Ir al contenido principal

¿Ser lo que miras o ser como miras?


10 de febrero de 2009
Hoy vi tristeza en los ojos de un amigo, y eso me preocupa, porque los sucesos llegan, nos tocan y pasan... pero la mirada compila y deja un rastro interior que es difícil de abarcar. Da igual que las cosas vayan bien, regular o mal... si la mirada quiere comerse el mundo y agotarlo, hay futuro... pero si la mirada decae, todo tiende a buscar torceduras y raras dobleces.
El mundo está duro para casi todos... la verdad es que siempre lo estuvo, pero hay que tirar de los recursos que tiene la sonrisa y caminar hacia ninguna parte con ganas y con hambre, con la frente abierta.
Quiero pensar que esta mirada triste de mi amigo es solo ocasional, que cambiará mañana por esa otra mirada tan suya que es capaz de todo.
Yo intentaré poner lo que pueda de mi parte.
[a Pepe H.]
•••
Acuso recibo del último poemario de Encarna Lara [“Desde la orilla”], editado por el Ayuntamiento de Cuevas de San Marcos. Gracias por acordarte de mí, Lara. Lo leeré con cariño y atención.
•••
Caminar con la muerte al lado, como una medusa dispuesta a digerirte, debiera ser la norma, pero no es común más que en los ancianos y los lúcidos. Caminar con la muerte y sentirla como lo más cercano y familiar es una actitud absolutamente vital, y también práctica.
•••
Y, sin embargo, cada mañana decido existir, aunque sea para escribir como hoy, a tirones. Decido existir, y lo hago con voluntad de quedarme prendido por el pecho en estas palabras, como algo entomológico... para un coleccionista.
•••
Quisiera visitar mis pensamientos muertos para llevarles flores, pero quedaron al raso y fueron despojos para las alimañas. Busco entre mis papeles sus blancos esqueletos, sus huesos afilados, sus cenizas.
•••
Cuando me dé cuenta de que crear silencio es el mejor certificado de vida... quizás ya no tenga tiempo.
•••
Dejar que me succione el espejo y se quede con esta anatomía del fracaso y estalle en mil añicos... y que tú, al mirarte en ellos, me veas tan igual a ti como nunca pensaste, tu gesto son mis trazos... yo, tu imagen pendiente.
•••
Se me ha inflamado un poema y supura por su vientre ese pus tan prosaico de los poetas enfermos.
•••
Me dice Paco: “ya no puedo agacharme, macho”... yo le contesto: “yo ya no puedo erguirme, amigo”.
•••
Quienes buscan sujetarse destruyendo el eslabón más débil también morirán un día, y lo harán peor.
•••
Venus llora porque perdió los brazos y no puede tocarse.
•••
Lluvia y persianas... ¿se puede tener más?
•••
En vez de izar banderas, debieran izar sus pollas... jodidos militares.
•••
Que el poema respire... y luego expire.
•••
Repite lo que no es hasta que sea... alcanzarás la gloria.
•••
Solo cuando acaricies el papel habrá un poema... lo demás son manchas.
•••
La mayor corrupción consiste en creer que algo está hecho.
•••
Lo único prodigioso que puedo hacer con mi obra es romperla entera.
•••
Cuando me siento desorientado es que algo funciona bien.
•••
Vi cómo un perro levantaba la pata y orinaba en los muros de la Facultad de Letras salmantina... después olió su orín y siguió su camino lentamente. Cuánto saben los perros.
•••
No quiero mezclar mi existencia con la de los demás... eso me hace muy vulnerable.
•••
De algunos libros solo merecen la pena sus márgenes.
•••
¿De qué me arrepentiré un minuto antes de morir?
•••
Y despido con una perla mágica de Oliverio Girondo:

Mi abuela —que no era tuerta— me decía:
«Las mujeres cuestan demasiado trabajo o no valen la pena. ¡Puebla tu sueño con las que te gusten y serán tuyas mientras descansas!
«No te limpies los dientes, por lo menos, con los sexos usados. Rehuye, dentro de lo posible, las enfermedades venéreas, pero si alguna vez necesitas optar entre un premio a la virtud y la sífilis, no trepides un solo instante: ¡El mercurio es mucho menos pesado que la abstinencia!
«Cuando unas nalgas te sonrían, no se lo confíes ni a los gatos. Recuerda que nunca encontrarás un sitio mejor donde meter la lengua que tu propio bolsillo, y que vale más un sexo en la mano que cien volando».
Pero a mi abuela le gustaba contradecirse, y después de pedirme que le buscase los anteojos que tenía sobre la frente, agregaba con voz de daguerrotipo:
«La vida —te lo digo por experiencia— es un largo embrutecimiento. Ya ves en el estado y en el estilo en que se encuentra tu pobre abuela. ¡Si no fuese por la esperanza de ver un poco mejor después de muerta!...
«La costumbre nos teje, diariamente, una telaraña en las pupilas. Poco a poco nos aprisiona la sintaxis, el diccionario, y aunque los mosquitos vuelen tocando la corneta, carecemos del coraje de llamarlos arcángeles. Cuando una tía nos lleva de visita, saludamos a todo el mundo, pero tenemos vergüenza de estrecharle la mano al señor gato, y más tarde, al sentir deseos de viajar, tomamos un boleto en una agencia de vapores, en vez de metamorfosear una silla en transatlántico.
«Por eso —aunque me creas completamente chocha— nunca me cansaré de repetirte que no debes renunciar ni a tu derecho de renunciar. El dolor de muelas, las estadísticas municipales, la utilización del aserrín, de la viruta y otros desperdicios, pueden proporcionarnos una satisfacción insospechada. Abre los brazos y no te niegues al clarinete, ni a las faltas de ortografía. Confecciónate una nueva virginidad cada cinco minutos y escucha estos consejos como si te los diera una moldura, pues aunque la experiencia sea una enfermedad que ofrece tan poco peligro de contagio, no debes exponerte a que te influencie ni tan siquiera tu propia sombra.
«¡La imitación ha prostituido hasta a los alfileres de corbata!»
.

Comentarios

  1. Yo quisiera volver a ser niña para mirar la vida en tercera persona.

    (LF, a quién le paso la factura de las gafas-culo-botella? leches, es que no había otra letra más chica, verdad?)

    bsossss

    ResponderEliminar
  2. Genial, realmente genial esta reflexión. Posilbemente me parezca así porque vivo un momento especial. Un abrazo. Tino

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Por favor, no hables de mí... si acaso, hazlo de ti mismo...

Entradas populares de este blog

NO SEAS NUNCA COMO YO

Casi cinco meses de vida tranquila juntos, Mario. Yo viéndote crecer y adquirir pericias y tú mirándome, a veces perplejo y a veces encantado de verme (porque los abuelos hacemos cosas que no hacen los padres, como sacarte del carrito y achucharte cuando lloras y hay que dejarte tranquilo para que encuentres el sueño).  Casi cinco meses y ya me has llenado de endorfinas (porque el abuelo canilllas blancas es pura química orgánica), me has perfumado de ese olor tuyo a bebé, que es el único que en mi mundo supera al olor del tabaco, y te has hecho centro de todo, pues te veo y me olvido del banco que me tiene medio asesinadito, de los clientes que están esperando en la puerta y hasta de este dolor cabrón que llevo en la rodilla desde hace unas semanas. Y lo mejor, lo mejor de todo, es que, cuando llegas, te miro y sonrío, y tú me devuelves enseguida una sonrisa a medias con hoyuelo  al ladito derecho de tu boca. Entonces te cojo y te achucho, te acerco a mi mejilla y siento ese lazo qu…

Mario

Mario fue un corredor de fondo que ha legado el nombre a mi nieto para perpetuar en él su memoria, y me gusta, me gusta mucho que mi bebé tenga en su nombre una razón y un contenido, que lleve el signo de una amistad indeleble y el valor hermoso del recuerdo. Mario, hoy mi nieto, es divinamente vulnerable, delicado hasta el suspiro, bellísimo en sus gestos y causa absoluta de orgullo personal. Su madre, mi hija, me ha hecho el regalo más precioso que se puede hacer a un padre, y lo ha hecho con valentía, sin miedos, siendo una mujer entera en todo el proceso y demostrándome que algo tuve que hacer bien en su educación y en su formación como persona. Jaime, el padre de mi nieto, es un padre ejemplar, preocupado, atento siempre a las necesidades de mi hija y de su hijo, y yo le estaré eternamente agradecido por su forma de ser hombre y por el amor entero que se percibe constantemente en su trato hacia mi niña y hacia mi bebé. Gracias a los tres por hacerme tan feliz.
Por lo que a mí se …

COMENDADOR

A LAS PUERTAS DEL CIELO
Aún quedan las carcasas de las fábricas como memoria de aquel constante trasiego que procuraba poder a los fascistas y la escueta comida del día a los obreros. Están rojas de óxido en toda su ferralla y una vegetación devoradora hace justicia en cada hueco. Son los restos de lo que ha de venir y lo que fue.
Mamá, el lotero me llama alemán.Porque eres rubio, hijo.Mamá, la abuela me dice que nunca hable con el lotero, pero es que siempre me da caramelos y me llama alemán.Que no me entere yo de que vuelves a coger un caramelo de ese hombre. Obedece a la abuela.Mamá, es que me dice que yo sería un buen torero, que si sigo jugando con el estoque, un día me llevará a un tentadero.Ese hijo de puta… fue uno de los que denunciaron a tu abuelo.¿Qué hago entonces, mamá?Cuando le veas, sal corriendo.
Aún quedan algunos tejados viejos en la calle Libertad, sus tejas rojas sostienen la vida de algún gato y mantienen el recuerdo vivo de los hombres que huían desde los desvanes p…