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Mostrando entradas de octubre 21, 2012

Soy un tipo con suerte...

En el fondo soy un tipo con suerte, coño, ¿por qué no reconocerlo? Mi empresa sigue en pie a pesar de que en esta crisis ya han caído más de 350.000 empresas –debo decir que este mantenerse ha sido viable hasta la fecha por tener que dejar en la calle al 40% de la plantilla –todos buenos amigos– y por tener que hipotecar todos mis bienes y quedarme endeudado hasta las cejas–, hasta el momento mi unidad familiar solo conoce el paro juvenil –mis hijos no encuentran trabajo–, va para trece meses sin poder cobrar una nómina completa en lo mío (algunos meses no logro pillar ni doscientos euros) y a la otra nómina que entra en casa le han quitado 423 € al mes y le van a restar la paga extra de Navidad enterita... En el fondo soy un tipo con suerte, me caixo en Soria, porque he logrado salir ya de dos embargos de crédito de la Hacienda Pública, porque logro pagar mis facturas con retraso y atiendo a los créditos con los recargos pertinentes por demora... soy un tipo con suerte porque el año p…

Deleuze y Arturo.

Leyendo a Deleuze comprendo perfectamente que el acto creativo es un acto de resistencia, pero un acto de resistencia liberalizador de cada una de las ataduras del hombre (del tipo que sean)... así entendido, uno crea siempre contra algo, crea por enfrentamiento activo hacia lo que no le satisface, y lo hace para intentar cambiarlo o para sustituirlo.
El Arte debe ser incorrecto... nunca debe ser lo esperado.
El Arte debe ser siempre alternativa a lo ya existente.
El Arte debe ser siempre crítico con su tiempo.
El Arte debe actuar contra los códigos de control impuestos por la sociedad imperante.
El Arte no debe ser jamás refugio del artista.
•••
Y dejé de leer para acercarme a comprar tabaco (hoy llevo una camisa blanca de manga larga por fuera del pantalón sobre mi camiseta de ‘comerte con los ojos’ y un pantalón gris marengo de corte vaquero)... y allí, junto a la máquina de tabaco, estaba Arturo leyendo el periódico del día. Saludé, pedí cambio en barra y solicité que activasen la máquin…

Breve tomografía del deseo.

Es nebulosa -nunca ciénaga-, vértigo dulce, caída y vuelo... Jamás podrá ser el ‘deseo deliberado’ de Aristóteles (deseo como vehículo para una toma de decisión), tampoco el ‘deseo platónico’ como naturaleza del alma, ni mucho menos esa cosa Tomás de Aquino de ‘la aspiración por algo que no se posee’, y tampoco aquella ‘pasión del alma’ que describiera Descartes... algo sí de la ‘ansiedad’ de Locke y todo de la idea sartreana de ‘aspirar a poseer la trascendencia del otro’... Pero sobre todo... pulsión que tiende a lo creativo y aspiración a ser vida... y nunca causa de sufrimiento... ¡jamás! (en este punto estoy totalmente en contra de los postulados de la filosofía oriental que declara con fuerza que hay que eliminar el deseo para alcanzar estadios superiores). Siéntelo como una tiritona de fiebre, como un latir nervioso y galopado, como un hambre voraz, como un bullir de hormonas... siéntelo como esa desazón de selva que contiene al tigre, como un temor dulcísimo a lo nuevo, como una …

El salón...

Recuerdo ahora el juego de café intocado del aparador de mi casa y una tetera de plata que jamás supo que era una tetera... el salón era una sala de exposiciones pequeñita, impoluta, donde cada objeto tenía su lugar colocado para las visitas... años antes había sido almacén/tienda, una tienda en casa en la que se recibía a clientas entradas en años para hacer los ajuares de sus hijas... mi madre siempre decía que aquello era un completo desorden, que cuando ahorrase algo de dinero haría un salón precioso... y ahorró el dinero suficiente para ponerle parquet en el suelo con rodapié de madera y una enorme alfombra persa de imitación para que nadie le quitase el trabajado brillo a aquella madera acuchillada con tres capas de barniz... una mesona enorme en color caoba con una sola pata central llena de florituras, un aparador a juego con la mesa, un mueble enrevesado y realizado solo para ser visto... y un tresillo con dos sillones orejeros a juego sobre los que no podías cometer la osadí…

Este exceso de desastre...

El mundo es ancho a pesar de la locura, incluso a pesar de los héroes que aprendieron a tomar ventaja desde niños... el mundo es ancho y en él todo se desvanece en uno de esos “de qué sirve” que son moneda común. Este exceso de desastre ya me tiene crispado y la coraza hecha en los días primeros es solo exoesqueleto que aprisiona y agota... Y que viene mi padre con su perorata constante... “a ver cuándo haces algo para tu beneficio”... y me enciendo, pero guardo silencio, porque sé que él no entiende otro mundo que no atienda a fines alimenticios propios... es así porque vivió en un tiempo en el que se recogía todo... los trocitos de cuerda vieja, el papel, los alambres, las botellas de vidrio... y ya no cambiará porque no hay tiempo, ni su trazo tiene la pertinencia del mirar por el otro... yo a veces le digo que mi tesoro son mis amigos, que ellos componen un tesoro mucho más grande y hermoso que el dinero... pero él sigue en sus trece del “te engañan”, en sus catorce del “no tienes p…