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Mostrando las entradas etiquetadas como JOSÉ LUIS MORANTE

¿Qué trepana?

Por la tarde me enfrasqué en volver a la palabra como sea (llevo ya varios días de vacío y duele)... y me busqué en ese azar magnífico que es la escritura automática, que tantas veces me ha servido para los empezares. ¿Qué trepana la musa?... ¿cómo? No es colirio, pero encierra lepantos en sus ojos de azufre, cadáveres flaquitos en sus labios de crema, ancianos persas en sus cabellos líquidos y una punta de lápiz en su voz de pantera... se afila por las noches y dibuja en mi centro colibríes rizados que vuelan sin moverse frente a mis ojos lánguidos... luego muda, harta de ser crisálida, y echa vuelo indeciso hacia todo lo incierto... y el viejo sigue como la muerte, al acecho... y obstante hoy no es obstáculo, ni plétora supone exceso alguno... como silbar... y yo juego a exprimirla con los dedos, con los ojos cerrados, con las uñas lamidas y dañadas... juego a sacarle el jugo como a una fruta nueva... y rezuma vasitos de licor, claraboyas altas, espejitos de plástico, dim...

'Yo no me puedo quejar', me dijo...

‘ Yo no me puedo quejar ’, me dijo, ‘ no me debo quejar ’, y no sé si rectificaba o sumaba el ‘ puedo ’ al ‘ debo ’... ‘ y me da pudor ponerme al lado de los indignados cuando en un par de días salgo hacia la playa para largo y acabo de cobrar una extraordinaria golosota ’... y yo le dije que no es cuestión de cobrar más o menos, que eso es circunstancial, y le expliqué que la cosa va por la cuarta o quinta cuenta del collar y que él está ubicado en la cuenta número diecinueve... y que ahí también va a llegar el ahogo, porque roto el nudo que lo hace circunferencia -que lo hace collar-, da absolutamente igual el lugar que ocupe cada cuenta, todas se deslizan y caen sin remedio... y le quise explicar que ahora tiene la oportunidad de ponerse del lado de la ilusión... ‘ ¿no ves que no puedo, amigo?, tengo un estatu que no me lo permite... ¿pero cómo me voy a quejar yo, con mi suerte? ’... y le expliqué que eso no tiene nada que ver, que su postura debe ser la de la solidaridad, la de e...

OTRO MAYO ES POSIBLE. Viaje a Madrid.

Ya arrastraba la piel algunos pesos zafios y el vocabulario se me venía haciendo más pequeño por ese mal absurdo del tipografo que incapacita a todo lo que no sean palabras. Ya era necesidad casi científica volver a una calle ajena y hablar con faltas de ortografía, como entonces. En este punto hay que decir que a veces, solo a veces, el fin justifica cualquier medio y cualquier miedo, que lo tengo muy claro. Así las cosas, con la herida bien puesta entre las cejas y cierto remordimiento infantil y libertario [que a veces es lo mismo] me puse en carretera... y vi que España sigue en obras y a medio hacer, mientras me sobrevolaban rapaces y jilgueros, estorninos y urracas... también cigüeñas blancas. La carretera es tráfago, pero el viaje es como un baño fresquito y reparador... y acercarse a Madrid es como jugar en un ‘Palé’ sin fichas, con casitas y hoteles, con enormes fajos de billetes falsos, pero sin fichas. Después de una chapata con jamón en área de servicio... las luces, la ...

Mapa de ruta

Por lo menos pon unos estores... un viaje para homenajear a Luis Alberto de Cuenca.

El teléfono móvil y los temblores de una compañera de curro de José Luis Morante dejaron esta imagen divina en la que estamos José Luis, Emilio Pascual, Luis Alberto y el que suscribe. Fue un viaje entrañable desde la justa salida. Venía yo de una semana llena de preocupaciones urgentes en la que apenas había podido reposar [la cabeza, que le da vueltas a todo hasta a la hora de dormir] y todo había encontrado solución a última hora, justo antes de pillar camino a la capital de reino. El día amaneció extrañamente primaveral después de tantos días llenos de flores del frío y solo esa circunstancia ya conformaba el mejor presagio. Viajé con Antonio Gutiérrez Turrión y el viaje se hizo corto por la conversación constante [casi un monólogo de mi amigo, pues la obligada atención a la conducción y los restos recientes del naufragio semanal le daban forma a mi silencio]... hablamos del último pacto entre gobierno, patronal y sindicatos; de la movida prerrevolucionaria de los países árabes...

El año está de sprint...

Con mi encantadora sobrinilla Estela. El año termina acelerando con sucesos constantes que lo contrastan todo, reencuentros y despedidas, sorpresas y agriones... todo empezó el día veinticuatro con el horno jodido y la lavadora haciendo extraños ruidos en el previo al centrifugado... luego mi padre fue a arreglar un enchufe y, al martillear la pared, se le cayó encima un cuadro de Alberto Hernández [el de mayor tamaño que tengo en casa, un cuadro hermoso con armazón de hierro que posiblemente supere los setenta kilos de peso] con el resultado de un hombro dolorido y la mano magullada [no cuento que el cuadro se ha destrozado y me ha dejado como huérfano... pero no de padre, porque no atinó a darle en la cabeza a mi querido progenitor]... Reynaldo Lugo que se presentó como si nada con su segunda novela y me ha dejado boquiabierto con una historia que perfectamente podría fajarse en un premio de los gordos y ganarlo [una grata sorpresa que también me deja algo de pelusa por el buen h...

Reseña

El amigo José Luis Morante publica en "El Este de Madrid" la reseña que sigue sobre "Que yo soy normal". Muchas gracias, compañero. EL LENGUAJE DE LA LUCIDEZ "Que yo soy normal" Luis Felipe Comendador De la Luna libros Mérida, 2010 Desde sus primeros pasos, el quehacer creativo de Luis Felipe Comendador (Béjar, Salamanca,1957), poeta, editor y artista visual, tiende a la mixtura genérica, a convocar en una misma mesa poesía, novela, aforismos y autobiografía dando campo libre a una sensibilidad iconoclasta ante la percepción de una realidad saturada de estímulos contradictorios que desdice cualquier representación referencial. Fiel a sí mismo, en la novela "Que yo soy normal" recurre al verismo autobiográfico para contar en un largo monólogo la historia de un sujeto diagnosticado por la psiquiatría oficial. Con lenguaje directo y en primera persona, el protagonista vuelve a los días de infancia y al inicio de su aprendizaje sentimental para en...

Porlan, Morante y Botas... ¡Vaya tarde!

José Luis Morante Después de la batalla [ésa conmigo mismo que libro cada día] leo por segunda vez a Alberto Porlan, un poeta magnífico que me llega y me enseña lo que se debe hacer [recomiendo por segunda vez su libro “País”, una pasada para mi gusto]... y como tengo hambre de palabras, que son ya varias semanas dedicadas al trazo y solamente al trazo, vuelvo a pillar con calma el “Mapa de ruta” de mi amigo del alma José Luis Morante, y llego sin querer a ese poema que lo resume todo, el poema global que compendia a José Luis y a cada hombre, ‘Causas y efectos’...  Alberto Porlan “ El centro del silencio me ha enseñado / a aceptar como un juego que la vida / es una sucesión aleatoria de causas y efectos / sobre las dunas de la realidad. / Aparecen las causas simultáneas, / inflexibles, anónimas, / y los efectos manan disueltos en los días, / con cauce renovado y variable, / cuyo curso ninguna voluntad puede eludir. // Cada mañana tiene leyes propias. / Es al azar la fórmula ...