Ir al contenido principal

Diez meses sin mi madre

Hoy hace ya diez meses que me falta mi madre y aún no soy capaz de armar el olvido del final para quedarme con el recuerdo dulce y limpio en mi memoria. Lo somatizo en dolores pequeños y múltiples, en sueños cabrones de vez en cuando y en una tremenda sensación de no haber hecho lo correcto, que no hubiera sido otra cosa que ahorrarle los siete meses últimos de sufrimiento constante y acabamiento, de no haber decidido quitarle aquella vida que ya no era vida (¿cobardía quizás?, ¿peso moral?, ¿miedo?… No lo sé). En los últimos días llegué a dejarla durante una hora sin el apoyo del oxígeno que la mantenía viva mientras agrarraba firmemente su mano, pero ella persistió en seguir respirando y yo me ofusqué mientras le hablaba dulcemente a sabiendas de que solo hablaba conmigo mismo.

Hoy la sigo echando de menos mientras busco su sonrisa eterna, su constante positividad ante todo y su amor incondicional; sigo recordando aquel ‘canalla’ tan hermoso que me llamó un día cuando, mientras la limpiaba, le dije… “Pero qué culo más bonito tiene mi madre”. Sigo intentando quedarme con lo bueno, que fue muchísimo, pero mi mente se nubla enseguida con sus gestos de dolor físico y mental, con su pie derecho ennegrecido por la necrosis mientras mis manos le aplicaban cremas y lo cubrían de gasas, con su mano rendida por la muñeca mientras intentaba manejarla sin ningún éxito, con sus ojos divinos mirando a los míos como suplicando final, con sus constantes cambios de pañales y el dolor que le causaba sentir que estaba en mis manos sin poder hacer nada, mientras yo manejaba su cuerpo como un leve fardo de carne sin sentido; con aquel estallido final que dejó una mancha enorme  que penetró hasta el colchón y hasta lo más profundo de mi mente (no se la dejé ver a nadie, ni a mi hermana. Solo mi amigo Luisito supo lo que había allí mientras hacía sus labores mortuorias… Le pedí que la llevara envuelta en su ropa de cama para que nadie supiera de aquel final inenarrable y totalmente gore…). Hoy son ya diez meses y sigo pensando en que los médicos que la atendieron podrían haberla ayudado a morir mejor, pero no quisieron, y, no sé si con razón, lo he dejado anotado en mi cabeza como una falta de sensibilidad por su parte, una falta de sensibilidad que nos ha hecho mucho daño a mi padre, a mi hermana y a mí mismo. Una falta de sensibilidad que les ha dejado en deuda con nosotros, aunque no lo sepan o no lo quieran saber.

Hoy sé que debo verbalizar todo esto, que debo hablarlo, escribirlo, describir cada dolor de mi madre, cada bestialidad física sufrida sin necesidad, cada día sufrido de más. Sé que debo quedarme con todo lo bonito de mi madre (que fue muchísimo), pero para eso tengo que expulsar de mi mente aquellos jodidos siete meses de mierda, aquel castigo de esa moral pacata tan cristiana, todo aquel sufrimiento innecesario.


Te quiero muchísimo, mamá.


Comentarios

  1. Perder a la madre nos deja una inmensa sensación de soledad.
    Creo que los médicos debieran evitar muchas cosas, esos 7 meses no se los merecía nadie y menos ella.
    Te comprendo perfectamente.

    Un beso muy fuerte.

    ResponderEliminar
  2. Es lógico que compartas este dolor tan profundo que sientes, que revientes para sanar, esto ayuda al proceso deseado del recuerdo bonito, el de la sonrisa suya tan clavada en tu interior, y el que te hará hablar de ella como si estuviese aquí, porque nunca se ha ido, ni se irá. Besos

    ResponderEliminar
  3. Yo aún recuerdo a mi madre, en los buenos momentos compartidos y en el final triste, como todos los finales de alguien a quien amas y te ha amado. El verdadero amor es el de una madre (decía la madre de Philip Roth) y los demás son pamplinas (esto lo digo yo). En nuestro caso los médicos fueron más comprensivos y aceptaron acelerar su final, cuestión que se irá extendiendo.
    Pero tú te volcaste y le diste todo lo que le pudiste dar, hasta sentido del humor. Nada debe turbarte. La vida es dura y la muerte más (?)

    ResponderEliminar
  4. Siempre la recordaré Fue un ser humano inolvidable
    excelente entrada

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Por favor, no hables de mí... si acaso, hazlo de ti mismo...

Entradas populares de este blog

MAMA SANTA: Donde comer está en otra dimensión

  MAMA SANTA Carrera 46, Av. Las Vegas, Sabaneta, Colombia, 04   Llegar a Medellín y quedarte anonadado con el paisaje que envuelve la ciudad… Y cegado de belleza, descubrir que el paisanaje suma y se engrana con una acogida indescriptible que se hace patente en cualquier conversación de calle… Y disfrutarlo con hambre de comunicarse con todo el que se cruce en tu camino. Descubrir una tardenoche el encanto de Sabaneta, su ambiente de barrio feliz, el animado movimiento de la gente que lo vive alrededor del parquecito que hace de centro neurálgico de la vecindad cosmopilita… Y, ya el culmen, entrar en MAMA SANTA con intención de comer algo y descubrir a Eduard y a su mamá sentados en la mesita más cercana a la cocina, saludarlos y, sin más, sentirte uno más de la familia invitados a su mesa para degustar los platos más deliciosos que he gozado en mi viaje a Colombia mientras me alimentaba también de una conversación tan molona como los platos que me servían. Allí descubrí ense...

La represión franquista en Béjar y su comarca.

Fotografía de mi abuelo Felipe durante sus días obligatorios en el ejército . Hoy me apetece dejar parte del libro "La represión franquista en Béjar y su comarca", auspiciado por la Asociación para la Memoria Histórica de Salamanca y la Agrupación Socialista Bejarana, y muy trabajado por el amigo entrañable Miguel Miñana... todo para sumar un granito de arena a la causa necesaria de destapar el genocidio franquista en este país de lágrimas que quiere cargarse al juez Garzón de un plumazo azul y cavernícola lleno de montañas nevadas y banderas al viento. He aquí la lista parcial de los asesinatos cometidos en la zona de Béjar y su comarca por los vencedores de la guerra incivil... demasiados hombres para una tierra tan pequeña, demasiados padres de familia, demasiadas sonrisas borradas [entre ellas, la de mi abuelo Felipe, al que aún no hemos podido dar tierra con dignidad y recogimiento, pues se oponen los jueces que cargan hoy contra Garzón]. Mi homenaje a todas estas víctim...

Para que no me quede la vergüenza propia de haberme callado…

Viendo los sucesos trágicos que atraviesan el mundo del hombre en estos días, me apetece dejar una breve reflexión sobre ello para que no me quede la vergüenza propia de haberme callado…   Las religiones son profundamente dañinas en lo individual y en lo colectivo, en lo cercano y en lo lejano. Siempre basadas en el miedo, en el temor, en la búsqueda constante de un estado de tristeza marcado a fuego en todas sus pautas morales, dirigistas, sometedoras de pensamiento, acodadas con fuerza al dinero y a los grupos de poder que emponzoñan las sociedades desde hace siglos… Por ello, no es peor un cristiano que un judío o un islamista, que son todos malos de raíz, perversos y fieros estabuladores de grupos humanos… Ordenan el odio y la agresión, las más bajas pasiones y la aniquilación de quienes no comulgan con sus mandatos morales. En periodos de paz penetran sibilinamente en las conciencias y procuran que en los poderes políticos y económicos estén sus fieles ordenándolo todo a su ex...