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Mostrando las entradas etiquetadas como JUAN RAMÓN JIMÉNEZ

“Platero, ¿tú nos ves, verdad? Sí, tú me ves…”

“ Platero, ¿tú nos ves, verdad? Sí, tú me ves… ”… recitaba Antonio G. Turrión anoche a los cuatro gatos que le escuchábamos en BizArte durante el acto de homenaje recuerdo a Juan Ramón en los 100 años de Platero y yo … Justo cuando Antonio nos entregó estas palabras, al final del acto, en mi cabeza apareció nítida otra lectura de Platero a la que asistí hace años en Moguer, en la casa del poeta, frente al retrato enorme y divino de Zenobia Camprubí… y lo recordé porque el sentimiento fue el mismo… o no, que esta vez fue mucho más intenso. En la lectura de Moguer tuve la sensación de que el burrito era aquella belleza que emanaba Zenobia… y en la lectura de anoche percibí que eran todos mis desapareciditos, aquellos que dejaron impronta en mi espíritu y me anegaron el alma de una tristeza inabarcable… y me pasé la noche gritando adentro: Josetxo, ¿tú nos ves, verdad? Sí, tú me ves… Ángel, Félix, Fernando, ¿vosotros me veis? Sí, me veis… Magdalena, ¿tú nos ves, verdad? Sí, tú me...

Correr con un croissant en la mano.

Me levanté animoso esta mañana y la primera mirada al paisaje me puso mejor todavía. Una niebla mágica y espesa estaba entrando poco a poco en la ciudad por el sur, se comía lentamente el puente gigantesco que da entrada a Béjar por aquel lugar. Bebí mi leche matinal [chocolateada, por supuesto] totalmente acelerado, tomé mi cámara y volé con un croissant en la mano hasta la muralla para ver si llegaba a conseguir algunas tomas de esa niebla magnífica… y lo logré. Más de setenta imágenes quedaron archivadas en la memoria de mi cámara y me acerqué hasta mi estudio para procesarlas y descubrirlas. No quedó un mal trabajo. Luego volví a mi cuadro nuevo [ayer lo empecé con auténtico frenesí], un retrato femenino de 1,20 x 0,70 metros que me he empeñado en realizar tomándome tiempo e intentando salirme de mi jodida prisa por todo [también hacer este retrato me tiene de muy buen humor]. Ando ahora en fase de manchas, trabajando solo con negros, cremas y celestes; y quiero que sea el retrato ...

Camino de reconocimiento.

Hay palabras que viven en un halo de positividad aceptado y que, sin embargo, contienen el mal del mundo… Moral, ética, bien, virtud, libertad, felicidad, paz… son términos que abundan en la codicia humana como configuradores de las máscaras que deforman el valor de ‘verdad’ individual y colectiva que responde a la exacta realidad de cada uno de nosotros. El mal a pecho descubierto es mucho más sano que todo lo positivo que enmascara y oculta la ‘verdad’ de un hombre. (10:37 horas) Escribió Paul Valéry que ‘sólo leemos bien aquello que leemos con un propósito personal. Puede ser para adquirir algún poder. Puede ser por odio a su autor.’, y es cierto en mi caso si miro atrás y observo el extenso cementerio de mis lecturas [aunque yo sumo más consideraciones a la atención del interés lector, como, por ejemplo, odiar a alguien con un gusto demostrado por un autor o una obra]: Leí a Nietzsche y me aprendí algunos de sus pensamientos de memoria para epatar y sentirme superior en las convers...