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Dudo de lo que soy...

Dudo de lo que soy por lo que fui y, por tanto, dudo de lo que es por lo que fue. Hubo un tiempo de higos y castañas en el que todo se arbitró en mí como futuro, donde el luego, el mañana, el pronto, el ya verás…, eran marbete constante y meta, hasta que caí en la cuenta de que el futuro es muerte (bien que lo explicó el profesor García Calvo en múltiples ocasiones –‘el futuro es un vacío que no nos deja vivir’–), una muerte total que siempre ha manipulado el poder con maestría y sin moral alguna –y ahora más–, ingeniándoselas para que lo entendiéramos como bienestar y posibilidad de crecimiento, cuando era –es– siempre trampa, una trampa terrible de la que no puedes salir hasta que desapareces, una trampa en la que la araña pérfida del capital te sorbe todos tus jugos hasta dejarte absolutamente seco. Por eso dudo de lo que soy y de lo que fui, y dudo hasta con emoción intensa de lo que es y de lo que fue. Con el tiempo, ya condenado inexorablemente a esa muerte total y sistémica escri…
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Yayo

Mario siempre me llama ‘yayo’ y, cuando lo hace, lo dice como mínimo tres veces seguidas (‘yayo, yayo, yayo’) y yo me deshago y hasta me estremezco. Ser consciente de que, en una mente que se está haciendo, floreces como imagen y hecho, como definición y capacidad, como sujeto activo e identificable, como signo y familia… Ser consciente de que te has conformado como pieza indiscutible en esa cabecita tierna y que, además, te reconoce y te nombra ya no solo por tu presencia, sino por tus cosas (esas cosas cercanas a ti que le han llegado por los sentidos) y es capaz de recordarte en la distancia solo por un color o por un objeto… Es la ostia sin hache. Y en respuesta a esa mente haciéndose, la mía (mi mente) se llena de emociones indescriptibles, de sensaciones de satisfacción, de temor, de amor intensísimo, de gozo completo. Mario ha llegado para quedarse y ocuparlo todo con ansiedad, para enseñarme a diferenciar lo que tiene importancia de la que no la tiene, para descubrime capacidades…

¿Quién propicia la voluntad?

La voluntad te elige y luego te ata en un azar de vida del que puedes sacar partido como hombre. Yo puedo jurar que jamás fui un tipo de voluntad sólida, más al contrario, pierdo aire enseguida con todo lo que hago, pues cualquier proyecto que inicio debe ser breve en el tiempo para que sea posible (un dibujo, dos horas máximo; un poema, no más de media hora). Sin embargo, con el tiempo llegué a encontrar un espacio en el que crecer con voluntad, que no es otro que el de la cooperación, y todo porque está lleno de acicates diarios y distintos que van renovando con una frecuencia óptima las ganas de seguir. También, como incentivo, casi todos los días me miro en el espejo de la gente a la que admiro y quiero. En ellos encuentro alimento constante para mi voluntad. Como ejemplo, uno entre los mil que podría describir, están mis amigos Nacho y Montserrat, constantes siempre en su puesta en valor de los aspectos más positivos de la vida. Implicados con constancia en cualquier causa justa, d…

Os juro que es mucha vida...

– ¿Sesenta y uno, Felipe? – Sí. – Mi padre murió con sesenta.
Pues que no está nada mal llegar a esto para un paria como yo, nacido en el mesofranquismo, educado en el integrismo ultracatólico salesiano y conformado en el resquemor de un abuelo asesinado y de una abuela valiente y decidida a no soportar humillación alguna, ni siquiera las que llegaban por el hambre física. Eso, además de gozar de unos padres modelo hechos a sí mismos desde una nada infinita y siempre con la carga de no poder llegar ni a un uno por ciento de lo que ellos son y fueron. En la vida he sido excesivamente mimado siempre por quienes se acercaron a mí, y debo confesar que me encantan los mimos vengan de donde vengan, pero sé que eso modeló en mí un carácter abierto que siempre dio facilidad al engaño y al abuso (soy fácil para ambos), un carácter que no puedo negar que gusta, pero que a veces me hizo y me hace mucho daño. Durante mucho tiempo fui YO, un YO excesivo e indiscreto, un YO pagado de mí mismo que tan so…

Peruvian Rhapsody V

La consolidación de una clase media sólida es fundamental en las economías emergentes, como la de Perú. Un país rico en materias primas por explotar y con un turismo potencial de primera línea no puede tolerar la bipolaridad social a la que está sometido por sus gobernantes. Solo desde una acción política sensata y mantenida y con un proyecto bien trabado que piense en sus ciudadanos sin despreciarlos, puede conseguirse el objetivo de afianzar esa clase media necesaria, que debe estar asentada en la dignidad económica y en la obligación constante con el Estado que ha de protegerla y empujarla. No puede ser que a un funcionario público medio no le alcance su sueldo para llegar a final de mes y que su paso social sea totalmente apurado. No puede ser la exigencia dura de impuestos sin unos servicios dignos y universales. No puede ser que la ganancia pertenezca solo a las clases que ostentan el poder y juegan con él desde puestos políticos ganados desde la prebenda y el negocio sucio. En …

Peruvian Rhapsody IV

Separar a un niño o a una niña del grupo y entregarle unos zapatitos de su talla sin que se enteren los demás porque no hay suficientes zapatos para todos y sentirte fatal por ello, a pesar de que sabes que esos zapatos van a ser su tesoro. He llorado dos veces en mi viaje a Perú, y las dos han sido de impotencia… No, la verdad es que he llorado tres veces. La tercera ha sido después de despedirme de Lorena en el aeropuerto. Quiero un montón a esta mujer que es todo corazón y esperanza.
Separar a un niño o a una niña del grupo para entregarles algo en secreto es tremendo, colegas. Tremendo y triste.






Peruvian Rhapsody III

Mirar el cementerio de Mampuesto desde lo alto de Florencia de Mora es como asistir al capítulo más tremendo e increíble del realismo mágico latinoamericano. Tuve el privilegio y la suerte de visitarlo acompañado y protegido por un conocido habitante de la zona (el lugar no es accesible para un gringo, ya que reina el pillaje en toda la zona y el peligro se siente nítidamente en la nuca). El lugar es inmenso y desde lo alto se aprecia con nitidez lo que fue (y será) el curso del huayco (riada). Una gran capa de arena limosa lo cubre todo y tan solo algunas cruces y algunas tumbas enseñan con dificultad sus cúspides emergiendo de la arena. Se podían divisar algunas familias paradas alrededor de lo que un día fue el lugar de descanso de algún cercano, congregadas en actitud de oración. Enseguida pude darme cuenta de la magnitud del desastre (solo hay que abrir los ojos y mirar) y le pregunté a mi guía sobre algunas cuestiones que me llamaban la atención, a las que me contestó diligente …