Moreno, el mejor lector de esta biografía alucinada. Luis Felipe Comendador, cuyo talento y cariño han conseguido que Béjar constituya una de las capitales de mi vida. Basilio Sánchez, magisterio de la sabiduría y la humildad. Antonio Reseco, el intrépido capitán de esa editorial liliputiense llamada Littera Libros. Antonio Orihuela, el ejemplo de todo escritor que aspire a no traicionarse a sí mismo. Y Elías Moro. Los viajes de ida y vuelta a Mérida merecen la pena sólo por el café de los jueves con él. A todos, gracias.” ¿Cómo hago yo ahora para hablar de este libro sin se...
Bitácora de Luis Felipe Comendador