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Mostrando entradas de enero 27, 2008

Un sábado para Guadalupe.

Estoy dedicando mi sábado [y algunos ratillos más] a trabajar para Guadalupe un par de collages y me lo estoy pasando rechulo.
Ahí te quedan, amiga G. [como el punto], unas muestras de la evolución de mi trabajo para que opines y me digas si voy por el buen camino o me voy a tener que comer mis horas [no están rematados todavía, ¿vale?


Collage 1: "Poema y yo con 49 moscas y una coccinella".



Collage 2: "Poema y yo con un portero bajo el bombardeo aliado".

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Reviso ahora, con un poquito de retraso, la entrada del día 28 de enero en el diario de Antonio G. Turrión y me cabreo al leer que ‘la miseria se muestra en… la soledad… el individualismo.”. Creo que Antonio se equivoca de medio a medio en la inclusión de estos conceptos dentro del apartado de las actitudes miserables. Yo, por lo menos, discrepo de ello con vehemencia, y lo hago en base a que busco ambos aspectos en mi vida como solución ideal y benéfica, como estado final y principio creativo, como paso lógico haci…

Día anodino.

No dio para demasiado el día de hoy, ni para escribir una entrada de tono bajo.
Dejo solo noticia de que tomé cafetín junto a Guadalupe [que me ha encargado un segundo collage] y José Luis R. Antúnez, que me llamaron José Luis Morante y el magnífico Cumbreño Sp., y que han venido de visita Jesusote Urceloy y su Marisol.
Mañana será otro día.

¿Para qué empeñarse en ser diferentes?

¿Para qué empeñarse en ser diferentes? Si lo único que se necesita es ser uno mismo [y no para satisfacción de los demás]. Ahí queda apuntado uno de los mayores errores del hombre: querer ser diferente. De ahí se llega al letargo del más absurdo de los fracasos, a los adocenados casaditos del ‘me vas a traer el pan y de paso un jodido kilo de peras… y no te tomes nada en el bar, que te conozco’. Hay que aprender a ser uno mismo, a buscarse y aceptarse en lo propio, a crecer en ello.
En este asunto me llama mucho la atención esa historia femenina de arreglarse en cuerpo a base de operaciones y gimnasio, siempre buscando el engaño a los ojos que la miran, con mullidas trampas de algodón en el culo, con silicona en las tetas y en los labios, liftineadas [liftuneadas] hasta la justa impersonalidad. ¿Qué buscan? Sexo no, porque el sexo se consigue sin pensarlo y casi sin quererlo. ¿Qué buscan con sus coños afeitados a dolor vivo?… yo siempre he creído que persiguen inmortalidad, pero una in…

Je, je... ya soy un poeta underground.

Me parto el culo. Ahora soy un poeta underground según los pericos del sello editorial ‘Bala rasa’ [http://www.cuerdosdeatar.com/]. Me encanta. Todo se debe a la antología “Poesía para bacterias” que han editado estos mozos bajo el cuidado de Sergi Puertas y con la entradilla de ‘Violadores del verso’… Lo que más me gusta de todo es que hay muchos amigos en esa antología… van los nombres en un corta y pega del mail que me acaba de enviar Sergi:
Nacho Abad, Eugenio Barragán, Josep María Beà, Iker Biguri, Antonio Blanco, Anna Blasco, Juan Bonilla, Enrique Cabezón, Harkaitz Cano, Pablo Casares, Luis Felipe Comendador, Javier Corcobado, Salva Dávila, Camilo de Ory, Jordi Doce, Santiago Egido Arteaga, Ignacio Escuín Borao, José Daniel Espejo, Enrique Falcón, Mario Fernández, Sergio R. Franco, Juan Frau, Ceferino Galán, José Daniel García, Pablo García Casado, Alberto González, David González, Karmelo Iribarren, Fertxu Izquierdo, Johnny Laputta, Rubén Lardín, Hernán Migoya, Dolan Mor, Vicent…

Estoy harto, coño.

La vida tampoco es un tormento, coño, pero así se la toman un gran número de personas. Tengo unos amigos que, si se habla de lo mejor, ellos son siempre la justa excelencia; pero si se habla de lo peor, son ellos los que más padecen y a los que les tocan siempre las cartas más bajas.
No es así.
Una vida en condiciones requiere altibajos, valles y cimas, apatía y ganas, fracaso y triunfo… y gozar con ellos como en un juego de azares en el que un día lo pierdes todo y al siguiente eres poseedor de una inmensa fortuna.
A mí me joden esas cabezas victorianas que todo lo centran en la acumulación y en la seria apariencia, esos tipos que no son capaces de caer con alegría y levantarse con tristeza… no viven, pues su norte es sufrir y hacer sufrir a los demás a base de severidad y pesimismo.
Hoy tienes y no pasa nada… mañana no tienes y tampoco pasa nada. ¿Qué diferencia hay mientras se respire?
Y a las poses, que les den bien por el culo… ¿Qué ganas con negar la voz de otros si no eres capaz de …

No se puede hacer nada.

Hoy escribo al amor de un comentario en mi entrada de ayer, un comentario que ponía en mayúsculas diversos nombres de bejaranos con la utópica ilusión de hacerlos revulsivo de no sé qué.
No se puede hacer nada –ni ellos, ni otros– por un cambio social severo y con futuro en este momento, y menos en la categoría puntual que se propone: un solo pueblo. La política marca un decurso de las cosas de tal forma que apenas puede hacerse nada sin destruir antes todas y cada una de las categorías sociales y administrativas en las que estamos metidos, y eso es trabajo duro y largo [además de precisarse para él hombres con ganas y valores tangibles en múltiples niveles]. Desde mi punto de vista, a corto plazo solo nos queda la palabra para usarla contra el sistema feroz y buscarse un buen escondite para que nadie sea capaz de silenciarla.
Sé que mi afirmación es tremenda, que sugiere rendición y quizás apatía, pero estoy convencido de que cualquier esfuerzo se topará de lleno con el jodido stablism…

La esencia.

Lo verdaderamente importante es que la esencia siga en su sitio… y mira que nunca odié a Antonio Garrido a pesar de que me dijo varias veces que Leonard Cohen era un plasta aburrido y que no se podía comparar con Carlos Santana… a Antonio lo quiero y lo admiro aunque diga en voz alta tonterías de ese calado. Y es grave que un tipo que siente pasión por Bob Dylan diga eso de Leonard… pero yo creo que entiendo a Antonio, que entiendo que le otorga a Bob la esencia de lo que es Leonard… en fin, que me da igual, aunque nunca olvido esa pequeña afrenta que supone su sonrisa irónica cuando estoy escuchando a Leonard.
Lo que le sucede a Antonio es que teme a la intertextualidad [de ella hablaba muy bien Antonio G. Turrión en la entrada de su diario del 19 de enero titulada ‘Soy intertextual’ –http://antoniogt.blogspot.com/2008/01/soy-intertextual.html-–]. Yo lo he notado con frecuencia, y me agrada conocer esa debilidad de artista… y me gustaría decirle que no la tema, que somos intertextuale…