lunes, julio 28, 2014

Como ser y estar...



Es tan fácil como ser y estar, como tomar consciencia de lo efímero y pelear la sonrisa diaria del de al lado –que es la tuya también–, como plantearse no acumular y disfrutar todo lo que sea compartir, como dejar de esperar y ponerse a hacer poquito a poquito… el mundo es pura lógica y absoluta simplicidad, y es por ello que debemos ser lógicos y simples, que debemos vibrar con lógica en cualquier planteamiento y en cualquier solucionario, y que debemos volcarnos en la sencillez de nuestros procesos… pero ‘ellos’ no quieren más que procesos complejos que lo enfanguen todo, quieren dificultad, quieren élites preparadas para su jodida dificultad y su diseñadísima falta de lógica.
Pero si el mundo es prácticamente un sistema binario, un sistema combinatorio de unos y ceros, de síes y noes, de blanco y negro, de frío y caliente, de grande y pequeño, de dulce y salado, de rugoso y liso, de hambre y saciedad, de suma y resta… ¿a qué tanto interés por lo complejo?… en lo complejo es donde vive la trampa, el robo, el acaparamiento, el proceso de poder, el interés, la usura… y el engaño capaz de hacerte sentir, por ejemplo, un sentimiento de patria para morir por ella (cuando realmente mueres por la necesidad urgente de ‘ellos’ de vender armas para multiplicar su dinero, de vender armas que destruyan para luego edificar sobre las ruinas y multiplicar su dinero)… de lo complejo salen las normas de conteo electoral que proporcionan representación y poder fuera de toda lógica… de lo complejo emana la información mediatizada para quitar y poner (me hace gracia escuchar a la mayoría de los periodistas más mediáticos explicarnos que los políticos cometen los mayores fraudes económicos… cuando ellos están cometiendo fraudes mucho mayores, cada una de sus palabras y cada uno de sus silencios son fraudes acreedores de cadena perpetua)… complejas las vías de comunicación, las leyes que las regulan, complejo el universo judicial (preparado exactamente para que salga siempre a flote el que realmente delinque y se pudra en sus mazmorras el infeliz), compleja la sanidad y su curia de empresas farmacéuticas (ellos disponen sobre la vida y la muerte a su antojo), compleja la enseñanza, complejísima la banca… ¡Ya basta, joder!
Un hombre duerme, se despierta, orina, necesita comer y beber diariamente, echa unas horas a procurarse las necesidades del día, disfruta de su ‘ser hombre’, defeca si la constipación no ataca, hace el amor si puede, vive con otros y comparte, se comunica… y pocas cosas más… cosas llenas de simplicidad y de lógica, asuntos que se procesan con sencillez, con pequeños intercambios de pericias, con apoyos chiquititos del de al lado… el hombre no necesita corbata (¿para qué cojones sirve la corbata?) ni absurdos paritarios, ni intereses compuestos… el hombre no necesita goteras macroeconómicas ni zapatos de charol con hebillas doradas, no necesita más mercado que en el que están las patatas, las lechugas y los tomates; no necesita abogados (ese jodido oficio de mentir siempre) ni asesores fiscales… el hombre solo necesita comer y beber, dormir, orinar y ciscarse cuando apriete… y sonreír junto a otros hombres cada día, cada hora, cada minuto, cada segundo.
Vayamos de nuevo hacia el hombre sencillo, el lógico, el hombre sin complicaciones, el hombre humanista, el sabroso hombre humanista… 

¿Es tan difícil?

lunes, julio 21, 2014

'Celos del viento'


A pesar del daño, que es grande y a veces insoportable, aún me quedan pequeños espacios para la felicidad.
Hace unas semanas contactó conmigo uno de los editores que más admiro por su trabajo delicadísimo y su envidiable gusto estético (Segundo Santos) para solicitarme algún material mío que editar en su nueva colección "Manantial de papel". Sopesé la idea a partir de una maqueta de la colección que me hizo llegar por mensajería urgente y decidí rescatar varios dibujos de 'Por lo menos estás vivo" y aunarlos al amor de un haiku al que le tengo un cariño especial y que hasta hoy permanecía inédito.
Hoy volvió a llegar el mensajero con un paquete sorpresa que contenía la delicia que os muestro en las fotografías... 'Celos del viento' ya es una realidad que verá la luz para el lector y el diletante el día 1 de septiembre de 2014, en edición limitada, numerada y firmada... os juro que llevo todo el día sonriendo y acariciando mi tesoro.
Como digo, le edición es de bibliófilo y limitada, por lo que, si deseáis contar con uno de estos ejemplares preciosos, podéis hacer vuestra reserva escribiendo a mi editor y solicitándola con antelación a su salida editorial... pues me da en la nariz que en quince días van a agotarse los ejemplares.

SEGUNDO SANTOS EDICIONES
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16001 · Cuenca · Spain
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Móvil: 667 645 893



sábado, julio 19, 2014

Decídeme...

© foto de Russell Lee

Decídeme, como haces con las peras dulces cuando las llevas a tu boca, hazme presa en tus dientes de ocelote y tira de mis músculos con ansia, brújula de ojos grandes y un misterio de Gog en tus pupilas hartas de luz y noches… luego vete a dormir sobre los helechos verdes de la fronda, allí donde anidan los momentos de luz de Pisarro o Degas y los torvos ofidios afilan sus opistoglifos componiendo mil miedos… duerme como una madre, alerta a cualquier ruido, tensa como el arco que eres, pura mantis con sueño, luz felina hacia adentro, como una digestión.
Yo, herido, rasgado de ti, seré harapo en las sombras, capibara vencido por tu hambre, crisálida pendiente del cremáster finísimo hecho por tu saliva, dependiente absoluto del arañazo próximo y el mordisco siguiente.

Y este calor que arrasa y me deja sin aire… y ese infierno de al lado –a cualquier lado– que me hace dudar de mi conciencia, de mi ‘ser hombre’ junto a todos los hombres… quizás un largo viaje a mis cenotes interiores… o un viaje hacia afuera –uno Cravan–, sin regreso posible, mirando los pantanos pasar desde una camioneta destartalada y roja, y fumar mansamente mientras algún monzón se instala en mi cabeza y me llueve de todo lo distinto a esto que tengo y soy… que nada es lo que era.

jueves, julio 10, 2014

Sordos...



Sordos tartufos, ladinos, de inflamada polla mientras van a misa y miran las curvas de esmalte lunático de una viuda tierna… sordos de New Albany, en 1987, también ciegos de ese dios terrenal de los vientos calientes… sordos cándidos con su astrolabio sin usar en el aparador de casa, con una palangana en la que lavarse los pies cuando atardece, con una tisana de arce entre las manos y los ojos enfocando la nada por unos lentes redondos… sordos generosos de Kaş, entre miel y almendras, domados por el olor a jazmín, adormecidos por el lento vagar de las olas que no saben romper ningún vínculo… sordos macondos detenidos en aquella edad del hielo al peso, cuando los hombres eran verdes y las mujeres transparentes… sordos aluniceros con gomina en el pelo los domingos, con baraja española rinconete, con su risa de alud y un golpe pendiente cada noche… sordos de Pulp Weird Tales, hechos por arquetipos como el hijo del herrero de Cimmeria que esposó con una Zenobia par a la JRJ, astrados por su locura enferma de querer ser lo que jamás será… sordos de guindas al marrasquino Luxardo, como tu lengua a veces, delicada y dulcísima… sordos pitiusos para perderse en sus blancos insulares con olor a fragarias… sordos muy Sharon Tate, tan asesinaditos como abruptas secuencias Polanski… sordos de tutti frutti Little Richard, frenéticos, rockámbulos, hermosos… sordos tracios nadando el Evros desnudos, como evangelinas sin tutú… sordos vintages como mujeres andróginas, gordezuelas, blancas… sordos cismáticos de sí mismos, en tranquilo desacuerdo, buscándose en el error… sordos capaces, pero quietos… todos sordos de sí y hacia sí, del otro y para el otro… sordos naturales, displicentes, fantásticos… y dejándose hacer constantemente por el ruido que no oyen… sordos para el desastre total que ya se aviene, egresados a la vida para perderla sin remedio… sin remiedo.

domingo, junio 15, 2014

Ya vuelven los esclavos a sus tumbas...



Ya vuelven los esclavos a sus tumbas y apenas han sacado provecho de su carne… pero no se sienten esclavos y en ese ‘no sentirse’ radica su pobreza. Vuelven al polvo viejo, a la tos, al diario dormir y despertar que les marca su tiempo de esclavísimos, a la sopa sin más y a ese pensar en que lo tienen todo de esa nada tangible de los afiches, los spots de la tele y los escaparates. Yo también soy uno más de ellos, un uno desdichado porque tuvo y no tiene, un uno despojado cada minuto de cada decimal intentado sumar con el curro diario, un uno que se sabe controlado, que se sabe con hilos que lo mueven, que se sabe capaz si tuviese un pequeño ápice de determinación, un uno como una bomba atómica a punto de estallarte en las narices, un uno singular al que no dejan ser, un uno absurdo desunido de cualquier otro uno que se acerque, un uno desquiciado con puños y potencia aún en los brazos, con ganas en el centro mismito de la entraña, con rabia y con ratitos de depresión profunda –solo ratitos–, un uno miserable capaz de alguna gloria pendiente o sin pender, un uno que se cansa y sale a gritar algo a la ventana, un uno con estética –aunque sea de la derrota–, un hermoso vencido que va entendiendo poco a poco que se llega sin nada y todo es comenzar, y volver a intentarlo si fracasas… un uno que no va a perder jamás la sonrisa, ni las ganas, ni el empuje, ni el afán de dar con determinación el paso siguiente… un uno peligrosísimo a ratitos, un uno cabreado como un mandril… un uno que te espera en las esquina –y te aviso– con la daga dispuesta para asestarte el golpe que te vienes buscando desde tu dineral.
Lo peor de un esclavo es su cabeza, que le dejen pensar… y yo ahora tengo tiempo… quizás para mi bien… quizás para tu mal.

miércoles, junio 04, 2014

Apunte para un poema.



Clepsídrame, mimosa de albornoz de rizo, assumpta de perfil, cláusula incierta de lo que ha de venir, gominola neoclásica y discreta (del mismo Minos)… clepsídrame con ese gota a gota que es puro caligrama, tan Tzara, tan épater le bourgeois, tan collage Dubuffet, tan Banksy en la pared que hace esquina hacia el bar… clepsídrame y déjame el bigote domador, la barba Trotsky y el sexo algo Duchamp… y hazme un relieve al gusto Khajuraho, Iakshí planetaria de silex y de piel, hazme un busto Rodin en diorita, un biceps femoral de acero corten y déjame sedente en la escalera… clepsídrame Ravel tan repetido en este tempo invariable en que te pienso, te pienso, te pienso… y cocodrilos, medusas, hipocampos, relleno de sostén, orzas, espátula, cal viva, tigres, tamarindos, masmédula sin más, cuello, razones, escorzo, niebla, arder y hasta feniletileno en un frasquito… y que lo abras despacio… y me evapore… clepsídrame y que el tiempo se detenga por esta falta de agua y me destiempe y me quede a vivir en un segundo tuyo que no sepa pasar, en ese espacio justo entre el tictac, inquieto pero quieto, Iquitos, Cambi a Simba, Arusha, Gorfan, vals… clepsídrame y duda de la noche y sus farolas, de las calles vacías que son tan como yo, de los locales cerrados a las dos, del noctívago solo que va de esquina a esquina buscando que la noche sea eterna… clepsídrame y muéstrame tus pulpos, cada pozo de ti, cada garganta ciega, cada talud de carne, cada santuario cárstico y cada escorrentera… sacúdeme en tus cuevas y escárbame este lirio que me crece en el vientre… clepsídrame, catástrofe pequeña de mí mismo, Rusia de invierno, espiral singular de Alberto Hernández, clarisa por la calle, indigerida, impar, cosmogonía entera y única, galaxia por hacer, planeta inhabitado y habitable… clepsídrame a la tres, cuando la siesta; a las cuatro en puntito, cuando la puerta se abre y chirrían las fallebas; a las cinco, cuando empieza a gestarse la tormenta fugaz; a las seis, con la merienda… clepsídrame y déjame muy gato mirando hipnotizado tus faros de Plymouth Barracuda del 67, esperando sin más que me atropelles, que me arrolles como a esos transeúntes que cruzan sin mirar las carreteras… clepsídrame y deja que me quede calimérico (pollito de un sin más) haciéndome preguntas inocentes sobre lo que ha de ser, mirándome hacia abajo como precipitándome… clepsídrame con colores Max Ackermann, con versos Watanabe, con un bluegrass Bill Monroe o un trazo de Carl Barks… clepsídrame, y que se rice todo sobre esta piel antigua, que manen los volcanes su lava de satén, que se desborde el Sena y el Riff sea el edén mientras miran absortos Américo Vespucio, Dorantes, Nemo, Horacio, Lara Croft, Víctor Jara, Cortázar y Allan Quatermain.

Clepsídrame, si quieres… que yo me dejo hacer.

lunes, mayo 19, 2014

Las cinco estaciones...



Primavera, verano, otoño, invierno y revolución… las cinco estaciones de Luis Vidales que necesita un pueblo, cinco estaciones bien marcadas con sus ciclos de nubes y tormentas, con sus calores agrios y su frescor de noche, con sus nieblas densísimas y sus caídas bruscas de temperatura.
Me encanta la poesía hispanoamericana, y no solo la que hacen los popes latinos y los publicados, sino la que hacen los poetas escondidos en sus espacios vírgenes y tallados para la nada (dejo nota de algunos nombres de ‘unos’ y ‘otros’, hoy peruanos, para quien quiera buscar obra y leerla intentando buscar y sentir lo que yo he sentido… Emilio Adolfo Westphalen, Martín Adan, Xavier Abril, Carlos German Belli, Leopoldo Chariarse, Francisco Bendezu, Américo Ferrari, Carlos Oquendo, Sebastián Salazar Bondy, Blanca Varela, Javier Sologuren, Alejandro Romualdo…)… y así las cinco estaciones tramitando el cuerpo con su cadena enganchada al mundo (hay un librito -creo que ya inencontrable– que me incendia en estos días, un título de Ediciones Dosmundos con una selección de poesía de Ramiro Lagos, editado en 1973, que bajo el título ‘Mester de rebeldía de la poesía hispanoamericana’ hace un recorrido por esa quinta estación latina en todos los países del cono sur. Si lo pilláis, degustadlo)… esa quinta estación con Oliverio Girondo desatado en sus versos redondísimos y el loco Saúl Yurkiévich quebrando las palabras mientras las multiplica en gesto y significado… la brasa aminorada por el colirio neutro en el ojo perfecto del huracán de todos, la gesta de los fósforos que ya no encienden ningún cigarro -su porcelana ínfima en la cabeza blanca–, el diafragma ignoto de alguna vulva virgen, la rabia de salmón hacia la muerte, un sochantre en la ingle si atardece, la calidad de musa de la musa, el circo de las pulgas de aquí adentro, la resta en el cajón de los olvidos, un soneto del ‘Fénix’ de Rey Mer, La Maga con mi melba en su regazo, Ficowski, la Szymborska, Riesenkampf, el sexo entre tu sexo y un exabrupto neto de Cioran… la cuerda sin su luz, el muerto, el pan recién horneado y su tizón, la silla de ratán, el perchero de Osgerby con un frac, los caballos azules de Franz Marc, un MoMA en el desván, la chica del corsé, el perro Houellebecq fumando crack, mi foto de Marlen, el Codex que se fue y que no vendrá, la uña por morder, el ‘quiéreme sin más’, el ‘dame, dame, dame’, la mujer de Michetti tumbada en el diván, la ‘tendida’ de Soldi, el pubis de Courbet, estas ganas de nada con todo sin hacer, el I'm Your Man de Cohen, las camas por hacer, albóndigas en salsa, un Chester a tus pies, en tu detrás mi sombra, en tu delante miel, en tu encima mi cuerpo, en tu debajo el seltz, y mi todo pantocrátor nimbando lo que no es, lo que pudo haber sido, lo que no puede ser… Girondo, la polaca, Moustaki, Peter Weiss, Juanito Wolfgang von Goethe, Saussure, Sartre, Marcuse, unas braguitas beige, Octavio Paz desnudo, la venus de Lespugue, un Vargas Llosa imbécil, Catulo, Ovidio, Horacio, el buen Santiago Amón, Morante desletrándose, mi gente, mi sillón, mi cuaderno de dibus, mi pluma de salón, mis ganas ya singanas, mis Cokes, la tensión indecible de esa mirada intensa, arroz con leche, ron, bombones fríos blancos, la turca, el vidrio… la estación, la quinta de Vidales, esa revolución pendiente siempre al Sur del norte, al Este del sindiós… allí donde los niños sonríen sin temor cuando el pan llega a tiempo, allí donde el ciclón, donde el huracán ruge, donde el fusil cabrón hace rosas de sangre… en la tierra de Jara, de Storni, de Lugones, de Urondo, de Quiroga, de Pizarnik… la jodida estación necesaria y temida, la que deseo yo a pesar de los vínculos, de los hijos, los padres, las mujeres divinas, los amigos…


Primavera, verano, otoño, invierno y revolución…

martes, mayo 13, 2014

Se veía venir...



Se veía venir y juro que lo he dicho en esta bitácora por activa y por pasiva… pero lo peor es que seguirá sucediendo… primero como un goteo y luego como un manantial… y no me gusta, no me gusta nada, pero las circunstancias buscadas por el esbirro del capital llevan inexorablemente a la sangre, porque el hombre de la calle ya está en su límite, lo han llevado a su límite y siguen tensando la soga sin temor… y eso es lo que les hace falta, comenzar a sentir temor, salir a la calle mirando a todos lados sabiendo que el hombre de la calle está harto y puede estallar en ira en cualquier instante… lo mismo eso les hace cambiar y ponerse de una vez del lado de quien debieran haber estado siempre.
No es bonito que se empiece a asesinar a personas con representación política (aunque se lo busquen con cada una de sus respiraciones), pero tampoco es bonito ver caer a gente normal desde el balcón de su casa (ya son muchos los que han caído, aunque los medios y las fuerzas públicas tengan la directiva de no informar de ello)… y debieran pensarlo tranquilamente y comenzar a tomar medidas, debieran hacer gestos nuevos que no abran más la herida de lo que está.
En caliente, con el cadáver cerca, todo se volvió espanto, admiración postmortem y palabras huecas… pero a las pocas horas ya empezó a correr el curriculum tremendo y lascivo de la víctima… y enseguida comenzó a glebarse la gente en sus comentarios de red… es triste ver cómo se está tratando todo esto, con qué escarnio responden el dolido y el doliente… pero también es triste que ninguno de los prebostes de la opinión sea capaz de sacar en página dos las conclusiones que todos tenemos en la cabeza. Esto no es una violencia aislada ni el fruto de una locura fugaz… esto es fruto de la hartura, de una hartura colectiva e individual que viene de años de robos y violencias de despachito y salón, de escándalos tras escándalos, de más ruina para el pobre y más riqueza para el rico… y todos, cada uno, podemos tener un mal minuto, un minuto torcido en el que veamos claro que se les puede quitar lo que más quieren (aunque no lo pongan jamás en valor)… y por eso deben sentir temor y trabajar para que todo vuelva a los caminos de la dignidad universal tan necesaria.
El dinero y el poder no son nada si ya eres un túmulo con flores.


Dios nos pille confesados (si es que existe).

martes, mayo 06, 2014

No sé...



No sé… se riza el tiempo y algunos rostros familiares van desapareciendo de mi cabeza, se nublan sus facciones después de la muerte… y yo los busco, pero no hay forma de enfocar lo que fue… es como un apocalipsis pequeñito que me va datando y que me suma desaparición… entonces suelo encerrarme en el silencio tácito de las fotografías… en ellas busco gestos capaces de la sinapsis… y a veces los encuentro… y a veces no.
No sé… pero esta circunstancia como que me descabala, mientras consigue que todas mis prioridades se desubiquen de su fila y pierdan ese orden tan material al que están acostumbradas… así, me tocan los cojones el embargo diario de las cuentas, las llamadas constantes de presión, el sin nadie que ahora es mi pequeño negocio… y se me va el ahogo como de pronto, porque me ahoga más no tener el impacto de esos rostros idos en mi cabeza, sentir cómo los pierdo, cómo los difumino sin querer… pero a la vez hay algo que me sucede y que me gusta… en vez de los rostros buscados, me llega una inercia de gentes que solo me rozaron un ratito para dejarme marcado a fuego… niños que me sonrieron cuando les tendí la mano, miradas que me ataron fuerte con verdadera intensidad mientras yo no hacía casi nada y a ellas les parecía casi todo.
No sé… y sí que sé que esto no tiene arreglo ni de largo, que el hombre es alimaña en sus costuras y siempre habrá quien medre y quien decida descartar a quienes no le convengan, que habrá siempre sicarios dispuestos a quebrar la libertad del otro por un jodido plato de lentejas, que habrá quien dé valor real a lo que jamás habrá de tenerlo y despoje de dignidad a cada hombre digno… y eso me hace a la vez que me deshago, me impele a ser lo que quiero ser y no lo que quieren que sea con sus grilletes constantes, su moral interesada y sus ataques directos a mi individualidad.
No sé… pero sé a pies juntillas que haré lo que me salga de la escondida puntita de mi capullo, que perseveraré en mi idea del mundo y del hombre hasta que alguno, como hoy yo, sienta cómo desaparece sin quererlo mi rostro en su cabeza… es posible que digan las mentiras más atroces sobre mí para doblegarme –algunas han dicho ya desde su cobarde anonimato–, que me despojen de todo lo material e intenten ajusticiarme día a día con su cuchilla de cortar improntas… pero yo he de seguir en lo mío, en lo que debo y quiero ser, en lo que tengo que hacer y en lo que me apetece perecer.

No sé… se riza el tiempo y algunos rostros familiares van desapareciendo de mi cabeza.