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Entre Gilgamesh y Casariego...



Vinieron a visitarme Jesús Urceloy y Marisol con las nuevas noticias del pantano y un par de libros chulos [“Historia y Poesía” –el discurso de entrada de L. A. de Cuenca en la Real Academia de la Historia– y “Antilogía Contrapoesía de poetas reversados”, con poemas de Casariego, Escarpa, A. Martínez y Scala], de los que uno, la antología, era un regalo del colega Gonzalo Escarpa y traído por mis amigos con una dedicatoria no sé si entrañable o profundamente cabrona. Dice: “Para Pipe, ese ejemplo a seguir que, por suerte, nadie sigue. Un abrazo, Pipón. G.”.
Dejé mis nuevos libros sobre la mesa, aguardando un ratillo libre para su lectura, y me fui con mis amigos a degustar unas cañitas por los bares de Béjar y a charlar sobre asuntos banales y profundos [estos últimos tratados desde la pura banalidad]... salieron David Torres y su nueva novela, de la que había recibido ayer mismo notificación del autor por fbk [“Querido Komen, quería invitarte a la presentación de mi nuevo libro, PUNTO DE FISIÓN, que tendrá lugar el 2 de marzo miércoles en el Círculo de Bellas Artes, a las 20.00 horas. Ya le he mandado un abrazo al Urce. Vente, que hace mucho que no te veo el pelo y a mí ya me va faltando. Un abrazo. David.”], con esos detalles pequeños que luego terminan siendo historia de la historia y que lo hacen todo mucho más entrañable y más cercano que los juegos económicos editoriales [es en estas cosas en las que me siento especial, en el poder conocer de primera mano los juegos creativos, los hallazgos casuales, las fuentes precisas, las referencias nada concisas, las obligaciones debidas y los resultados de todo ese batiburrillo de vida alrededor de una obra y un autor]... Luis García Montero, que entró en nuestra conversación mientras le echábamos un vistazo al suplemento cultural de ABC, en el que salía a doble página, con foto grande y dos poemas de baja cota. Discutimos un ratito sobre el valor de la poesía de Luis, dándose la premisa de que a mí me gusta, enfrentada al uso que el poeta ejerce de su statu y a lo impudoroso del enfrentamiento de su ‘ideología’ predicada con el uso de los medios y sus guiños constantes al poder... de Ana Belén y Víctor Manuel, y por las mismas causas, pues me contó Urce que han realizado una campaña publicitaria carísima para Esperanza Aguirre y se han quedado tan panchos en su casilla de izquierdas... de la ministra Sinde y de su lucha mal trazada contra ‘series yonkis’ o ‘elrestoesruido’... del genial Woody Allen, del que Urce recordó enseguida un fragmento de los diálogos de ‘Annie Hall’: “¿Conocen este chiste? Dos señoras de edad están en un hotel de alta montaña y dice una: Vaya, aquí la comida es realmente terrible. Y contesta la otra: Sí, y además las raciones son tan pequeñas... Pues, básicamente, así es como me parece la vida. Llena de soledad, miseria, sufrimiento, tristeza... Y sin embargo se acaba demasiado deprisa.”... y de muchos otros tipos, que conversar con JU y MS es siempre como asistir a un bazar hermoso... luego mis amigos decidieron ir al cine y me dejaron un tiempo estupendo para echar un vistazo a mis nuevos libros.
El discurso de entrada de LA en la Real Academia de la Historia me pareció un texto elegante y hasta arriesgado para el contexto de la institución... degusté la prosapia y los ingentes conocimientos de LA y disfruté especialmente de los tramos dedicados a la mesopotámica ‘Epopeya de Gilgamesh’ y a Constantino Pedro Cavafis...
Luego le tocó el turno a la “Antilogía Contrapoesía”... toda una belleza editorial y de diseño esta pieza de la editorial ‘Ya lo dijo Casimiro Parker” [recomiendo el libro a curiosos de la buena edición, a amantes del diseño gráfico y a bibliófilos nuevos y viejos]... y allí me encontré con hermosas sorpresas de Pedro Casriego Córdoba, como el ‘Te quiero porque tu corazón es barato’, que conservo en una edición antigua a la que vuelvo de vez en cuando... con un Arturo Martínez absolutamente desconocido para mí hasta la fecha y que me dejó frío con su propuesta [no me parece un acierto por parte del antólogo embocar esta obra en el tejado de la de Casariego]... Eduardo Scala en su tono capitular de bordado y crucigrama [es bueno en lo suyo]... y Gonzalo Escarpa en esa peligrosa modernidad que a veces luce radiante y otras veces se acerca al juego trilero de los vasos en una mesa plegable. Un libro de verdadero riesgo en todos los sentidos que nace medio salvado por la hermosa huella Casariego y el sobresaliente diseño de ‘HARPO Comunicación’.
El resultado general es el de haber pasado un buen día de amigos y lectura, cosa que agradezco [aunque solo de vez en cuando].


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