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Mostrando las entradas etiquetadas como ALEXANDRA BOTTO

Mi espíritu latinoamericano

Alexandra Botto [Mexico] Hace un par de semanas recibí un correo de la poetisa mexicana Alexandra Botto, a la que conocí hace unos años en EDITA, en Punta Umbría, en el que me me hacía llegar una declaración de escritores y artistas latinoamericanos por el respeto de los Derechos Humanos y la paz mundial... en ella se hablaba de los tristes sucesos de Oaxaca que acabaron con las vidas de Beatriz Cariño [cooperante] y Jyri Jaakkola [observador internacional finlandés], de los asesinatos de los poetas salvadoreños Roque Dalton, Lil Milagro Ramírez, Claudia María Jovel y Arquímedes Cruz; de los ingentes asesinatos y desapariciones en Colombia o de las últimas leyes discriminatorias promulgadas el pasado abril en el Estado de Arizona [USA]... inmediatamente respondí al correo que Alexandra me adjuntaba [el de Darien Giraldo] para adherirme a la declaración a pesar de que no soy latinoamericano y el encabezado cerraba esa opción. Darien me contestó con urgencia aceptando mi firma de adhesió...

Me gustaría que cada palabra llenase el mundo.

"Improvisación de horno de serrín" [por fin Alberto nos deja ver algo de su proceso de trabajo] "Ayer viajamos a una aldea alfarera muy antigua." ••• Me gustaría que cada palabra llenase el mundo exactamente con todo lo que dice en sus grafías y que fuera pecado mortal pronunciarlas en vano, con la voz atiplada o de falsete; que cada palabra fuera como el golpe de sangre que acompaña al latido y no diera lugar a duda alguna, que no fuera adorno jamás, siempre ‘decir’… Pienso esto y termino dándome cuenta de que la exactitud es tan dramática como una herida abierta o un hijo asomando por el ojal estrecho que aportala la pelvis, y entonces no sé si me gustaría que las palabras fueran exactas, porque posiblemente su peso me dejaría quieto y agotado, enloquecido. Me quedo, al final, en la impostura de cada voz y en su noche oscura… soy cobarde. ••• Estos laxos tendones que tiran de mí como poleas, estas manos que llevan tentación de sexos mojados en sus palmas y dibujos...

Superhéroes de barrio.

Llevo todo el jodido día [ha sido un día perro de deudas y peseteo] escuchando como un poseso “Superhéroes de barrio”, de Kiko Veneno, para intentar ponerme chocolé y pasar de todo, y de pronto se me han venido a la cabeza todos los hermosos superhéroes que me rodean… Pepe, el de La Madrileña, sujetando siempre los edificios aledaños para que no se caigan, con su cigarrito en la boca y la tranquilidad extrema de los hombres sin problemas, como un Hércules estilita venido a menos… la ancianita turbantera con bata de boatiné y su eterna pericia en el trasiego de cafés recién hechitos a los locales del barrio… el desinhibido, con la muñeca vendada y su zacatán cervecero, haciendo de malo siempre, como uno de aquellos hermanos Malasombra tan chiripitifláuticos… Supermacías con su superpoder reciclante [todo le sirve al jodío] y con su sonrisa sempiterna y pícara… la lunática, a su bola, charlando con los parabrisas de los coches aparcados… Bolique en rey de reyes [y toda su compaña] con su...