Ir al contenido principal

Bin Ueda


Los gritos públicos son constantes, se mezclan a millones en cada segundo que pasa y me nublan la cabeza hasta el punto de no saber determinar ni de dónde vienen ni lo que proclaman: «Baja el precio del petróleo... compra letras del Tesoro... bebe refresco de cola... tres suicidas en Guantánamo... el fútbol copa la audiencia... las pateras son cayucos... pierde tu vida en Afinsa... Irak ya no es importante... consume precocinados... se anuncian lluvias dispersas... cae la bolsa un tres por ciento... llama nación a tu casa... fuma Chester sin boquilla... los templarios son los padres... pon un río en tu vida... compra hoy y paga siempre... una epidemia no es nada... ... ...».
Pero el puchero de los pobres se sigue congelando en invierno y el año se estructura con ese afán religioso de controlar las fiestas –que es controlar el mundo–, y vivir se sigue pagando al contado inexorablemente –un contado de tiempo que nos roban sin pudor–... Y los herrumbrosos ricos –¿de qué?– con sus casas blancas que parecen almacenes por dentro, almacenes llenos de cubiertos de alpaca, de vajillas se Sevres o de Sargadelos, de alfombras persas, de cristos desnudos en actitud sufriente bañados en oro y bien clavados a cruces de caoba o roble... El mundo, que no pertenece al hombre, lo arriendan cuatro y lo pagamos todos mientras a esa furia de listos les damos –además– majestad y esa calidad de «gentiles» que sólo se soporta con asuntos como las facilidades de pago o las garantías de jubilación y depósito.
El mundo es una farsa bien aprovechada por esos truhanes que cambian cada día los apellidos del dinero –el invento más manipulable y vil junto al de las fiestas religiosas–... y sus uniformes... sus uniformes... Sotanas, trajes grises, abrigos de franela, alfileres de corbata, gafas de media lente para llevar sus cuentas, alzacuellos... todo almidón para cubrir su grasa quemada y por quemar, para tapar sus subidas de azúcar, su pensamiento antípoda y siniestro.
Y nosotros, los más, precisos transeúntes de lo gris, apocados, heridos ya de muerte desde la primera firma, sólo angustiados por el sexo de luego –el que no llega– o por repetir el camino cien millones de veces sin salirnos ni un milímetro de la huella.

¿Qué cuesta dar el cambio, mover el paso un palmo? ¿Por qué no puede ser posible cambiar la «majestad» y hacerla nuestra, voltearles las cuentas y manejar el mundo a un antojo distinto, hacer fiestas paganas cada lunes y trabajar los sábados de guardar y los domingos hasta que salga sangre...? ¿Por qué se hace imposible lo que es la sencillez justa y perfecta?
(19:12 horas) No vivimos, nos retorcemos hasta morir, nos arrugamos ante cada paso, temblamos por una brizna de aire o por un jarro de lluvia... y lo cierto es que no tenemos nada que perder, porque todo está absolutamente perdido desde su justo comienzo. Vaya... podríamos buscar intensidad para gastar la poca belleza con la que llegamos... o ebriedad para poder soportarla... Y vivir sin conocer la fe, sin estar tatuados por un dogma, sin saber qué significa la palabra «posteridad»... Eso somos: postergados por la posteridad. ¡Jajajajaja?.... ¡Postergados!... genéticamente postergados.

Comentarios

Entradas populares de este blog

MAMA SANTA: Donde comer está en otra dimensión

  MAMA SANTA Carrera 46, Av. Las Vegas, Sabaneta, Colombia, 04   Llegar a Medellín y quedarte anonadado con el paisaje que envuelve la ciudad… Y cegado de belleza, descubrir que el paisanaje suma y se engrana con una acogida indescriptible que se hace patente en cualquier conversación de calle… Y disfrutarlo con hambre de comunicarse con todo el que se cruce en tu camino. Descubrir una tardenoche el encanto de Sabaneta, su ambiente de barrio feliz, el animado movimiento de la gente que lo vive alrededor del parquecito que hace de centro neurálgico de la vecindad cosmopilita… Y, ya el culmen, entrar en MAMA SANTA con intención de comer algo y descubrir a Eduard y a su mamá sentados en la mesita más cercana a la cocina, saludarlos y, sin más, sentirte uno más de la familia invitados a su mesa para degustar los platos más deliciosos que he gozado en mi viaje a Colombia mientras me alimentaba también de una conversación tan molona como los platos que me servían. Allí descubrí ense...

La represión franquista en Béjar y su comarca.

Fotografía de mi abuelo Felipe durante sus días obligatorios en el ejército . Hoy me apetece dejar parte del libro "La represión franquista en Béjar y su comarca", auspiciado por la Asociación para la Memoria Histórica de Salamanca y la Agrupación Socialista Bejarana, y muy trabajado por el amigo entrañable Miguel Miñana... todo para sumar un granito de arena a la causa necesaria de destapar el genocidio franquista en este país de lágrimas que quiere cargarse al juez Garzón de un plumazo azul y cavernícola lleno de montañas nevadas y banderas al viento. He aquí la lista parcial de los asesinatos cometidos en la zona de Béjar y su comarca por los vencedores de la guerra incivil... demasiados hombres para una tierra tan pequeña, demasiados padres de familia, demasiadas sonrisas borradas [entre ellas, la de mi abuelo Felipe, al que aún no hemos podido dar tierra con dignidad y recogimiento, pues se oponen los jueces que cargan hoy contra Garzón]. Mi homenaje a todas estas víctim...

Para que no me quede la vergüenza propia de haberme callado…

Viendo los sucesos trágicos que atraviesan el mundo del hombre en estos días, me apetece dejar una breve reflexión sobre ello para que no me quede la vergüenza propia de haberme callado…   Las religiones son profundamente dañinas en lo individual y en lo colectivo, en lo cercano y en lo lejano. Siempre basadas en el miedo, en el temor, en la búsqueda constante de un estado de tristeza marcado a fuego en todas sus pautas morales, dirigistas, sometedoras de pensamiento, acodadas con fuerza al dinero y a los grupos de poder que emponzoñan las sociedades desde hace siglos… Por ello, no es peor un cristiano que un judío o un islamista, que son todos malos de raíz, perversos y fieros estabuladores de grupos humanos… Ordenan el odio y la agresión, las más bajas pasiones y la aniquilación de quienes no comulgan con sus mandatos morales. En periodos de paz penetran sibilinamente en las conciencias y procuran que en los poderes políticos y económicos estén sus fieles ordenándolo todo a su ex...