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Mostrando entradas de septiembre 29, 2013

Jugar al cíclope...

Jugar al cíclope, como en el capítulo siete de Rayuela, o simplemente jugar al Cortázar postmasmédula, a aquel Cortázar tan Girondo de “Apenas él le amalaba el noema... ¡Evohé¡ ¡Evohé! Volposados en la cresta del murelio, se sentían balpamar, pernilos y márulos...”... no, mejor jugar al cíclope y cansarte de no estar cansado o jugar a cerrar los ojos para ver e imaginar que la felicidad está más cerca... quienes piensan demasiado no pueden hacer nada... he aquí la regla fundamental del juego de La Maga... y uno está tan triste porque todo es tan hermoso... ¿y si quienes forman mi mundo solo fueran ilusiones... no lo que son, sino mis ilusiones de ellos, no sus verdades, sino mis mentiras?... todo sería un juego estético personal, un juego magnífico en el que crecer... salgo a la calle, voy a por tabaco hasta PdT, doblo la esquina cuesta arriba, estoy solo en la calle, estoy solo en la esquina... subo hasta que las puertas de cristal detectan mi presencia y se abren como puertas... est…

Mundo Verne contra el abatimiento

Cuando me siento abatido y no sé salir, me encanta volver a mis mitos juveniles y encerrarme en ellos durante días... y uno de los que más calado ha tenido siempre en mí ha sido el mundo de Julio Verne, que en los años mozos transité con auténtica delectación lectora y, con el tiempo, comencé a degustar algunas maravillas que pertenecen directa y transversalmente a ese mundo... me refiero al hermoso mundo de las ilustraciones que acompañaron y acompañan a sus hermosos textos... especialmente las de Alphonse de Neuville, Leon Benet y Edouard Riou... es sentirme mal, ponerme a mirar la obra de esos y otros ilustradores verneros, y olvidarme de todo hasta sonreír. Os lo recomiendo encarecidamente y os dejo algunos ejemplos que a mí siempre me hacen volar a otros mundos distintos y distantes.