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Mostrando las entradas etiquetadas como OLIVERIO GIRONDO

Jugar al cíclope...

Jugar al cíclope, como en el capítulo siete de Rayuela, o simplemente jugar al Cortázar postmasmédula, a aquel Cortázar tan Girondo de “ Apenas él le amalaba el noema... ¡Evohé¡ ¡Evohé! Volposados en la cresta del murelio, se sentían balpamar, pernilos y márulos... ”... no, mejor jugar al cíclope y cansarte de no estar cansado o jugar a cerrar los ojos para ver e imaginar que la felicidad está más cerca... quienes piensan demasiado no pueden hacer nada... he aquí la regla fundamental del juego de La Maga... y uno está tan triste porque todo es tan hermoso... ¿y si quienes forman mi mundo solo fueran ilusiones... no lo que son, sino mis ilusiones de ellos, no sus verdades, sino mis mentiras?... todo sería un juego estético personal, un juego magnífico en el que crecer... salgo a la calle, voy a por tabaco hasta PdT, doblo la esquina cuesta arriba, estoy solo en la calle, estoy solo en la esquina... subo hasta que las puertas de cristal detectan mi presencia y se abren como puert...

El mundo es pura infección esta mañana.

Había salido, después del trabajo matinal, con la gente de mi empresa a celebrar el fin de año tomando unas cañas juntos... no me apetecía nada, pero tenía cierta obligación moral porque se había presentado Antonio Garrido para invitarnos a todos a una última caña como compañero de trabajo [hoy, definitivamente ya no pertenece a mi empresa]... pisamos PdT, bebimos en El Español [donde me manché la manga derecha de mi gabardina al meterla en plato de anchoas de Antoñito] y tomamos en Tapenade al son de las isas de Gasparín... y no me sentó nada el tometeo... me despedí de mis chicos y, sobre todo, de Antoñito, al que no supe qué decirle de nuevo y corrí hasta mi casa para tomarme un par de piezas de fruta [creo que fueron dos mandarinas]. Luego me vine a mi estudio par intentar pintar o escribir algo, y la tarde se fue retorciendo con un dolor de cabeza insoportable y un malestar general que me dejaba absolutamente impertinente para la fecha. Sin ganas de celebrar, hice las visitas pert...

Se vencían las marioplumas...

Y de pronto Cotázar se transforma en Oliverio, pero peor, aunque se atina el dejado homenaje y se perdona... y a mí me sirve para desenroscarme de la duda de ayer, que fue dolosa y dolorosa, casi como un cilicio de sufriente profano. No importa si en la letra se hace homenaje al padre, no importa siempre que se sepa, que uno mismo lo sepa... “ Apenas él le amalaba el noema, a ella se le agolpaba el clémiso y caían en hidromurias, en salvajes ambonios, en sustalos exasperantes. Cada vez que él procuraba relamar las incopelusas, se enredaba en un grimado quejumbroso y tenía que envulsionarse de cara al nóvalo, sintiendo cómo poco a poco las arnillas se espejunaban, se iban apeltronando, reduplimiendo, hasta quedar tendido como el trimalciato de ergomanina al que se le han dejado caer unas fílulas de cariaconcia. Y sin embargo era apenas el principio, porque en un momento dado ella se tordulaba los hurgalios, consintiendo en que él aproximara suavemente sus orfelunios. Apenas se entreplum...

De la trepanación de Oliverio

Acababa de ver la película “La dama del perrito” [imagino que basada en la obra de Chéjov del mismo título] en un cine de la calle Lavalle y, al salir de la proyección, fue atropellado por un auto. Se levantó y caminó hasta su casa. Unos días después, y debido a ese accidente, hubo de sufrir una trepanación de cráneo que le dejó disminuido para el resto de su vida. El tipo que mejor supo camuflar los heptasílabos para enredar las tradiciones clásicas con las vanguardias, el que se metió en el mar del barroco y se lo bebió entero hasta hacer otro mar mejor, el que jugó a mezclar los opuestos como un nuevo alquimista de palabras con su “levitabisma”, el que aglutinó vocablos con verdadera novedad y los hizo permutables, el que construyó un lenguaje mientras agotaba el nuestro, el que destruyó el vacío hasta desinventarlo... se topó con un auto una tardenoche en un cotocroc que lo dejó limpio de lo que tenía. Oliverio supuso una luz ultrabarroca –pero con señales, siempre con señales... n...

El destino de la mujer azul con la que soñé anoche.

6 de abril de 2009 Me escondí entre las sábanas con un agudo dolor de cabeza con el que no pudieron dos aspirinas juntas... veía chispitas si cerraba los ojos y cascos de caballos pisoteándome si los dejaba abiertos... no sé cómo caí en el sueño, ni cuándo, pero me desperté en el exacto momento en el que el reloj marcaba las 5:23 horas de la madrugada. Todo estaba oscuro y el dolor había bajado hasta la bóveda de mi boca y latía allí como un animal a punto de nacer. Tuve que levantarme para beber algo y para intentar bajar la intensidad del dolor con una pastilla nueva. Vomité y sentí un escalofrío tremendo que me lanzó a la cama buscando ese calor que había dejado. No pude dormir más hasta eso de las ocho... entonces fue cuando apareció la mujer azul desde el guiño del reloj digital de la mesilla, era como una mujer Chagall y una musa redonda de Elmer Batters mostrando todo el pan reciente contenido en sus caderas... y me quedé con ella para intentar quitarme ese diablo interior... Ll...

¿Ser lo que miras o ser como miras?

10 de febrero de 2009 Hoy vi tristeza en los ojos de un amigo, y eso me preocupa, porque los sucesos llegan, nos tocan y pasan... pero la mirada compila y deja un rastro interior que es difícil de abarcar. Da igual que las cosas vayan bien, regular o mal... si la mirada quiere comerse el mundo y agotarlo, hay futuro... pero si la mirada decae, todo tiende a buscar torceduras y raras dobleces. El mundo está duro para casi todos... la verdad es que siempre lo estuvo, pero hay que tirar de los recursos que tiene la sonrisa y caminar hacia ninguna parte con ganas y con hambre, con la frente abierta. Quiero pensar que esta mirada triste de mi amigo es solo ocasional, que cambiará mañana por esa otra mirada tan suya que es capaz de todo. Yo intentaré poner lo que pueda de mi parte. [a Pepe H.] ••• Acuso recibo del último poemario de Encarna Lara [“Desde la orilla”], editado por el Ayuntamiento de Cuevas de San Marcos. Gracias por acordarte de mí, Lara. Lo leeré con cariño y atención. ••• Cam...

Hacia lo que está oculto.

18 de enero de 2009 Nos mueve siempre la curiosidad hacia lo que está oculto... de ahí el combustible para seguir cada mañana. Curiosidad hacia el otro, hacia las cosas, hacia los hechos que no nos explicamos... y amamos por curiosidad, odiamos por curiosidad, aprendemos y desaprendemos por curiosidad hacia lo que se oculta a nuestros ojos o a nuestro entendimiento... y también necesitamos la curiosidad y lo oculto porque nos excita su existencia posible o imposible. ••• Decía Valéry que “más vale ser amado que ser comprendido”. Quizás esté muy por encima de la comprensión y el amor el ser seguido. ••• Soy naïf en casi todo porque no estoy formado, y ser naïf en un tiempo complejo es demostrar mi inutilidad técnica y la incapacidad para ponerme en mi tiempo con solvencia... y encima lo muestro y lo demuestro... ¡estúpido vanidoso! ••• Recuerdo ahora unas palabras del amigo Ariel Luque en su blog cinéfilo:. “poesía e imagen... algo así como un misterio”, y me pongo a recordar con cierta...

Si decidieras buscarme...

Si decidieras buscarme cualquier amanecida, estoy en las arias para Durastanti intentando completar un verso, en el cuadro de Balthus ‘La montaña’ [caminando al fondo a la derecha], junto a Janus Lacinius en la ‘Pretiosa Margarita’ o en la noche saturnal de Isaac Hollandus, en la ‘Geometría Divina’ de Durero, en la canción ‘It’s all over now’ de Boby Dy, en cualquier fotografía de Doisneau, hurgando en el sostén de La Grandisca Fellini o junto al Tío Alfredín, ‘El Puspús’, en las mágicas Aguas Esmaltadas de Manolillo Díaz Luis… Sin embargo, si me buscases en los mediodías, suelo pasarme largos ratos dans le Cimetière Marine, con Valéry… Ce toit tranquille, où marchent des colombes, Entre les pins palpite, entre les tombes; Midi le juste y compose de feux La mer, la mer, toujours recomencé O récompense après une pensée Qu'un long regard sur le calme des dieux! Quel pur travail de fins éclairs consume Maint diamant d'imperceptible écume, Et quelle paix semble se concevoir! Quand...

Miradas*

Mírame andar, que ayer me falló la rodilla y me fui al suelo. Estoy empezando a pagar mis 29 años de basket y todas las tensiones estúpidas a las que sometí a mi cuerpo, pero me lo pasé de puta madre. Mírame andar sin que te vea, y notarás cómo me he puesto viejo, cómo mis hombros caen y mis pies arrastran, pero me lo pasé de puta madre. Mírame andar sin que te vea y sin que te sienta, y verás como migran los pájaros, cómo la luna busca un desfase entre nubes, cómo la orilla del otro lado se acerca poco a poco, cómo la carne crepita y huele, cómo no importa lo que fue y sí lo que haya de venir… Mírame y piensa en una noche de alimañas y espíritus, en una controversia y en un absurdo, en el rastro del animal herido, en la feria incendiada de luces y un hombre solo, en la costra que protege la herida, en el pañuelo blanco… o, si quieres, mejor mírame con deseo, aunque me quede poco que ofrecer, o con ganas de morderme el muslo, o con incontinencia por hacerme la boca nueva… me da lo mism...

Odio los periodos electorales.

Hay cierta minusvalía social en esto de la política que me hace vomitar. No me jodas, que un ciudadano adulto, a estas alturas del cocido, no tenga claro quién es quién y de qué va cada uno… y junto a ello, esa inmoralidad cabrona del gasto bestial en papeles para tirar y en absurdas vaciedades. Que el político piense aún que puede cambiar la opinión de un ciudadano a base de diseñito y miradas lánguidas o enérgicas, con insultos o con imprecaciones teatrales [y que eso sea verdad, que lo es], habla con claridad meridiana de la carne de asno que puebla estas tierras adocenadas. Debiera prohibirse hacer campaña electoral, y más gastarse un solo euro de la gente en el juego de convencer por el engaño. Lo suyo sería obligar a veinte días de silencio político absoluto para que la gente pensase [o por lo menos dejase de oír estupideces] y decidiese su voto sólo en función de lo vivido [no de lo vendido o regalado en tres semanas]. Y todo ese dinero malgastado en la puñetera promoción de uno...

Hay que buscarlo... al poema.

En los días como el de hoy, con la resaca de un trabajo intenso de ayer que se extendió hasta casi las cuatro de la madrugada [doce horas continuadas de generoso encaje de bolillos horteras], me pongo como ‘en la masmédula’ del gran Oliverio Girondo y, mientras desato imágenes y las optimizo en un tiff viable o trazo textos enormes en tipografía austriaca para lograr un pdf que aguante una filmación correcta, repentizo versos sin sentido ‘consentido’ alguno para matar el hambre y las ganas de mandarlo todo a tomar por el culo. Y mientras mis párpados quieren caer por su peso, busco ‘En la masmédula’ en mi biblioteca… pero solo encuentro un viejo ejemplar de ‘Persuasión de los días’ en el que tengo marcado en rojo un ‘Atardecer’ magnífico y Girondo total que viene al pelo a este atardecer que hoy me tiene agotado en su cuesta: Íbamos entre cardos, por la huella. La vaca me seguía. No quise detenerme, darme vuelta. La tarde, resignada, se moría. Íbamos entre cardos, por la huella. Su som...