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Mostrando las entradas etiquetadas como PACO TEJEDA

Bufeador y pinzadín.

Hay días en los que me da por bufar... luego me quedo pinzado del ciático y me da la risa, porque el jodido dolor ciático me produce tontas y absurdas carcajadas [en eso he salido a mi madre]... y del bufido paso a no poder levantarme de la silla y, por ende, a aprovechar el tiempo leyendo, escribiendo o pintando... y el sábado fue uno de esos días... fui a hacer unas fotos a los tipos carnavaleros y ya empecé a sentir el apretón de espalda [mi amigo Paco Tejeda me pilló justo cuando le daba al bufido en la plaza mayor bejarana]... la quebradura llegó justo por la noche, que fue de gabinete Caligari... y así pasé todo el domingo [que lo aproveché para darle caña al pretuneo de “Gominolas para los patos”] y así sigo hoy. Para relajar un poco la cabeza y ver si el cuerpo tomaba tono, salí con mi cámara a dar un paseíto por el campo cercano y pillé algunas imágenes que me gustaron y os dejo... cuando llegué estaba peor, coño... las carcajadas no me dejan parar.

¿Poetas o filósofos?... y María Zambrano.

Metáfora y concepto, pensamiento y poema, realidad y placer, razonamiento y sueños… la Poesía y la Filosofía dialogan constantemente, a pesar de la tendencia [presuntamente] imitativa de la primera y de la empecinada y seca búsqueda de la verdad de la segunda [Platón ya admiraba a los poetas de verdadera inspiración porque eran capaces de decir “cosas de tanto precio y valor” sin tener que esperar a la prueba de validez que aporta la razón, otorgándoles una suerte de lucidez irracional cercana a “la locura de los dioses”… y a más fue Hölderlin cuando enunció en ‘Hiperión’ que “el hombre es un dios cuando sueña y un mendigo cuando piensa”]. En el decurso del tiempo, las verdades poéticas [a veces mejores que las del filósofo] llegan sin pensar, es decir, por ‘inspiración’, circunstancia que se produce por un estado alterado del espíritu y no por un proceso racional y metódico… y desde aquí se llega [se debe llegar siempre que, hablando de un poeta, hablemos de un buen poeta, y no de otr...