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Mostrando entradas de agosto 7, 2011

Hay señales...

Oye, que me ha dado por aprender a editar vídeo –a mis años– y acabo de hacer mi primera cosilla maluta con un poema de "Los 400 golpes" (mi poemario último, inédito e inacabado) y las tomas que ayer tomé de la tormenta brutal que hubo por la tarde.

La tormenta de esta tarde

Ya se fueron Luisito y Lourdes a sus arrabales matritenses [viven como cosacos mandarinos en el calor de Rivas] no sin antes haber pillado un billetito lotero/navideño del 12&23 en el inefable local de Chema Diu [yo también] y con el que nos compraremos barcos para navegar juntos a las islas griegas... y me dejan solito de nuevo con saborcillo a fado y capelas portuguesas y con el recuerdo bien enfocado de sus sonrisas divinas [L y L sonríen como a mí me gusta... y lo que más me gusta de alguien que me gusta es siempre su sonrisa]... y me dejan solitofeliz porque pasamos un par de días juntos llenos de intensidad y de canciones, de carne hecha en el Bufón y Coronitas en La Alquitara... y como trofeo mayor, el Luis berzocanoso cantándome su “Niños de nadie” vistiendo una camisetilla SBQ para hacerme medio de lágrimas por un ratino. Entre otras cosas, es por esto por lo que merece la pena echarle ganitas a la vida.








Videítos entresemaneros y malutos (por parte del tomador, claro)... pero lindoooos

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Luis Pastor en "Enclave"

Canoso y berzocanoso, pero no viejo, volvió Luis Pastor a pisar las tablas alquitaras para sentar con magia la cátedra de la sensibilidad y el humanismo más trovador... y mira que no eran horas brujas –ésas que siempre propician el pellizquito lúbrico y la impronta arreglamundos–, pero el tipo cantor se las arregla siempre para llevar el tiempo al lugar que más le gusta... y, ¡zas!, todo el auditorio de viaje astral para olvidar el jodido ‘statu quo’ y volver a pensar que es posible que las cabezas estén aún llenas de las bicicletas blancas made in Pablo Guerrero. Se arrancó Luisito en la calle con una especie de ukelele –que bien podría haber sido Ouka Leele, pues el perico colorea con verdadero arte cualquier foto fija del pasado– y fue como un pequeño Hamelín bejarano que nos metió a todos en la iniciática cueva Alquitara para pasar una noche de incendio... oye, y que lo que resta pide heptasílabos, coño... porque el Lucho poeta arrancó su concierto con la viva escultura de cantauto…

Hay que ir hacia el "cómo me duele lo de los demás".

Aquella mirada fue como fumarse de golpe un paquete entero de Gauloises Blondes Cigarettes, porque me dejó la boca espesa y una sensación de mareo anonadante que me hacía no sentir más que mi cabeza y sus disfunciones... me miraba a mí, que ya oigo mal y veo peor, que no salgo de una lumbalgia y me meto en un pinzamiento o en una cistitis picona... a mí, que ya no me llego con las manos a los tobillos sin doblar las corvas... pero acababa de oír la última canción de Ariel Rot, “Manos expertas”, y me pareció hasta que podía estar a la altura... me dije: todo responde a una lógica y a una física, viejo, absolutamente todo [a pesar de que los hombres acostumbremos a vestirlo todo de pompa por ese tonto prurito Ralph Lauren que nos llena de un ‘ser algo’ totalmente absurdo]... y la vida es esto y esto y esto... que lo he dicho y escrito millones de veces... y nadie es más que nadie, ni menos... ser cirujano es un oficio de carpintero que se acerca un poquito al de bordadora... pericia y b…

Tus manos expertas

El Halcón Callejero

Ayer andaba yo mercadilleando jaranero y animoso, cuando se presentó el Halcón Callejero con una caja llena de tomates de su huerta y se plantó delante de mi puestito con intención de venderlos. Dejó la caja en el suelo y, como suele hacer con la frecuencia que le da el vinorro, comenzó a hablar solo con una interlocutora inexistente... “¡Señooooraaaaa!, qué tomates, ¡señooooraaa!, traídos ahora mismo de la huerta del Halcón Callejero, los mejores tomates del mundo, ¡señoooooraaa!, cuidados uno a uno por el Halcón Callejero, yo mismo, para usted”... y cogió uno y lo partió al medio con su navaja mientras le ofrecía una de las mitades a la señora inexistente... “pruebe, ¡señooooraaaa!, es lo mejor que va a meter en su boca hoy, ¡señoooooraaaa!, se lo dice el Halcón Callejero... ¿cómo?, ¿que no quiere?... me cago en la leche, señoooooraaa, no se puede decir que no a un tomate de la huerta del Halcón Callejero, coñooooo... tome, ande, señooooooraaaa, pruebe... ¿qué?, ¿a que es lo mejor q…