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Mostrando las entradas etiquetadas como ABUELO FELIPE

La represión franquista en Béjar y su comarca.

Fotografía de mi abuelo Felipe durante sus días obligatorios en el ejército . Hoy me apetece dejar parte del libro "La represión franquista en Béjar y su comarca", auspiciado por la Asociación para la Memoria Histórica de Salamanca y la Agrupación Socialista Bejarana, y muy trabajado por el amigo entrañable Miguel Miñana... todo para sumar un granito de arena a la causa necesaria de destapar el genocidio franquista en este país de lágrimas que quiere cargarse al juez Garzón de un plumazo azul y cavernícola lleno de montañas nevadas y banderas al viento. He aquí la lista parcial de los asesinatos cometidos en la zona de Béjar y su comarca por los vencedores de la guerra incivil... demasiados hombres para una tierra tan pequeña, demasiados padres de familia, demasiadas sonrisas borradas [entre ellas, la de mi abuelo Felipe, al que aún no hemos podido dar tierra con dignidad y recogimiento, pues se oponen los jueces que cargan hoy contra Garzón]. Mi homenaje a todas estas víctim...

... disparos...

Día 7 de agosto... Cuando, esta mañana, Jaime de Armiñán montaba en el taxi que lo devolvería a su domicilio, se le había olvidado una especie de trofeíto que le habían entregado en el acto de ayer, una reproducción de una antigua cámara cinematográfica. La recepcionista del hotel salió corriendo con el trofeíto en las manos gritando… “Don Jaime, que se olvida esto…”, a lo que Jaime respondió… “je, je… mi Goya”. Me despedí y bajé a la imprenta con una sonrisota de oreja a oreja para empezar mi trabajo con ganitas, todo a pesar de este calor cabrón que me deja hecho un chicle y pisadito… y me tiré cuatro horas largas y enteras de sentada, preparando la maqueta para tirada de la revista de ferias de Hervás, un asunto complicado que me ha exigido bastante más concentración de lo que pensaba en un principio. Solo hice una pequeña escapada para hacerle una fotografía al amigo Cipriano [la que coronará su texto de presentación del programa de las fiestas de Béjar], oye, y que era el famoso D...

Reivindiqué a mi abuelo Felipe... y estoy feliz.

*LAS IMÁGENES QUE DEJO HAN SIDO CEDIDAS AMABLEMENTE POR SANTIAGO NIETO. Muchas gracias, amigo. ••• La primera noche de Blues comenzó con Joselín… los dos subimos juntos en mi coche hasta El Castañar para dejarnos llevar por las músicas negras que prometían movimiento de esqueleto y otras cosas –yo siempre espero otras cosas de los que son para mí los mejores días del año–… cañita en La Venta del Bufón, que este año ha estrenado a un par de camareros con cierto corte rural –le dan sabor al asunto de pedir cañas–, y allí coincidí con José Antonio S. P. [que no es santo padre aún, pero lo será prontito, aunque las iniciales corresponden a Sánchez Paso, je…], con Luis Rodríguez y Cocha Bueno, con Marinita y Arturo –a los que saludé de lejos– y con toda esa gente chuli que asiste a los conciertos cada año. Después de la cañita, me encontré con mi hermana y con mi cuñadete Manolín, hicimos acopio de tabaco y nos metimos en faena justo cuando comenzaban a sonar las primeras notas de la Mighty...

Treinta y tres veinte enes.

Otro 20 N para homenajear al abuelo Felipe [ya van 33] y aún no he podido acceder a sus restos, aunque ya sé la ubicación de los mismos en el pueblecito de Los Santos [todo gracias al buen hacer de la asociación para la memoria histórica de Salamanca y al interés que se ha tomado Javier, el alcalde de Los Santos, por el asunto]. Me levanté bien agarrado por el catarrón que tengo, me duché y me puse una muda limpia, pantalón negro, camisa blanca y mi pajarita especial para concelebrar la memoria de mi abuelo. En la calle, como cada 20 N, todo el mundo me ha mirado rarito y sin entender nada, sobre todo porque me he paseado con la cabeza bien alta [siempre la llevo como escondida entre los hombros] y con una sonrisota de oreja a oreja [también suelo llevarla siempre escondida entre los hombros]. En el café hubo un arranque de chanza, pero al enterarse mis concafetanos de los motivos de mi indumentaria, les cambió el tono de las palabras y el valor de la sonrisa. Lo más jodido llegó a la ...