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Mostrando las entradas etiquetadas como RAMÓN HERNÁNDEZ GARRIDO

La llegada de Lucy.

Llegó la bella Lucila Juan Herrero desde la isla de Cuba cargada con ron viejo y un cartón de tabaco negro H. Hupmann para agradecerme el ‘trabajo’ [nunca lo fue] de invitarla a visitar España. La vi absolutamente feliz y realmente hermosa, aunque un puntito de nostalgia y de temor asomaban por sus ojos expresivos y grandísimos. Sentí de nuevo esa sensación magnífica que queda siempre que se echa una mano, y me acordé de la insistencia de meses del colega Ramón para que hiciera algo por Lucy [a él le debe sobre todo esta nueva amiga cubana el encontrarse hoy en tierra hispana]. Y con esto me quedé feliz y el día se me hecho completo hasta el punto de no sentir la necesidad de escribir mucho más por hoy. Aún queda esperanza. Bienvenida, Lucy, y mucha suerte… y gracias, Ramón, por empujarme a estos asuntos que llevan alimento del mejor para mis ganas.

La vida sigue al mismo ritmo que la muerte.

Van cayendo los días y también van cayendo las empresas al amor de esta jodida crisis. Esta mañana, sin ir más lejos, se me torcía el desayuno al saber que dos empresas fuertes de la ciudad me habían devuelto pagarés por cantidades importantes [una lo había hecho por quiebra y la otra por suspensión de pagos], lo que me dejaba con el culo al aire y con esa sensación agria de que no está en mi mano solución alguna. La cosa está en dejarme llevar y esperar a que los sucesos se tornen favorables antes de que la situación se torne insostenible… vamos, apretar el culo y aguantar el tipo para ver si los políticos toman las decisiones justas para que volvamos a tomar las riendas de la situación. Ya veremos. Y por lo demás, pues nada, que la vida sigue al mismo ritmo que la muerte, y la primavera alumbra colores que conforman un decorado que rechina justo detrás del teatro de los hombres. Y que debo acordarme de las visitas y el afecto de mis amigos durante los últimos días [la marcha de Magda...

Quilloooo...

Tener a un amigo que es el dieciocho de España en la cosa golfera y a otro que es experto en físicos finales… compendia. Ya los definió el inefable Alejo Riñones con aquellas antológicas declaraciones suyas de alcalde aznaro: “Vamos a hacer en La Cerrallana un cementerio de nueve hoyos”, que resumían el verdadero espíritu de un proyecto con su más allá y su más acá, uniendo golf y óbito en un tandem perfecto. Pues mis amigos cafeteros han sido capaces de llevar a términos de posibilidad vital/mortal ese proproyecto emblemático del ‘subrealismo’ alejiano [ahora que se habla tanto de ideología, sería un buen momento para recuperar el espíritu y el pensamiento brillantísimo y anonadante de nuestro exalcalde para llegar a un nuevo liberalismo apoyado en el puntillismo político, en la gracia angelical, en la confusión desternillante y en el cocoricó esperancero que tuvo comienzo en la señorita Sara Mago]. Y que no haya crisis sin risas, porque de la hilaridad se le saca puntita a los impago...

La muerte no es fatal si la vida la completó.

Según el tonto entender del hombre, el pulso de la vida es creativo y el de la muerte es destructivo… y la tendencia de uso tiende a ser siempre separada, cuando la realidad incide directamente en la conjugación de ambas pulsiones. La muerte y la vida son el mismo azar y vibran en la misma cuerda. Por tanto la muerte no es fatal si la vida la completó, aunque sí inexorable, como no existiría una vida plena si no se coronase en la muerte. Así, muerte y vida son parte del mismo concepto, parte inseparable. Es por ello que debemos trabajar en compartir ambos estados tanto desde lo interior como de lo que nos viene de fuera. Ayer completó su vida un buen amigo y un excelente compañero ideológico: Jorge Martínez Herreros, y lo hizo dejando el valor de la idea común como ejemplo practicable, como lucha del hombre imperfecto en aras de la superación y de la mejora, de la igualdad y de la justicia. Sus pasos socialistas, independientemente de las formas distintas de apreciar la acción sobre el...

Henri Deluy y (et) Ramón Hernández Garrido [día de libros y tabaco]

Recibo con sorpresa varios paquetes del nuevo amigo frances Henri Deluy [acercado hasta aquí por la mano perfecta de Belén Artuñedo], una hermosa montonera de libros con remite en Ivry-sur-Seine: ‘L’anthologie arbitraire d’une nouvelle poésie’, ‘Troubadours galego-portugais’, ‘Poemas’ [una edición bilingüe francés/castellano de creaciones de Henri], ‘Nomenclature’ [poemas traducidos al francés de Paul van Ostaijen] y dos números de la magnífica revista francesa que dirige Henri, ‘Action poétique’. Me da la impresión de que voy a ir descubriendo poco a poco a nuevos poetas con otros paisajes y otra forma de respirar, pues el hojeo/ojeo ha sido prometedor. Y al ratito llega Ramón Hernández Garrido, de pronto, con prisa, y me deja unos libros para repartir entre Antonio G. y yo. Tomen nota: ‘Heterónimos’ y ‘Ortónimo’, de san Fernando Pessoa y en su lengua original… Con el material adjuntaba Ramón un cartoncito de Chester luso… Mil gracias, hermano, por las hermosas letras y por el humo de...

Sin sueño... eran las cuatro.

Otro día de palo con cabeza, de mantones bordados de oro y plata, de carísimas coronas sin espinas visibles, de gentío enredando en su doble moral, de misa con campanas sonando a mesa puesta, de luz como aturdida, de mirador y salve, de pijos entre andas y alzacuellos, de curas rebozados en esa orfebrería que hace exotérico el engaño más prosaico que es como el oficio más antiguo del mundo, de turistas risueños, de bejaragüis rimando en mamoneo y gasto, de vinorro y toritos, de agotar… Y yo escondido hasta que pase el temporal de gente y su calor artificial. Mi fiesta personal es la que está en mis amigos, y rediez que la tengo [la estoy teniendo]. Ayer llegaron a primera hora de la tarde Laura Granados y Jesús Vázquez con su santa de porcelana [yo estaba ya charlando con Albertito Hernández]. Tomamos un café destartalado por mi prisa y los noté seguros, metidos en lo suyo hasta las cejas y hasta la muerte. Charlamos muy poquito y los dejé atusarse para cumplir mi cita con Ramón y Anto...

La noche en la que conocí a las hermanas Demartos.

Cada día suele acuñar en mí tantos arrepentimientos como claudicaciones. Los anoto, porque ya soy un tipo mayor y prefiero anotarlos que sufrirlos, pero, en suma, percibo que van haciendo mella aunque me resista a que sea así. Ayer por la tarde tomé una decisión absurda que en su momento me pareció pequeña: no asistir al espectáculo ‘Th’as Flamenco’ que el ayuntamiento bejarano había preparado en el Teatro Cervantes bajo el sabio consejo de Paco Ortega. Decidí no asistir porque andaba algo cansado de bullicio y decidí tirar la tardenoche en absoluta soledad, escribiendo, intentando en vano un poema imposible que persigo desde hace semanas. Cuando decidí salir de mi soledad, solo se me ocurrió acercarme a tomar una copita y a echar un vistazo al recinto que reúne las fiestas bejaranas. Me acodé en la esquinita caliente de la barra Alquitara y me pedí ese Havana 7 con cola y limón que llevaba pensado y repensado durante toda la tarde [antes saludé a Ramón Hernández Garrido, que andaba di...

Un después que ya es ahora.

Los bejaranos otorgaron ayer por las urnas un mandato municipal de cuatro años a la candidatura encabezada por Cipriano González. Estoy contento por tal circunstancia. Cipriano y su equipo tienen ya lo suyo [de alegría por pasar a labores de gobierno, de dificultad por la herencia que van a recibir y de responsabilidad para gobernar de forma reflexiva, eficaz y para todos]. Y como tienen ya lo suyo, pues que yo prefiero dedicar hoy esta entrada a Ramón Hernández Garrido, al que imagino medio satisfecho en su dulce exilio lisboeta. Resulta que ayer brindé por Ramón y por mi madre en la sede de la Agrupación Socialista Bejarana justo cuando conocí el resultado de la última mesa escrutada, una del barrio de La Antigua, y lo hice porque ambos contienen esa impronta de los hermosos vencidos que tan estéticamente marcó L. Cohen en su libro del mismo título, una impronta que me llena de sugerencia y de sensaciones agridulces, pero, sobre todo, que me encanta como modelo de resistencia. El ‘va...

Electoralia

Ayer eché la tardenoche en asuntos de campaña, y lo hice con felicidad, recreándome en la suerte. Se presentaba la candidatura PSOE en el Convento de San Francisco y me tocó hacer las fotos del grupo, que me lo había pedido Cipri. Sentí ilusión y cierta prevención para expresar el análisis de lo que pueda llegar: ilusión, porque se trabaja en un ambiente positivo y sosegado, que ya es para nota tal y como están las cosas, y prevención por asuntos tales como el voto jubilado, la decisión de los jóvenes y la proyección de UPS. AGUADA SAN FRANCISCO Armaban los arcos sanfrancisco un pleno al quince al que sólo le faltó Jesús Caldera. Demetrio Madrid, mayor de cojones, dejando su impronta de ética política por los sacros rincones del convento [no le abracé por purito pudor, pero le tengo ganas] mientras iban llegando dinosaurios mezclados con los nuevos valores (?) y gente ilusionada [la de siempre jamás]. Hicimos la sesión sin estridencias: el grupo en entreluz con toma al frente, grupo co...

Prefiero un punto nitido a un universo nebuloso.

Porque una ética puede ser buena o mala, y siempre según el punto de vista que tomemos, una moral también puede ser buena o mala por las mismas circunstancias. Mientras que la primera toma función en los valores [que pueden ser de orden material, sentimental o espiritual], la segunda se expresa en las normas y los usos de esos valores. Así, una buena ética puede llevarse con una moral perversa o una ética nefasta puede enmascararse con una moral decorosa. En todo caso, cualquiera de las percepciones que suponen una ética y una moral son falsas de base, pues su desarrollo implica la suposición de que hay otro que va a tomar mis parámetros como comparación e incluso como forma de uso vital… y esa suposición, por serlo, ya es de partida irreal. Así, yo le doy un valor a la amistad y supongo que tal valor es par en quien va a recibirla… a la vez, presupongo unas normas para que esa amistad camine, y también imagino que quien recibirá mi amistad va a tenerlas en cuenta y a cumplirlas. Si el...

Llenar lo vacío es tan gozoso como vaciar lo lleno.

Día repleto de llamadas entrañables: Jesús Márquez en plena grabación de nuestro disco con Paco Ortega y Universal [creo que por fin lo tendremos en Semana Santa], Ramón Hernández Garrido sumando su inmensa humanidad a la función pública, un tipo con los cojones, de verdad [mil gracias, amigo, en mi nombre y en los de Juan, Youssouph y Malick], Antonio Orihuela con su hermosa calma de amigo eterno y Manolo Lara Cantizani sumando afecto y propuestas de futuro mientras me recordaba a José Luis Morante… Chulo recibir llamadas de amigos como ellos. (22,29 horas) Me pregunta no sé quién [porque es anónimo], en un comentario a una entrada de este diario en el blog, que qué es lo que busco en realidad. Y yo qué sé lo que busco, ahí radica mi jodido problema. Soy crítico porque siento la necesidad de contestar y contestarme a cada una de las preguntas que me van creciendo, y necesito serlo para suponerme (¡) creciendo. Soy hiriente porque es la única forma que conozco de sacar mi rabia contra ...

El hombre mediocre teme al capaz... y viceversa.

De Retratos impe... Prometí hace tiempo [cuando dejó sus labores políticas en la Agrupación Socialista Bejarana] hacer una semblanza en frío de Ramón Hernández Garrido, y ya me va apeteciendo diseccionar al animal político que se ha perdido la ciudad de diario. Conocí hace mil años a Ramón [digo mil, porque todo ha sido intenso junto a él para lo bueno y para lo regular], y siempre me llegó su enorme y lúcida capacidad de decisión, que de forma natural era seguida por una enconada toma de acción que generalmente era llevada hasta sus últimas consecuencias sin medir la piel que se dejaba en el camino, pero valorando siempre el fin como algo irrenunciable. Excelente en la palabra dicha, brillante en la respuesta rápida, concienzudo en el trabajo, machacón en la ideología… su mejor valor, además de su envidiable capacidad de trabajo constante e inagotable, siempre fue buscar el diálogo después de la tormenta [recuerdo mil enfrentamientos –algunos duros y arduos– con él, fundamentalmente c...

Las migajas de un plato frío alimentan más que la fotografía de un plato caliente.

La verdadera poesía pide distancia, que el poeta haya sabido distanciarse de la realidad que la empujó. Cuando esto sucede, el poema se carga de una ironía especial que nunca contiene el de bote pronto. Y es que la poesía más sólida está llena de ironía, porque la distancia valora el tiempo de la herida y lo acerca a un interesante punto de objetividad que no puede contener el poema de vivencia caliente. Sin el dolor latiendo, sin el sentimiento empujando en la cabeza, el poema se desenvuelve mejor, sin el exceso de lo trágico y con el justo láudano de lo que se puede valorar completamente porque ha pasado. Y el dolor no es tanto cuando ya sucedió, ni el amor, ni la euforia, ni la decepción, ni la risa. ...Pero me gustan tanto los poemas urgentes... ••• ••• RECREACIONES CON HURTOS DE PAPEL (6) (Va dedicado a mi amigo Ramón Hernández Garrido) Nadie sabe en qué fecha José María Aznar pactó con Saturno para tomar el espíritu de Pecksniff* y cambiarlo por el suyo –un espíritu anodino y pla...

Soy de cuando exista un fado alegre.

Alberto, cuando me detengo en el cuadro negro y espiral que cuelga en el salón de mi casa, soy consciente de que tu espíritu está en él, lo percibo con nitidez y te siento cerca de mí. Algunas veces te he hablado de ello, de lo que esa obra produce en mí, de cómo me lleva al desasosiego e incluso al temor... pero no es de eso de lo que quiero hablarte hoy; a lo que quiero llegar es a esa prolongación [presencia] del espíritu de un autor en la obra que reposa lejos de él, incluso cuando ya ha desaparecido. ¿Es eso parte de la inmortalidad del hombre? Pienso a veces que quizás me equivoque y lo que sucede es que me veo a mí mismo en la obra de otros, me penetro... pero hay algo netamente perceptible que está fuera de mí, algo que es del creador y que se mete por mis ojos, por mis oídos... y me incendia o me relaja. ¿Qué tipo de comunicación es ésa? Cuando esto sucede y soy consciente de ello, es también cuando percibo mi desorden, mi falta de método para procesar las ideas y darles forma...

Errar mientras das lecciones es un jodido marco para tu retrato.

Volver a la estética de la resistencia como quien vuelve cada mañana al trabajo, como quien recoge su cosecha desolado por el granizo o como aquél que ya no le ve sentido a la norma. Resistir también es vivir, pero sobre todo es sobrevivir. La guerra sabe mucho de esto... o lo hace saber, pues muestra la importancia de la propia vida sobre la de todo lo demás. En ella, en la guerra, la justicia es otra, la moral es otra y las necesidades se resumen en otras [muy pocas]. De eso debieran saber un poquito tipos tan fríos y suciamente interesados como Bush o José María Aznar [debieran saberlo en sus piernas, en sus brazos, en el arco de sus cejas y en cada una de sus jodidas vísceras]. El resistente tiene la opción de la muerte sobre la estupidez de una vida sin posibilidades de tono positivo. Sobre la propia muerte y sobre la muerte ajena. Al resistente no le importa lo circunstancial, pues ve lo práctico en los límites y vive en ellos. Mi ventaja es que sé vivir la resistencia sólo en cl...

Envejecer es esperar cada día un poco menos.

Llamada de José Luis Morante con el proyecto de acercarnos a los encuentros de Punta Umbría en Abril [¡¡¡Guay!!!], respuesta hermosa de Ramón H. Garrido [mil gracias, colega], invitación chuli de Isabelita Huete para verla en el Ateneo de Madrid y cierre de la exposición que coordina Marcela Lieblich para el CESIC [«Ciencia y Literatura» en el Espacio Sins Entido, que está en la calle Válgame Dios, nº 6, justo al ladito de Chueca], en la que participo cono autor junto a colegas como Luis Alberto de Cuenca, Santos Jiménez o Lara Cantizani. El resto del día, para olvidar. La felicidad se acerca más a quien es eficaz en lo suyo, pero también al que busca el vacío quitándole importancia a lo que no sea imprescindible para sobrevivir [en el fondo, este tipo también es eficaz en lo suyo]. Yo ahora me siento feliz despreciando al que considero que merece desprecio y queriendo con intensidad al que considero digno de aprecio. También soy feliz, profundamente, cuando intento pintar o cuando me ...

Rompo los libros que leo para que no contaminen a otros.

Mientras espero con ansia la llegada de Abraham Gragera –me llamó el lunes para decirme que vendría a pasar el sábado conmigo– siento cómo empieza a caminar de forma inexorable toda la movida de las elecciones municipales. Es muy probable que a esta hora ya haya sido nombrado Cipriano González Secretario General de la Agrupación Socialista Bejarana y, por tanto, candidato a optar a la alcaldía de Béjar. Sé a ciencia cierta que ya se están velando armas, que es como decir que ya hay movimientos subterráneos para llevarse cada uno de los gatos a las aguas limpias o cenagosas, según cuadre. Puede ser divertido pasar estos meses escuchando los «yo hice» y los «yo haré», anotando los argumentos que pongan la cara de bondad a la maldad o a la simple ineficacia, haciendo un rol de «la culpa es de otros... de ellos» y enfangando a gente que no quiere ni tiene ganas de rozarse con los malos rollos políticos de pueblo. Ya puestos en faena, pues que a mí me gustaría que saliese un grupo de gobier...

El resumen de mi vida ocuparía más de mil años de ecritura. ¿A que no es lógico?

Día de Reyes con patatas rebozadas de mi madre [una delicia] y reparto de regalos al moderno uso del «amigo invisible» en la casa gris [me tocó caja de carboncillos y sanguinas] con Mada hecha un guiñapito y un juego de miradas múltiples con cierto rollo de que algo se está rompiendo. Vi y besé a Sara –mi Sara chuli– y a Nacho, a Pablo, a Miguel Ángel y Mercedes, a Claudia y a Julia... y a mis cuñadas [incluyo con afectote en este capítulo a Antonio G. Turrión]. Las faltas resumen que se van cayendo poco a poco los palos del sombrajo [para lo que, sin querer, Ángel sumó banda sonora Otelo o similar]. Y a mí me van dando ya un poco por el culo los Reyes Magos si no es para festejar a mis hijos y a mi santa esposa y reina mora [agotada, delgada, decaída, derrotada y vendida a hacer y servir comidas y a protagonizar constantes cambios de muda... como el resto de sus hermanas presentes y ausentes]. Y Ángel sin enterarse de lo que vale un peine, sin percatarse de que se va corrompiendo todo...

Kimmo Lehtonen

Algo descolocado, con flojera de espalda y bastante menos lúcido de lo normal, anoto el día como una resta más, ubicándome en el medio para buscar equilibrio o cobijo. Hoy no estoy a la altura de los hombres y de las cosas. Y de esta resaca me llega el otoño adentro, como siempre, con su asunto xantófila, sus grises destramados y menos voluntad de ánimo que en otras estaciones. Ayer fue un día de gozo por ver a mis amigos felices y abrazados, y hoy retornan las dudas y me pillan sin fuerza. ¿De qué sirve que nombren junto a tus actos el valor si no lo tienes? ¿Para qué hacer tonsura en lo que siempre fueron balbuceos e inseguridades? El mundo sigue su curso y le sobra mi mirada o no la quiere... En fin, que el mar vuelve al mar y las rosas ya marchitas mantienen sus espinas como fieras. No hay esperanza ni seres para ella. (12:55 horas) Si nos sacan del entorno social cercano, siempre somos más amables, y quizás hasta puedo afirmar que así es como somos, mucho más amables de lo que se ...

Veikko Antero Koskenniemi

A la poesía se debe llegar sabiendo que no va a ser un fin en sí misma, y que sublimarse en ella sin otro interés que el de gozo por el conocimiento que propicia es su mejor valor. Nunca poesía para herir, para encantar, para derrotar, para conquistar... y menos para vender. Siempre poesía para el conocimiento, para la serenidad, para el gozo del sentimiento vivido. No para la autosatisfacción, nunca, sino para el autoanálisis. En fin, que la poesía nunca debe ser «respuesta»... debe ser «pregunta». (21:07 horas) Emotivo y entrañable el acto de entrega del Premio Libertad. He sentido el cariño de mucha gente y he visto a todos nuestros muchachos felices por este reconocimiento al trabajo desinteresado de todos durante un montón de años. Confieso que se me puso un nudo en la garganta en el justo momento en que Jesús Márquez interpretó mis poemas y no se me fue ni en la intervención deliciosa de Ramón Hernández, ni en la entrega del galardón, ni en las palabras finales de Jesús Caldera. ...