Ir al contenido principal

Entradas

Sordos...

Sordos tartufos, ladinos, de inflamada polla mientras van a misa y miran las curvas de esmalte lunático de una viuda tierna… sordos de New Albany, en 1987, también ciegos de ese dios terrenal de los vientos calientes… sordos cándidos con su astrolabio sin usar en el aparador de casa, con una palangana en la que lavarse los pies cuando atardece, con una tisana de arce entre las manos y los ojos enfocando la nada por unos lentes redondos… sordos generosos de Kaş, entre miel y almendras, domados por el olor a jazmín, adormecidos por el lento vagar de las olas que no saben romper ningún vínculo… sordos macondos detenidos en aquella edad del hielo al peso, cuando los hombres eran verdes y las mujeres transparentes… sordos aluniceros con gomina en el pelo los domingos, con baraja española rinconete, con su risa de alud y un golpe pendiente cada noche… sordos de Pulp Weird Tales , hechos por arquetipos como el hijo del herrero de Cimmeria que esposó con una Zenobia par a la JRJ, astra...

Hablando conmigo.

A veces tú y yo somos demasiados viviendo en el mismo lugar… 

Ya vuelven los esclavos a sus tumbas...

Ya vuelven los esclavos a sus tumbas y apenas han sacado provecho de su carne… pero no se sienten esclavos y en ese ‘no sentirse’ radica su pobreza. Vuelven al polvo viejo, a la tos, al diario dormir y despertar que les marca su tiempo de esclavísimos, a la sopa sin más y a ese pensar en que lo tienen todo de esa nada tangible de los afiches, los spots de la tele y los escaparates. Yo también soy uno más de ellos, un uno desdichado porque tuvo y no tiene, un uno despojado cada minuto de cada decimal intentado sumar con el curro diario, un uno que se sabe controlado, que se sabe con hilos que lo mueven, que se sabe capaz si tuviese un pequeño ápice de determinación, un uno como una bomba atómica a punto de estallarte en las narices, un uno singular al que no dejan ser, un uno absurdo desunido de cualquier otro uno que se acerque, un uno desquiciado con puños y potencia aún en los brazos, con ganas en el centro mismito de la entraña, con rabia y con ratitos de depresión profunda –...

Apunte para un poema.

Clepsídrame, mimosa de albornoz de rizo, assumpta de perfil, cláusula incierta de lo que ha de venir, gominola neoclásica y discreta (del mismo Minos)… clepsídrame con ese gota a gota que es puro caligrama, tan Tzara, tan épater le bourgeois , tan collage Dubuffet, tan Banksy en la pared que hace esquina hacia el bar… clepsídrame y déjame el bigote domador, la barba Trotsky y el sexo algo Duchamp… y hazme un relieve al gusto Khajuraho, Iakshí planetaria de silex y de piel, hazme un busto Rodin en diorita, un biceps femoral de acero corten y déjame sedente en la escalera… clepsídrame Ravel tan repetido en este tempo invariable en que te pienso, te pienso, te pienso… y cocodrilos, medusas, hipocampos, relleno de sostén, orzas, espátula, cal viva, tigres, tamarindos, masmédula sin más, cuello, razones, escorzo, niebla, arder y hasta feniletileno en un frasquito… y que lo abras despacio… y me evapore… clepsídrame y que el tiempo se detenga por esta falta de agua y me destiempe y me ...

Las cinco estaciones...

Primavera, verano, otoño, invierno y revolución… las cinco estaciones de Luis Vidales que necesita un pueblo, cinco estaciones bien marcadas con sus ciclos de nubes y tormentas, con sus calores agrios y su frescor de noche, con sus nieblas densísimas y sus caídas bruscas de temperatura. Me encanta la poesía hispanoamericana, y no solo la que hacen los popes latinos y los publicados, sino la que hacen los poetas escondidos en sus espacios vírgenes y tallados para la nada (dejo nota de algunos nombres de ‘unos’ y ‘otros’, hoy peruanos, para quien quiera buscar obra y leerla intentando buscar y sentir lo que yo he sentido… Emilio Adolfo Westphalen, Martín Adan, Xavier Abril, Carlos German Belli, Leopoldo Chariarse, Francisco Bendezu, Américo Ferrari, Carlos Oquendo, Sebastián Salazar Bondy, Blanca Varela, Javier Sologuren, Alejandro Romualdo…)… y así las cinco estaciones tramitando el cuerpo con su cadena enganchada al mundo (hay un librito -creo que ya inencontrable– que me ince...

Se veía venir...

Se veía venir y juro que lo he dicho en esta bitácora por activa y por pasiva… pero lo peor es que seguirá sucediendo… primero como un goteo y luego como un manantial… y no me gusta, no me gusta nada, pero las circunstancias buscadas por el esbirro del capital llevan inexorablemente a la sangre, porque el hombre de la calle ya está en su límite, lo han llevado a su límite y siguen tensando la soga sin temor… y eso es lo que les hace falta, comenzar a sentir temor, salir a la calle mirando a todos lados sabiendo que el hombre de la calle está harto y puede estallar en ira en cualquier instante… lo mismo eso les hace cambiar y ponerse de una vez del lado de quien debieran haber estado siempre. No es bonito que se empiece a asesinar a personas con representación política (aunque se lo busquen con cada una de sus respiraciones), pero tampoco es bonito ver caer a gente normal desde el balcón de su casa (ya son muchos los que han caído, aunque los medios y las fuerzas públicas tenga...

No sé...

No sé… se riza el tiempo y algunos rostros familiares van desapareciendo de mi cabeza, se nublan sus facciones después de la muerte… y yo los busco, pero no hay forma de enfocar lo que fue… es como un apocalipsis pequeñito que me va datando y que me suma desaparición… entonces suelo encerrarme en el silencio tácito de las fotografías… en ellas busco gestos capaces de la sinapsis… y a veces los encuentro… y a veces no. No sé… pero esta circunstancia como que me descabala, mientras consigue que todas mis prioridades se desubiquen de su fila y pierdan ese orden tan material al que están acostumbradas… así, me tocan los cojones el embargo diario de las cuentas, las llamadas constantes de presión, el sin nadie que ahora es mi pequeño negocio… y se me va el ahogo como de pronto, porque me ahoga más no tener el impacto de esos rostros idos en mi cabeza, sentir cómo los pierdo, cómo los difumino sin querer… pero a la vez hay algo que me sucede y que me gusta… en vez de los rostros bus...