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Mostrando entradas de septiembre 13, 2009

Vino mi hermana y se fue...

Vino mi hermana y se fue, porque era el cumpleaños de nuestra madre bonita, y me dejó unos chicles y un paquete de Chester al que le faltaba un cigarro… y un nudo en la garganta pequeñito, uno de esos nudos que llevan en su doblez frases como ‘y te vuelves a ir’ o ‘no estás del todo’. Quiero a mi hermana muchísimo, pues es más mi primera hija que mi hermana, no en vano nos separan quince años de edad, pues la sacaba a pasear con mis amigos cuando era un bebito chiquitín y gracioso, la mimaba y le enseñaba cosas que asombraban a sus amigas, le hice todas las fotos del mundo, como un padre primerizo y babosote, y siempre la escuidriñé con ojos severos y tiernos a la vez… ella quedó marcada por mi música y por mis cosas de universitario imberbe [siempre lo recuerda], hasta que un día voló para tramitar su vida en solitario en otro espacio físico [bastante más abierto que éste en el que habitamos fuera del tono de los siglos… todo para su suerte]. Ahora mi hermana es la confidente de mi h…

¡Grita, L. W., grita!

Tengo el día de mal rollito… visita al juzgado de la villa, trabajos torcidos y retorcidos, un proyecto que estaba naciendo y ha sido pisado, algunos silencios y cabreo de caballo con Malick [me ha colgado dos veces el teléfono y no se ha despedido de mí antes de viajar a Gambia esta tarde, porque consideraba que debiera haberle dado más dinero para el proyecto de Wuli Baro Kunda –se ha llevado 4.000 $– y mi opinión –que es la que vale, porque es ‘ejecutiva’– es que con esa cantidad hay suficiente para empezar el proyecto hasta que tenga más garantías de cómo se va a trabajar allí]… a veces pienso que no merece la pena ‘intentar’ por los demás, que ya tengo demasiadas experiencias negativas e insoportables… pero seguiré en el asunto hasta que no aguante más… y no es cuestión de buenos o malos, de capaces o incapaces, de gratitud o de ingratitud… es simplemente que el mundo va mal porque el sistema es una mierda y fomenta el egoísmo brutal, hasta el punto de transformar al que ayer nec…

Cansado...

Cansado… estoy cansado de ser la muchedumbre y sus conversaciones, un ser de lo ‘ordinario’ que juega a marchitarse sin saberlo, una pieza pequeña de esta monotonía que nos hace parecernos tanto, tanto… y no sé si los relojes se paran o caminan, si suenan los teléfonos para mí o los perros me ladran por las calles, no sé si aquella camisa blanca para las ocasiones llegará a ser mi sudario y si alguien llorará por mí… no sé por qué me sobrevuelan los aviones y si lo hacen para que yo los mire [cada día veo sus estelas de vapor evanesciéndose en el azul]… no sé si los guardias se ponen sus guantes blancos para rendir mi paso o si los domingos la gente no trabaja para celebrarme… tampoco sé por qué te miro y pienso que me gustaría tocarte, apretarte contra mí… no sé si los árboles del parque los plantaron para que me dieran sombra, si la luna está ahí porque la precisan mis ojos cada noche, si el refrigerador enfría justo porque yo existo… y me pregunto quién mató a los animales que me c…

Otra vez...

Bueno, otra vez las comidas a la una y media, hacer las camas, recoger el fregadero y meter los cacharros en el lavaplatos y tumbarme diez minutos en el sofá, con los ojos cerrados, antes de volver al curro [es absolutamente cierto, amiga Sinda, que luego te coñeas de mí por estas cosas]… y volver a los calcetines y al pullover, a la camiseta interior y los pantalones de pana, a la palestina negra y las botas de calle, a oír la radio al levantarme y ponerme de mala hostia por las imbecilidades que dicen los tipos que sacan su voz para despertarme, a la ducha a toda máquina y a animar a Guille para que empiece el día con ánimo… y a la una a pillar pan y a salir corriendo… la vida durante el curso es un jodido no parar, pero tiene a su favor que me encuentro más activo y que el tiempo me acompaña.
Guille ya solo quiere que le lleve al cole, no que le recoja, y me toca salir pitando para que, cuando él llegue a casa, esté con la sonrisa puesta para recibirle y abrirle la puerta… la edad t…

¿Somos por inercia?... y unos agradecimientos.

Imagen: © Álvaro RiosecoFuente: http://www.nudart.cl/
¿Somos por inercia?...
En esta sordidez de lo humano, el hombre debe hacerse responsable de su propia vida [existencialismo sartreño por antonomasia]… y, sí, terminamos siendo por pura inercia.
‘El optimista tiene la ventaja de que nunca abandona la lucha’, me dijo… y yo llevaba pantalones negros y una camisa por fuera con las mangas regazadas… también llevaba mis chanclas de rafia y la bolsa de saco colgada al hombro y llena de todas mis cosillas de usar [las plumas de dibujo –dos Waterman de pulsos diversos–, el tintero, un par de Stabilos del 0’4, el CD de Leonard, el cuadernito de los tuneos, las tarjetas de crédito y los carnets, las Ray-Ban de sol en su funda, las llaves, el affiche del Ché doblado hasta lo mínimo posible, un posavasos con la marca de una cerveza alemana, dos carboncillos en una bolsita y un difumino]… me quedé pensando en si yo realmente soy optimista o, por el contrario, si he abandonado todas las luchas.
Le di…

Silencio...

Silencio tácito en el fragor blandito y falso de la ‘supremacía de la mayoría’… silencio tácito ante las oligarquías que no saben de democracia interna, pero que se valen de la democracia para auparse en sus columnas de poder… silencio tácito ante la ficción que han dado en llamar ‘democracia’… silencio tácito ante los que se ríen de todos desde su inmunidad… silencio tácito ante esta jodida falta de una izquierda real [no esa pretendida aspirina política que solo sirve para calmar la conciencia política de los que aún tienen un puntito de conciencia]… silencio tácito ante los embaucadores populistas… silencio tácito y ser solo espectadores del mercado político… pero también desánimo… por algo se empieza, ¡coño!
Y los antiguos progres [la que yo creía ‘mi gente’], ya vacíos de cualquier ideario que no sean su estatu y sus cositas, machacando a los cercanos con esa ‘autoridad moral’ que les viene dada por aquella progresía, machacándolos en los centros sanitarios, en la escuela, en las …

Primera tormenta...

Primera tormenta en condiciones de final de verano, con sus rayos y sus truenos [se me fue internet de los zapatazos que dio el cielo], con su chaparrón bestia y con una granizada aneja encantadora… y salí a mojarme los pies –que aún llevo chanclas– y me los mojé… y de ahí hasta aquí, como con traje nuevo, con ganitas de empezar otro ciclo y olvidarme de todo [que llevo un mes completo de asuntos enredados que no me gustan nada]… el agua limpia todo, y eso espero, que hasta me limpie el coche.
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• A veces los disfraces dicen la verdad de quien los lleva.
• Una buena idea no sigue un camino… lo abre.
• Gobernar bien consiste en que tus gobernados no se enteren de que gobiernas.
• Detéstame mientras soportas lo que hago.
• Lo que no veo… ¿es mi oscuridad o la de todos?
• Acepta que eres vulnerable y empezarás a saber.
• El fracaso siempre es fruto del intento… me encanta fracasar.
• Cualquier muerto sabe más que yo.
• Los bancos te enseñan a ahorrar tus pensamientos… así te engañan mejor.
• Siem…