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Mostrando entradas de 2013

Del Kremlim al Gulag...

Este tiempo traicionero contiene un duro viaje desde el Kremlim al Gulag... mientras, pasan los pájaros en bandadas volviendo a sus nidos del sur, caen las hojas para hacer humus negro capaz de árboles nuevos, pasan las nubes blandas unos días y otros días tremendas, corre el tipo de siempre justo en la amanecida por mantener el absurdo de su forma física, la vieja se detiene apoyada en su bastón para pillar un poquito de aire y el tonto de siempre es feliz porque no se entera... ayer conté innumerables puestitos en el mercadillo de la Plaza Mayor de Béjar y analicé el asunto brevemente... dos puestos profesionales (de gente que vive de ello desde hace años), dos puestos solidarios (para echar una mano a los que están jodidos) y el resto de puestitos habitados por tipos extraordinarios que tienen familia pero ya no tienen trabajo... y le echan las horas a rebuscar objetos viejos en los desvanes o en los pueblos de alrededor, a hacer muñequitas de trapo, colgantes, broches, bolsitos, m…

No puedo, no puedo, no puedo...

Tenía una estrella en el desván de casa y otra en cada uno de sus ojos, pero no era feliz, porque ser feliz es un estado pasajero... tenía un clavel rojo en el pecho que a veces, cuando el sol apretaba, se lo ponía en la cabeza, pero no era bella, porque la belleza es un estado pasajero... tenía un dije de oro puro que solía ponerlo colgando en su muñeca, pero un dije no tiene más valor que el de su peso y su estructura, así que no era mejor por llevar su dije, ni tampoco peor... tenía una escolopendra disecada y algunas tardes la miraba con verdadera admiración, pero la escolopendra no era ya escolopendra, porque era un muerto, y eso no le proporcionaba satisfacción... tenía un florerito de cristal de Murano y plata, pero nunca le ponía flores, aunque le cambiaba el agua todos los días. Era un florerito fresco y radiante, pero solo era un objeto... Tenía una pluma antigua con el plumín de oro, pero no sabía escribir con ella y no le importaba, pues lo realmente importante era lo que …

Vuelan los grajos y una antigua edición de Verne...

Vuelan los grajos y son como una sortija negra en el aire para concelebrar el fin de los colores... ahora todo es frío y a ratitos también distancia... y quedan pendientes el lirio con ojeras, la mujer con manoplas de dibujos de nieve, la costura en la media a la par que amanece, algún abrazo póstumo y otro un tanto pirata, la Volpina en la nieve, aquella Derbi vieja y campeona del mundo, cuatro miradas cándidas y un entredós de ojos jugando al escondite... vuelan los grajos y se posan sobre el hielo sucio como un broche negro o una escarpia para concelebrar lo gris y lo anodino, el silencio traidor, el sentimiento anónimo, la turbación pequeña mientras las reses tiritan en los campos de escarcha y la luz es tan clara que se clava en los ojos... y miro los augurios que ha puesto el meteorólogo en la red para este ciclo nuevo... todo va a bajo cero y no se ven ya hormigas ni abejas, quizás porque no merece la pena. De estos días he aprendido algo... a verme más mayor en las molestias pe…

56COMO30 (un blues de hoy).

Hoy soy un tipo peor, más malo, más amargado, más receloso, más cabrón, más acabado... gracias por ello al banco que me agobia cada final de mes, a la Seguridad Social que me clava como si fuera un ladrón, a la Hacienda Pública que me trata como al peor de los delincuentes, al gobierno que me tramita como un autentico defraudador y que en vez de defender derechos que se han ganado montones de generaciones anteriores a la mía, me los roba cada segundo... gracias a los tipos que me hacen cada uno de mis días desagradables, a los que me roban tiempo de vida para que tenga que dedicar todo mi oxígeno a intentar salvar los muebles... gracias a todos los hijos de la gran puta que intentan cada día que sea un amargado sin salida, gracias a los que desean con todas sus fuerzas que me llegue la ruina y que desaparezca entre la mierda que ellos montan entre graznidos... gracias a los que casi han conseguido que no me llegue la poesía, que no pueda casi ni esbozar un dibujo ni una jodida sonrisa…

Este singanas...

Este singanas ácido que me sabe a fracaso me tiene estrangulado... y soy la novia muerta... si hasta el jabalí busca y encuentra en la hojarasca algo con lo que seguir... Las señales son feas, a veces hasta absurdas... y el mar de soluciones no resulta posible con esta soga al cuello tan constante, tan tensa, tan tirada por esos insensibles de smartphone y tableta.... el asunto ya no es salir, que parece imposible, es mantenerse ahí hasta que todo estalle, hasta que el vulgo quiera empujar algún cambio por la fuerza sin ceder al masaje de esa clase de mierda que acumula y sonríe, ese masaje en el que piensas ‘pierdo, pero pierdo menos’, que es el más doloroso de los engaños, con el que más disfrutan los mercaderes. La historia resumida viene a ser un gobierno nefasto y absolutamente corrupto en todos sus estadios que es aceptado por una mayoría peligrosamente enferma... una oposición inútil e incapaz por donde se mire y también tocada por la corrupción hasta las trancas... unos sindicat…

A pelo...

Sí, no valgo nada, como las cosas pasajeras que hago, como el trabajo absurdo que realizo con esta falta de medios y de manos que ahora sufro... no valgo en nada, para nada, sobre nada, entre nada... ni para nadie... pero no soy imbécil, ni un tontito de baba... sé lo que hago y cómo lo hago y por qué lo hago y para qué lo hago... conozco la diferencia entre lo brillante y lo mediocre... y me molesta mucho que lo mediocre pida brillo y a bajo precio con exigencia y regateo... sé que lo que hago no vale nada, pero me jode que desde la mediocridad se recrimine mi falta de valor... ¿acaso lo mediocre, si yo soy capaz de ponerle brillo, dejará de ser mediocre?... al final ése debiera ser mi trabajo, un trabajo para la mentira, para vestir al monstruo con gasas y seda para que parezca menos monstruoso y llegue así a parecer solo ridículo... mi trabajo es una mierda, como todos los trabajos, y ya me cansa este tráfago de asuntos vacíos que hay que maquillar, ya me cansa ser el inútil siempr…

Ya ves tú...

Anarcardos y verte vampirísima, encalada de luz como un muro recién pintado o viajar hasta Praga como un viejo geómetra o un soldado sin balas... y allí, en las cristaleras, hacer vaho con la boca y dibujar un alce y que se haga borroso morir y un clin Cinecittà en la nuca... Anarcardos y piñones garrapiñados a mis ojos postizos, ya tan solo capaces de mirar bodegones, de ver bodegones oscuros del diecisiete... y un agujero en la media... ya vuelan los pelícanos al fondo, ya está el mundo otra vez como aquel bungalow frente a las olas y el coche detenido, colgadas las toallas en el baño mientras la tarde funde a negro despacio y te calzas unas botas marrones... y el cielo de noviembre remansado, justo aquí arriba, encimita de mí, como una losa que mira lo que hacemos... si las losas no mirán... y qué... Mujer de Cao momificada con la boca abierta hasta ser fauce, con el charco de sangre a su derecha... ¿por qué yo? -se decía- ¿por qué yo?... y el sol sobre el Pacífico rodando rojo y r…

No cárceles doradas...

No cárceles doradas ni antílopes mirando al mundo estrecho desde las alambradas, que el día es un diamante por pulir... no pomos en las puertas, ni cerrojos, ni marfil engastado en un colgante, ni sedas delineándote los senos... solo algún estremecimiento leve o quizás un erizarse despacito según todo suceda... no cubrirte de lirios o clavelinas (porque son flores muertas), no monarcas ni trajes apretados, ni mensajes en clave para espías precoces... no Alfonsina muriendo, no el páramo, no el moaré, no los años perdidos, no el coágulo pardo en la garganta... hemos de celebrar el rocío y la helada, el viento áspero o leve, el alacrán dormido de la dama de Boston, sus ojos paracetamoles y abismáticos, sus brazos candelabro, las palmeras micoche de sus senos, su vientre campesino ajardinado, sus muslos egiptólogos, su sexo de Parnaso, sus nalgas cleopatras, sus tobillos Machado, sus manos de la India, su boca Midway lángido, sus dientes de ocelote sonando como crótalos, su muérdeme, su p…

Esta página ya la había leído....

Esta página ya la había leído en otro libro... lo mismo en otra vida, si es que las vidas de uno pueden ser otras vidas... el caso es que ya la había leído... y me dio por pensar cómo se tejen las ideas en mi cabeza, cómo desplazan su porte a las palabras y a los gestos, cómo se orinan los sueños sobre los cuencos de los ojos (los ojos solo se hacen cuencas cuando lloras)... y entonces me dispuse como a morir, porque hay horas en el día, minutos quizás, en las que estoy dispuesto a morir por bien o por mal, pero a morir... sí, las palabras son creadoras de silencio (cuando no de confusión), como el mundo del hombre, arrasado mil veces y vuelto a levantar... ves, no pasa nada. En dos o tres o cuatro o cinco o seis generaciones todo habrá cambiado... y no estarán los hombres amargos de ahora, aunque estarán otros a los que daremos la vida para que nos la destruyan... pero no estarán los hombres amargos de ahora, que es lo que a mí me importa, habrán muerto con sus cosas, y eso me alegra…

No huyas...

Coloca tus pies sobre el escabel y tañe las cuerdas del laúd, pues la fortuna atiende mejor a los tranquilos... y no intentes huir, porque no es oportuno... afeita despacio tu quijada y palmea con alcohol como un insecto que mueve sus quelíceros para atraer la última proteína hasta su estómago... y no huyas, porque no es oportuno... mira a la caravana de nubes sin prejuicios, pues vienen justamente para pasar, porque son el destierro si no pueden ser lluvia... y no huyas... no seas servil, no dejes que te pastoreen, no te disculpes por temor, no te dejes morder en las rodillas o en las ingles... y no huyas, jamás huyas... piensa que el mar es ancho y que en tu proa luce tu cabeza... no dejes que su gesto sea el de las víctimas aunque derive al pairo, porque no estás huyendo... avanzas... pues el mar es imparcial, y también el cielo, y la apretada tierra que pisas... avanza, no huyas... y si la muerte avisa o llega, no busques ser reliquia, solo recuerda tu nombre hasta que te desapare…

Estas primeras lluvias...

Estas primeras lluvias del otoño me han dejado tolete y mojadino, blandito y predispuesto a todo lo que sea capaz de despertarme de este sueño brutal hecho de números... y me gusta esperar a que los álamos se andrajen, al ‘nosesimexplico’ que llevan mis poemas, al ‘hagas lo que hagas tendrás que arrepentirte’, a este tanto ser menos de lo que parezco y hasta a ese buen pirata hecho de happy birthday satanás y sin honor alguno. Y me quiero sentir libre de explotación, humano medio, principito esencial de mi planeta, cochayuyo en la boca, melenas, fotocopia de mí y Edén de otros... me quiero sentir delicioso... no sé... como en el uso de la palabra, Jodorowsky de pueblo, Nietzsche encinto, dios broma, tahúr de chinchón viejo, mujer soltera, pálido romántico, infalible encerrado, muerto a tiempo...quiero ser Walter Benjamin a tientas y vivir en Valdivia en primavera y el invierno pasarlo enterrado en las dunas pacasmayas... quiero estar ingeniero de mis cosas, conjurado de un pecho o unos…

La proporción áurea...

Ni Vitruvio ni Pacioli, ni Leon Batista, ni siquiera Durero, ni Tatlin, ni Hecker, ni Pisano... bajar del tren en marcha contiene en sí la proporción áurea, como decir adiós con un pañuelo o el poder destructivo del amor, la intensidad de lo inútil, un meandro de gloria en una vida a medio acabar... comprender es la proporción áurea... el valor asimétrico de un hombre, un poema inestable –la poesía debe ser inestable–, el pudor, crear por accidente, lo discontinuo, el deseo, el deseo, el deseo, lo imprevisto, el impulso, la impresión cuando miras, lo difuso, lo sindiós... he ahí la proporción áurea... ahí debes buscarla... y no en los ángulos fijos y perfectos, no en las líneas tiradas y en su fuga... que te interese conocer más que ser, que seas solo una muestra de ti mismo de cara a los demás y que lo sepas... Il pleut doucement sur la ville... Rimbaud, Nietzsche, Laforgue, el miedo entre el centeno y un algo Miravitlles en la memoria del setenta... el narrador omnisciente de todo lo…

De un ratito de asueto en un día largo, largo, largo....

Estoy muy sinjuglar esta mañana, muy Capone de cuello para arriba, bastante samurái si se me mira la tonsura silvestre de mi miga... estoy muy panadizo de moyera, incluso fanfarrón si me observases con ojos distintivos y secuaces, Galileo dormido y calavera... estoy propanfletario, desdiscreto, protestante sin dios que echarme al hombro, Calígula menor, purito escombro del escombro que ayer dejé en mi puerta... estoy puro menino, con caderas de alambre y almidón, gatoporliebre, comen sin su dador, fiebre sin fiebre, sordo entero sin sor, sheriff con herpes... estoy como me gusta estar ahora, pensando en Tombuctú con un cigarro colgado de la boca y una Coca caliente de esperar mi sed de barro... bogando en caballito de totora por un mar inconcreto, mirando a los pelícanos caretos buscar peces a tientas en las olas... estoy puro parchís -me como todo-, purito abracadabra de escritorio, músico de big band sin repertorio, desveranado entero y juantenorio... estoy con una mosca que me jode…

Soy...

Soy un ser transitivo, iconoclasta, Bill Gates del aquí cerca, frivolete, un orce del noventa, un mal Cyrano, funcionario de hacer y equibrista... soy un versovicioso, un candelabro que ya no adorna nada en el estante, un torpe singular, un mal tunante, un cielo si me quieres, soy tu arista... soy un solo mordido, un nadaquiero, un adicto al Nesquik, un diletante, un mimoso especial, un marrullero, un Romeo infernal muy puñetero... soy el tres cuando el dos se vuelve uno, el caballo de Atila, el asno Orwell, tu mundo del revés, un comisario con gabardina beige en una esquina... soy el deseo deseo, el ven sin prisa, el culo inquieto siempre, el Adriano más vulgar que imagines, un tirano, un lector incorrecto y partisano... soy lo que veces quieres y otras odias, lo que no quieres ver cuando me miras, un biógrafo de mí, la piel a tiras, el trago que atraganta, un día plano... soy los ojos a veces, la memoria cuando me pongo triste, el iracundo si me dejas salir un rato al mundo, el que …

Doble o nada... (pensando en mi amigo Alberto).

Doble o nada y viajar con un café en la tripa, con el lumbago puesto, hipotenusa, como un rico desnuevo en autobuses de casta comarcal, escolopendra... que se meta la noche sin fianza por la ventana al mundo que recorre los árboles en fila, y que no eche raíces, sin permiso, sin mutis por los foros, sin bici con ruedines... y sonando Massiel en la disquera... y paella en la curva bandolera con cocacola y pan... y unos cigarros mirando pasar coches y la luna... y un escondite al frío que viniera, debajo de una mina sin histerias... y cantar bingo a solas en esta dieta de ser por no haber sido ni siquiera un proyecto de ser... Doble o nada para este ‘punto es’ de mi barbilla y no mirarme más en los espejos de los ojos opacos que me miran y un nuncamás conmigo y el desagüe de todo lo anterior y el rifle al hombro (el de matar recuerdos y panteras) y un sinllaves por siempre y este difunto yo tan Tarantino, desahuciado de mí, tan sin fianza, tan con jersey, tan chinche, tan gualdrapa, tan…

¿Y tú qué piensas?...

No es mal día hoy para recordar las estrategias de manipulación mediática que describió Sylvain Timsit a partir de un texto del conspiranoico William Cooper. Este listado de estrategias ha tenido una vida extraña desde que apareció en el año 2002, ya que se ha intentado y se intenta aún adjudicar de mil formas a Noam Chomsky mientras él lo ha negado en público por activa y por pasiva. En todo caso es un listado que no deja frío a quien lo lee... os lo dejo porque, como ya digo, no me parece hoy un mal día para recordarlo:
La estrategia de la distracción... desviar la atención del público de los problemas importantes para evitar que se interese por los problemas esenciales.Crear problemas y ofrecer luego soluciones para ellos... se causa reacción del público ante el problema (que no existe y se ha forzado) para que acepte la soluciones sin discutirlas.La gradualidad... para hacer que se acepte una medida inaceptable se va aplicando de forma gradual en el tiempo.Diferir decisiones... no …

Ezra...

Ezra, a pesar de su pensamiento fascista y antisemita –me alegré de leerlo antes de conocer su pasión por Mussolini–, fue capaz de poemas mágicos y, sobre todo, me embelesó saberle miembro de la Generación Perdida... aquello me impactó cuando era jovencillo... ‘hostia, tú, ser miembro de la Generación Perdida’, le decía a mis amigos más cercanos, a los que tenían afición a la lectura, como yo la tenía... y luego... ‘fíjate, si fue colega de Tzara, de Duchamp, de Léger... un tipo con esas amistades debía ser como un dios... un dios menor, sí, pero un dios’... esos indicios eran parte de mi pasión por la literatura, pues en ellos veía la aventura nueva, esa aventura que antes radicó en Salgari o en Verne por lo patente de sus historias... y la aventura nueva consistía en pertenecer a algo minoritario y escondido... y rozarse con tipos realmente apasionantes... por aquella época –mis primeros años universitarios– solo podía ‘rozarme de vista’ con Aníbal Núñez o con Manolo Díaz Luis... ta…

Agustín...

La última vez que vi a Agustín, yo estaba colocando unas lonas en la fachada de un edificio junto a la carretera nacional antigua, la que pasa por la ciudad... cruzó la carretera con parsimonia a pesar del tráfico y me vio enseguida... ‘¿trabajando, Felipe?’... ‘Ya ves... ¿y tú?’... ‘Pues podría decirse que también; vengo a ver si encuentro una pieza eléctrica para arreglar un aparato de casa’...  Me interesé por su salud... ‘Ya ves, hecho una pena y sin demasiadas ganas’... luego hablamos casi telefónicamente de cómo iban las cosas, de la crisis, de Alberto... ‘nacisteis en mala época, y mira que hubo un tiempo en el que parecía que no iba a ser así, pero las cosas se tuercen y ya ves’... me sonrió con aquella sonrisa dulcísima que siempre me regalaba cuando nos veíamos, me apretó la mano y se despidió con un... ‘venga, cada uno a su tarea’... y hoy ya no está, porque siempre se marchan los mejores, los que realmente saben lo que es la vida y pueden darnos pistas válidas para ir traz…

Nada que no venga. Nada que no se marche...

Nada que no venga. Nada que no se marche... así descubrí una noche la poesía de Odysseus Elytis mientras se me oxidaban los ojos con el suave oleaje de aquella novia que esperaba un barco en la roca más mojada... y me metí sin más en esa estética de mascarón poético llena de caracolas y de vientos etesios, de estambres de deseo y de hombres sin ningún destino... recuerdo que escribí entonces algunas notas en mi cuaderno, unas notas que no encuentro, pero que andan difuminadas en mi memoria... sé que disfruté aquella primera lectura y también sé que en los días siguientes esbocé algunos intentos de poemas que quedaron perdidos junto a aquellas notas... hoy he vuelto a sus versos (tengo entre mis manos ‘Orientaciones’ en una edición de 1996 con traducción del amigo Ramón Irigoyen) como en busca de la transparencia a través de este hermético y suave surrealista... y me quedo mirando en sus ventanas.
Y me pregunto por qué ardo en la poesía con la que está cayendo, por qué vivo en ella si t…

Y ser todo lo que me posee.

Decía... la realidad no puede ser un hecho irrevocable... debemos negarnos constantemente a que lo sea, debemos darle aire al compromiso para asestarle una buena puñalada al mundo que nos toca... no podemos aceptar la domesticación como si nada, no podemos quedarnos en ese ridículo sentido de la vida que nos han grabado a fuego desde chicos... sería mejor estar muertos que permanecer en esta inútil comedia sin intentar salirnos del papel que se nos ha impuesto... debiéramos hacer diariamente el duro trabajo de poner en evidencia la mediocridad de los demás y no desalentar en ese empeño nunca... poner en vergüenza a quienes se resignan y se deciden vencidos... ¿sabéis que no se puede nada contra quien lo ha perdido todo?... de ahí exactamente parte la dignidad, ese valor que se olvidaron cuando planearon las nuevas formas y usos del hombre actual... y yo pensaba que me apetecía morir serenamente, sin el agrio color de quirófano en mis pupilas... morir a cámara lenta y saberme en el bor…

Notas de mi cuaderno de octubre.

Aquí se dicen las cosas solo una vez, pero no sucede lo mismo en otros lugares, así que no culpéis a nadie por esta esterilidad de palabras y de gestos... aquí cada cosa se dice una vez y basta... y también se responde solo una vez... y también basta, pues cada palabra de más sobra o modifica lo dicho, así que no culpéis a nadie por decir solo una vez lo que precisa o por responder solo una vez a vuestras preguntas... aquí se dicen las cosas una sola vez, aquí se hace todo a la primera, aquí un sí es un sí y un no es un no, sin medias tintas, aquí se llega siempre justo a la hora de la cita, aquí se da la palabra y se cumple... así que no culpéis a nadie por hacer las cosas justo como se hacen aquí, no culpéis a nadie por no dejarse a la insistencia ni al juego absurdo de convencer... y así hasta lo más primoroso del desastre en el que existe solo el ‘es’ y no se da jamás posibilidad al ‘puede ser’... la claridad adorna, pues es como el brillo que queda en los ojos después de amar. Qiz…

Mis libros...

Mis libros son ahora el único lugar donde estoy tranquilo (Cortázar es un genio que dijo lo que digo y seguro que también dijo todo lo que diré)... y al dorso estas estaciones marcadas con compás, estos cambios de ciclo trimestrales capaces de darles a mis calles luces y sombras que las hacen parecer diferentes (tan solo parecer)... e inventariar las camisas con cada ciclo, los pantalones, las mudas, los zapatos... inventariar cada uno de los sentimientos de canto y de perfil y guardarlos doblados en la cómoda vieja como esperando que algún día les llegue un sigiloso signo de libertad, una mañana, un grito... no sé... y ser de las campanas pesadas, pesadísimas, que tañe el cura abajo... o de cada vestido blanco... o de cada pelo oscuro mecido por el aire cambiante, o de cada pupila, o de cada apuro al oler un perfume... o de cada pájaro... otros días no... porque otros días uno se siente negro, como con hollín... y solo un vaso de leche calma... esos días también guardo las sonrisas, …

Jugar al cíclope...

Jugar al cíclope, como en el capítulo siete de Rayuela, o simplemente jugar al Cortázar postmasmédula, a aquel Cortázar tan Girondo de “Apenas él le amalaba el noema... ¡Evohé¡ ¡Evohé! Volposados en la cresta del murelio, se sentían balpamar, pernilos y márulos...”... no, mejor jugar al cíclope y cansarte de no estar cansado o jugar a cerrar los ojos para ver e imaginar que la felicidad está más cerca... quienes piensan demasiado no pueden hacer nada... he aquí la regla fundamental del juego de La Maga... y uno está tan triste porque todo es tan hermoso... ¿y si quienes forman mi mundo solo fueran ilusiones... no lo que son, sino mis ilusiones de ellos, no sus verdades, sino mis mentiras?... todo sería un juego estético personal, un juego magnífico en el que crecer... salgo a la calle, voy a por tabaco hasta PdT, doblo la esquina cuesta arriba, estoy solo en la calle, estoy solo en la esquina... subo hasta que las puertas de cristal detectan mi presencia y se abren como puertas... est…

Mundo Verne contra el abatimiento

Cuando me siento abatido y no sé salir, me encanta volver a mis mitos juveniles y encerrarme en ellos durante días... y uno de los que más calado ha tenido siempre en mí ha sido el mundo de Julio Verne, que en los años mozos transité con auténtica delectación lectora y, con el tiempo, comencé a degustar algunas maravillas que pertenecen directa y transversalmente a ese mundo... me refiero al hermoso mundo de las ilustraciones que acompañaron y acompañan a sus hermosos textos... especialmente las de Alphonse de Neuville, Leon Benet y Edouard Riou... es sentirme mal, ponerme a mirar la obra de esos y otros ilustradores verneros, y olvidarme de todo hasta sonreír. Os lo recomiendo encarecidamente y os dejo algunos ejemplos que a mí siempre me hacen volar a otros mundos distintos y distantes.