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Mostrando las entradas etiquetadas como ANNA AJMÁTOVA

El hombre es una estafa de la materia.

Anna Ajmátova temía a los disfraces porque creía que una sombra hueca y sin nombre se vestía con ellos [“Cuento de Petesburgo”]. Yo también temo a esas vestiduras que son capaces de cambiarte hasta conformarte en una sombra hueca y sin nombre... y por tanto le temo al mundo, al mundo del hombre, al mundo entero del hombre, pues todo, absolutamente todo está tocado por el disfraz, con una maldad sutil que ya reina de forma inexorable. Sin embargo, hay días especiales en los que todo parece más luminoso y asoma un poquito de esperanza, días en los que llega mi hija ilusionada gracias a las clases que le imparte Mila, su profe de Francés. Esos días parece que se caen algunas máscaras para mostrar una sonrisa especial que se te queda posada en los ojos y no puede olvidarse. Hoy quiero dejar escritas unas gracias enormes a Mila por saber llenar de ilusión a una joven que busca el norte sin querer y sin poder hacerlo. Gracias por cambiar la hora lectiva de Francés por una hora de entusiasmo ...

Izumi Shikibu Nikki

Otra vez el correo cargado de buenas sorpresas: Un trabajo precioso de mi amigo galo Marceau Vasseur, que en compañía de Miguel Ángel Real ha realizado un trabajo en Francés que bajo el título «Poesie espagnole comtemporaine: des Novisimos a la poesie de l’Experience», recoge a una serie curiosa de poetas españoles –entre los que me encuentro– y aporta algo de obra de cada uno en edición bilingüe –gracias, amigo Marceau por el afecto. Por otro lado, llega nuevo número de «Milenrama», el diez, con interesantísimas propuestas poéticas de Antonio Colinas –«¿Conocéis el lugar donde van a morir / las arias de Händel? .... Es el lugar donde la luz / llora luz...»–, Anna Ajmátova traducida por Dolores Corzo Moreno, mi Adita Salas –«Han cambiado / las cosas. No hace ruido la noche...»–, Jenaro Talens, Sergiy Zadan o Joaquinito Pérez Azaústre, entre otros. Siempre limpia y cuidada la propuesta «Milenrama», y yo agradecidísimo de ser receptor puntual de su sensibilidad y su poesía. (16:25 horas)...