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Salí a la calle con ojos de crisis...




... y me encontré pura plasticidad en sus esquinas.






































































































Comentarios

  1. Qué trabajo más rico. Es un libro entero. Belleza caos.

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  2. Decadencia, a través de la mirada de un poeta.

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  3. Pensé como José Ramón: que es un libro. Cada foto, un pie de foto, un texto, un querer entrar en la foto con el bisturí de la palabra y extraer el punctum, que decían los sibaritas del pensamiento. Me duelen algunas fotos. Otras son surrealistas. Me parece un trabajo admirable. El post del día. Estoy alucinando. Es usted, mi querido amigo, aunque no haya habido roce fonético ni unas birras en una bendita barra de bar para sellar la amistad, un poeta total. La palabra es un instrumento. Uno solo. Y hasta ése lo domina con magisterio. Espero que le vaya de puta madre el domingo. Aquí llueve. Nos oxidamos.

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  4. El poder de una mirada que sabe fijarse en los detalles...

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Por favor, no hables de mí... si acaso, hazlo de ti mismo...

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Yayo

Mario siempre me llama ‘yayo’ y, cuando lo hace, lo dice como mínimo tres veces seguidas (‘yayo, yayo, yayo’) y yo me deshago y hasta me estremezco. Ser consciente de que, en una mente que se está haciendo, floreces como imagen y hecho, como definición y capacidad, como sujeto activo e identificable, como signo y familia… Ser consciente de que te has conformado como pieza indiscutible en esa cabecita tierna y que, además, te reconoce y te nombra ya no solo por tu presencia, sino por tus cosas (esas cosas cercanas a ti que le han llegado por los sentidos) y es capaz de recordarte en la distancia solo por un color o por un objeto… Es la ostia sin hache. Y en respuesta a esa mente haciéndose, la mía (mi mente) se llena de emociones indescriptibles, de sensaciones de satisfacción, de temor, de amor intensísimo, de gozo completo. Mario ha llegado para quedarse y ocuparlo todo con ansiedad, para enseñarme a diferenciar lo que tiene importancia de la que no la tiene, para descubrime capacidades…

Me late el codo izquierdo...

Hoy me levanté con el codo izquierdo dolorido e hinchado, todo por un golpetazo que me arreé la semana pasada con una puerta [se conoce que ayer me apoyé en alguna de las barreras de la plaza de toros bejarana, mientras asistía al blues, y se me ha infectado]… y es que últimamente parezco un quecomari lleno de cuitas y quejicoserías… el cabrón está ardiendo y focaliza toda mi atención en su latido, hasta el punto de hacerme perder concentración en lo que hago.
En fin, que sigo en el asunto de vivir y eso me gusta mucho… hasta el latido este que me reclama atención constante.
Hoy le pegué la última corrección al nuevo libro de Belencita, “Orden de alejamiento”, y vuelvo a dejar escrito que me gusta muchísimo su forma y su contenido. Espero que en un par de semanas esté listo para hacerlo llegar a sus manos…. y que me ha gustado leerlo con ese latidito de dolor, pues el poemario es de dolor entero… y muy intenso.
Luego, me dejé de mí [y del trabajo] y le busqué contenido a ese pum-pum… y m…